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ABC MARTES 20 6 2006 97 EL 7, PICHICHI NACIONAL El gol que anotó anoche permitió a Raúl igualar el récord como máximo goleador nacional en la historia de los Mundiales con cinco tantos, que hasta ahora estaba en posesión de Morientes, Hierro y Butragueño. El delantero es el tercer futbolista español que marca en tres campeonatos diferentes (1998, 2002 y 2006) después de Julio Salinas (1986, 1990 y 1994) y Fernando Hierro (1994, 1998 y 2002) También ha sido el goleador nacional más joven en un Mundial al marcar ante Nigeria en Francia (1998) con veinte años y 351 días. ro Ayari sacó bajo el larguero. Hubo que volver a la faena después, ya con Raúl y Cesc sobre el campo. Dos cambios de golpe. Cantados porque Senna y Luis García no habían entrado en el partido en todo el primer tiempo y porque son los recambios que el técnico tiene preparados para emergencias. Nada cambió tácticamente y el regreso no pudo ser más intenso. Túnez, con nueve hombres por detrás del balón desde que marcó, no salía de su área. Por momentos sólo podía parar lo que se le venía encima con falta tras falta. Una forma como otra de parar el partido y romper el ritmo del equipo español, pero no la única porque también lo intentaban dejándose caer o desplazando continuamente el balón. El delantero madridista marca el gol del empate EPA Tres cambios decisivos Luis no esperó más para meter su tercer cambio. Lo tenía previsto. Un extremo, Joaquín, para abrir el juego por la derecha y ensanchar aún más el campo. La respuesta de Lemerre fue meter dos hombres. Uno, precisamente para frenar al bético. La entrada de Cesc dio una velocidad más a la circulación del balón y un socio más para los dos Xavis Tarde o temprano el empate tenía que llegar porque España se lo estaba trabajando y ganando a pulso. Y fue Raúl, el capitán herido, el que cazó ese balón muerto en el área pequeña tunecina para meter la puntera de su pierna derecha. Un gol de su repertorio tras una brillante acción ofensiva que comenzó Joaquín, Torres que deja pasar el balón y remate de Cesc. Todo el equipo, hasta el banquillo, celebró con rabia el tanto del capitán. Era sólo el empate. Y el equipo se lanzó hacia la victoria con una entereza enorme. Con casta. Con todo. Cesc se adueñó de la situación. Y como no marcó en un remate cruzado que le sacó el portero con el pie, a la siguiente le metió un pase maravilloso a Torres en profundidad y el atlético se fue con esa velocidad imponente que tiene y tocó con maestría ante la salida de Boumnijel. La remontada era un hecho y la clasificación también. El postre fue el segundo gol de Torres, de penalti que le hicieron a él mismo. Raúl se reivindica JULIÁN ÁVILA Salió en la segunda parte por Luis García y marcó el tanto del empate de España en una jugada de pillo. Lo celebró de manera STUTTGART. Luis y el cuerpo técnico se salieron con la suya. La información sobre la actitud de Raúl, con revuelo mediático incluido, ha recuperado al capitán para la causa. Era el fin y se ha conseguido. Algo ha cambiado en la postura que mantenían él y otras vacas sagradas porque no habían sido titulares en el primer partido y repetían estatus ante Túnez. La charla de Luis y verse en la diana de la prensa quizá haya hecho recapacitar al 7 O al menos así se vislumbró después de seguir sus pasos en el partido de ayer. Comportamiento modélico y un gol. El capitán manejó como muy bien sabe los códigos del vestuario. Con responsabilidad y haciendo de mentor. En el partido contra Ucrania no se dejó ver en el calentamiento y se mantuvo oculto entre el hormigón. Ayer, no. Salió como un suplente más para poner paños fríos a su disconformidad por llevar el peto de secunda- muy efusiva con Míchel Salgado y Cañizares, jugadores marcados por el cuerpo técnico. No hubo foto con Luis Aragonés Albelda y Cañizares y enseguida se pudo comprobar su papel. Fue en el gol tempranero de Túnez. Se incorporó para alentar a sus compañeros por el mazazo. Cambió de secundario a protagonista en el minuto cuarenta y dos. Luis lo llamó para que calentase. Un gesto político y deportivo que sirve de tregua. Hizo la puesta a punto en el fondo que ocupaban los seguidores españoles y recibió el calor de la grada al grito de ¡Raúl, Raúl! Lo agradeció y respondió con unas palmas. Tras el descanso entró en juego. Y marcó la pauta del partido. Tardó en entrar en la maraña tunecina, pero en una acción típica de las suyas encontró un resquicio para mandar la pelota a la red. Lo festejó como un juvenil, sobre todo con Salgado y Cañizares, los jugadores marcados por el cuerpo técnico por su pulso ante la suplencia. Con Luis Aragonés no se abrazó. Lo dejarán para un momento más privado. rio. Participó en el rondo de rigor para calentar los músculos y después se metió en la caseta para proseguir con la liturgia. Los reservas de España fueron tomando sitio en el banquillo mientras iban formando los titulares en el túnel. Los fotógrafos y las cámaras buscaron el perfil del 7 No aparecía. ¿Dónde estaba? En el corazón del vestuario. Con el equipo y arropándole. El último de la fila, con el peto naranja y la camiseta al hombro. Se quitó de la parafernalia inicial y salió al campo cuando los equipos estaban formados. Tomó asiento entre Aragonés se salió con la suya. Las informaciones sobre su actitud han recuperado al capitán para la causa