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4 Opinión MARTES 20 6 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DOCENTES ACOSADOS Y EN PRECARIO U AÚN PEOR EN EL PAÍS VASCO L empeño con el que el PSOE señala al PP como el principal derrotado por los resultados del referéndum estatutario en Cataluña se muestra como un mensaje preconstituido para ocultar el gran fracaso que ha supuesto para el Gobierno que sólo el 36 por ciento de los electores catalanes respaldara expresamente el nuevo Estatuto. El Ejecutivo se siente contrariado porque todo su discurso a favor del proyecto estatutario se basó en la demanda abrumadora de la sociedad catalana por un cambio de su marco jurídico. Los datos son los que son y, así como la aritmética electoral hace su trabajo, dando vigencia a una norma que sólo cuenta con un tercio de apoyo ciudadano, la legitimación democrática hace el suyo, cuestionando la suficiencia de tan parco apoyo para un cambio radical del orden constitucional establecido en 1978. Realmente, éste es el problema de fondo para el Gobierno socialista: que aspiraba a un refrendo incontestable no sólo sobre el Estatuto, sino sobre el proyecto político que subyacía esta reforma estatutaria, es decir, a la ratificación de que la Constitución de 1978 está superada, de que el Estado autonómico está agotado y de que es la hora de modificar el régimen político vigente. Cataluña iba a ser la experiencia piloto de esta estrategia conjunta de nacionalistas y socialistas, cuyo éxito estaba depositado en la respuesta masiva a favor de un nuevo Estado plurinacional y confederal. Con más del 50 por ciento de abstención, al Gobierno sólo le queda el recurso de aliviar su fracaso dirigiendo nuevas acusaciones contra el PP. Sin embargo, al PSOE y a Rodríguez Zapatero les ha fallado buena parte del siguiente paso en su agenda: presentar la derogación progresiva del orden constitucional como un proceso inevitable, reclamado por las realidades nacionales de España. Todos los argumentos estaban orientados a negar todo futuro a la Constitución y del Estado autonómico: Cataluña no tenía encaje en España, el sistema no reconocía la diversidad identitaria de los españoles, las sensibilidades nacionales debían encontrar un nuevo marco jurídico. No eran críticas a la dictadura de Franco, sino a la democracia de 1978. En definitiva, esta retórica blanda del presidente del Gobierno, generalmente menospreciada, tapaba un golpe letal contra E la Constitución, a la que condenaba a su derogación por obsolescencia. Con una respuesta masiva al nuevo Estatuto, Zapatero buscaba el aval de las urnas para dar por refrendado el proceso de conversión de España en un Estado plurinacional, aunque tal Estado sea inviable. Con esa seguridad habría podido exportar al País Vasco el reconocimiento nacional de Euskadi, el sistema de bilateralidad con el Estado español y el otorgamiento a la autonomía vasca de un rango cuasi estatal. Todo ello en paralelo con la negociación con la banda terrorista ETA, pero pudiendo excusar la coincidencia- -absolutamente premeditada- -de ambos procesos apelando a la demanda social de un nuevo impulso político de corte confederal. A Rodríguez Zapatero le ha salido mal esta jugada, porque si en Cataluña el resultado demuestra que el nuevo autogobierno está apoyado en un retroceso inapelable de apoyo popular, en comparación con el Estatuto de 1979, el escenario en el País Vasco no le va a resultar más favorable, sino todo lo contrario. En primer lugar, porque el PP tiene una fuerza electoral superior a la que ha acreditado tradicionalmente en Cataluña. En segundo lugar, porque la oposición interna en el socialismo vasco a las negociaciones con ETA es más intensa que en el PSC al nuevo Estatuto. Y en tercer lugar, porque la reforma derogatoria del Estatuto de Gernika se percibe, sin ningún género de dudas, como un precio político, entre otros, que el PSOE está dispuesto a pagar a ETA. Es realmente grave que el Gobierno ignore de forma permanente toda realidad que incomode sus planes, aun a costa de quebrar reglas básicas de la ortodoxia democrática, tanto da que se trate de derogar la Constitución en Cataluña con un respaldo minoritario que de negociar con ETA y Batasuna sin mandato legítimo ni respeto a la legalidad. El referéndum catalán tenía que haber sido para Rodríguez Zapatero la bendición democrática de su estrategia, pero se ha convertido en la denuncia de una política irresponsable que puede llegar a resultados dramáticos en el País Vasco si ETA convierte su final en una victoria sobre la Constitución y el Estatuto de Gernika. IRÁN Y EL HOLOCAUSTO L presidente Ahmadineyad sigue empeñado en cuestionar el horror del exterminio judío practicado durante la Segunda Guerra Mundial. Durante su visita a Shangai como observador en la Cumbre para la Cooperación que agrupa a Rusia, China y las repúblicas del antiguo Asia Central soviético, el líder del Irán de los ayatolás ha insistido en sus conocidas tesis sobre el Holocausto. De nuevo ha ofendido a la verdad y la inteligencia. Incluso ha reclamado una investigación imparcial sobre este asunto, coincidiendo así con el revisionismo que habitualmente esgrimen los grupúsculos neonazis que operan en Europa, Iberoamérica y los Estados Unidos. Establecer un paralelismo entre la Sohah padecida por los judíos en los años 40 y la represión de los palestinos a manos de Israel es un flaco servicio a la causa de éstos. Palestina tiene derecho a existir como un estado. El drama que arrastra tras de sí reviste la suficiente entidad política y moral como para justificar por sí sola una inmediata y justa solución internacional. Con todo, lo más lamentable del tema que nos ocupa E es la utilización que el propio Ahmadineyad hace de la causa del pueblo palestino. De este modo, se sirve de ella para sus intereses. Utiliza la polémica para desdibujar la amenaza que encierra su programa nuclear. Hay que tener presente este dato a la hora de evaluar la sinceridad con la que Irán ha anunciado, al mismo tiempo, que la propuesta hecha por Javier Solana es un paso adelante en la desactivación de la crisis nuclear planteada por Teherán. De hecho, los movimientos diplomáticos de Irán en los últimos días ante Rusia y China tratan de relajar la presión internacional debilitando la unidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los EE. UU. y la Unión Europea no pueden bajar la guardia. Deben mantenerse firmes en la presión, pero sin cerrar la puerta al diálogo. Irán sigue moviendo sus fichas con inquietante habilidad. Es un país que se sabe poderoso debido a sus reservas de petróleo, a su posición estratégica y al liderazgo religioso que ejerce sobre una parte significativa del islam. La partida, por tanto, sigue abierta. NA encuesta realizada por la Universidad Complutense- -de la que informa hoy ABC- -ofrece datos muy significativos acerca de las precarias condiciones en que ejercen su función los docentes en la Enseñanza Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Los datos sobre el acoso a los profesores confirman una percepción social generalizada: un tercio de los encuestados reconoce haber sido acosado por sus alumnos en edad adolescente. Existe un drama- -apenas oculto- -en los colegios e institutos, que alcanza mayores proporciones según desciende el nivel cultural y económico de las familias, aunque no es ciertamente un fenómeno exclusivo de los barrios marginales. Los profesores se quejan de la soledad en que deben afrontar la situación, puesto que no reciben apoyo ni de los padres (que tienden a defender a sus hijos o a buscar ventajas académicas para ellos) ni de las administraciones públicas. Es muy llamativo que sólo el 6,1 por ciento de los docentes confíe en la Consejería de Educación de la comunidad autónoma correspondiente. Parece, en efecto, que los políticos, una vez inauguradas las instalaciones y escolarizados los jóvenes a efectos estadísticos, procuran desentenderse de un problema complejo y difuso. Por ello, no es extraño que sean frecuentes las bajas por depresión o por desajustes emocionales. Nuestras aulas se están convirtiendo en el escenario cotidiano de un conflicto que los profesores tienen que afrontar en solitario, con medios escasos y a veces sin contar con el apoyo imprescindible de la dirección del centro. Tampoco parece que la integración de los alumnos de procedencias diversas esté avanzando a un ritmo razonable. Apenas la mitad de los enseñantes valora la interculturalidad de forma positiva y su percepción sobre el modo que tienen los alumnos de afrontar dicha convivencia es bastante negativa. La escuela es el mecanismo fundamental de cohesión, en particular en sociedades heterogéneas y en rápido proceso de cambio. Si falla la socialización en los valores del respeto cívico y del comportamiento civilizado, nos podemos encontrar con una sorpresa desagradable: basta recordar lo sucedido hace pocos meses en la periferia de las ciudades francesas. Es imprescindible apoyar a los profesores con medios pedagógicos y psicológicos, así como respaldar su labor para imponer el rigor académico y la disciplina cuando sea necesaria. La encuesta deja ver muchas deficiencias, y las administraciones públicas no deberían mirar para otro lado. La docencia en determinados niveles y circunstancias es ya una profesión de riesgo, con el daño que ello supone para una sociedad abierta que necesita ciudadanos responsables, conscientes de que el respeto a los demás es la primera y más elemental norma de convivencia.