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6 Opinión MARTES 20 6 2006 ABC AD LIBITUM LA NACIONALIDAD SE HIZO NACIÓN A nacionalidad que era Cataluña en virtud de la Constitución de 1978 se ha convertido, por obra y gracia del Estatut refrendado el domingo por 1,8 millones de ciudadanos- -frente a los 5,3 inscritos en el censo- en una nación. Es una de esas cosas que inventamos en España para que no decaiga el juego de los agravios interregionales y, de paso, justifiquen su existencia las tribus de caciques periféricos que, sin dimensión para una política de mayores vuelos, encuentren en su rincón justificación existencial y apariencia política suficientes. Si miramos sin muchas consideraciones el resultado del referéndum del domingo, hay M. MARTÍN que hablar de una decepFERRAND ción generalizada. Uno a uno, y todos colectivamente, los partidos políticos presentes en el caso deben repartirse la responsabilidad de ese fracaso y tratar de llevar con dignidad la resaca que se corresponde con la melopea que, desde el sí o desde el no ha esterilizado la acción política en Cataluña durante los últimos tres años y, lo que es peor aún, ha paralizado cualquier actividad política inteligente en el ámbito del Estado desde que José Luis Rodríguez Zapatero, a falta de ideas más provechosas para los ciudadanos, fijara en los nacionalismos secesionistas el contenido y el rumbo de su acción de Gobierno. Quizás convenga recordar ahora una de las intervenciones en el Congreso de los Diputados, en 1934, de Francisco Cambó: La España que dominó Europa, que fue la primera potencia continental era una España miserable, de menos de ocho millones de habitantes que estaban muriendo de hambre; pero aquellas gentes tenían un ideal... Hoy somos 44 millones, comemos a diario, incluso con postre, pero carecemos de ese ideal común sin el que no es posible catalizar un proceso patriótico. Si el país no piensa más que en sus problemas domésticos- -dijo también Cambó en la intervención parlamentaria que recuerdo- vivirá siempre en plena discordia En ella estamos. En el referéndum catalán, además de sus máximos promotores, el PSC y el PSOE, han salido perjudicados muy especialmente ERC y el PP. No es fácil que aprendan la lección porque todos andan en la explicación del éxito que les corresponde, pero mejor harían, puestos a lo catalán, en releer a Cambó para saber que la unidad hace la fuerza y que el momento no es el mejor para que los caciques regionales, ya en carrera para la imitación del suicidio catalán, nos enseñen sus ombligos y griten sus respectivos aquí estoy yo Un mal uso de la Constitución del 78, fruto de un gran pacto de Estado, nos conduce a la fragmentación nacional, a la debilidad y, por ello mismo y con los excesos de izquierdismo rancio que caracteriza a Zapatero, a perder una magnífica oportunidad de progreso en un tiempo de notables dificultades económicas. YA NO AHORRAN NI LAS HORMIGAS ren poca rentabilidad a cambio de cero riesgo. DuranODO el mundo se acuerda de la fábula de la te muchos años- -por lo menos desde los históricos cigarra que pasaba el verano cantando, mienPactos de la Moncloa- fuera cual fuera la inflación, tras la hormiga acarreaba granos al hormiguey llegó a estar a más del 20 por ciento anual, el Banco ro; al llegar el invierno, la cigarra se moría de hamde España situaba los tipos de interés invariablemenbre, mientras que la laboriosidad de la hormiga le perte por encima, de forma que el dinero pacífica y conmitía comer del grano acumulado. Moral y económiservadoramente invertido en una imposición a plazo camente, el mensaje de la fábula resulta válido: no fijo o en una letra del Tesoro no perdía valor. gastar todo lo que a uno le brota es una buena Pero como he dicho, ahora no es así: la inflamanera de autocontrolarse; económicamente, ción anual es del 4,1 por ciento, mientras que el el ahorro supone acumular capital, que por tipo de interés básico es el 2,75; las Letras del una vía u otra acabará en inversiones productiTesoro no superan el 3 y la rentabilidad media vas. de los fondos monetarios está por debajo del Pero al día de la fecha, y para desgracia de 1,5. Se mire como se mire, la situación ofende los ahorradores hormiguitas, guardar el dineal sentido común: más vale gastar que ahorrar. ro excedente en un banco o en un fondo de dineJOSÉ M Y hemos llegado al sinsentido porque la inro es un dispendio que puede acabar con el paGARCÍA- HOZ flación se produce en España, pero el tipo de trimonio del ahorrador. ¿Cómo voy a tener meinterés lo marca el Banco Central Europeo, que lóginos dinero si en lugar de gastar he invertido en fórmucamente está más pendiente de las economías de Alelas seguras? El aparente sinsentido se explica pormania o Francia, en situación diametralmente opuesque en España los tipos de interés son más bajos que ta a la de España. Y dado que los tipos de interés no la inflación, de modo que cualquier dinero invertido van a subir al ritmo que necesitan la economía y el en un activo sin riesgo irá perdiendo valor año tras inversor español, lo procedente sería atacar la inflaaño. ción, proyectando unos Presupuestos Generales del Me apresuro a advertir, por si falta hiciera, que adeEstado muy restrictivos en el gasto, en el que el supemás de fondos monetarios, letras del Tesoro o imposirávit público alcanzara el 2 ó 3 por ciento del PIB, en ciones a plazo fijo, hay mil y una manera de invertir lugar del 1 por ciento con que se cerrará este año, los ahorros: casas, renta variable, divisas, materias pero ésa es una medida, o una política, que el Gobierprima, fondos inmobiliarios... Cada una de estas inno ni siquiera considera. versiones tiene su propio nivel de riesgo y precisaY para no echarle toda la tarea al Gobierno, los inmente en función de ese riesgo obtiene la rentabiliversores también deberían echar un ojo a las comisiodad. Este año, por ejemplo, el que se haya arriesgado nes que le cobra la gestora, o el banco, por gestionar a invertir en los llamados países emergentes (asiátisu dinero: cobrar el uno por ciento en concepto de cos, del Este de Europa, latinoamericanos) habrá obcomisión de gestión de un fondo monetario es, digátenido una envidiable rentabilidad de más del 30 por moslo claro, un abuso sin justificación, pero del que ciento, pero no menos cierto resulta que también potan culpable es el que la cobra como el que se la deja dría haber perdido toda su inversión. Como dijo Racobrar. Las hormigas ahorradoras ya no pueden limifael el Gallo cuando se enteró de que don José Ortega tarse a acarrear los granos: también deben mirar por y Gasset era filósofo: hay gente pa tó el coste de almacenamiento. La cuestión es que los inversores españoles presenjosemaria garcia- hoz. com tan un perfil mayoritariamente conservador y prefie- L T