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ABC LUNES 19 6 2006 105 Deportes Montmeló, el pánico sobre ruedas TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MONTMELÓ. Rossi triunfó en la carrera del miedo. El Gran Premio de Cataluña de la categoría reina protagonizó el accidente más terrorífico del motociclismo mundial desde que Katoh perdió la vida en Suzuka, en marzo del año 2003. Dio miedo. Tanto, que la dirección detuvo la prueba. Estaba preocupada por si los pilotos necesitaban ser trasladados urgentemente en ambulancias. Un despiste de Gibernau, que chocó lateralmente con su compañero Capirossi, provocó el incidente que arrastró a seis hombres por la arena. Dos de ellos, Melandri y el propio Sete, sufrieron lesiones de relevancia, aunque su vida no estaba en peligro. Capirossi, con dolencias menos peligrosas, tampoco pudo regresar a la pista. Sucedió a las dos de la tarde y dos minutos. Los pilotos tomaron la salida y abordaron el embudo de la primera curva. Marchaban tranquilos, sabedores de que no hay que jugarse la carrera, y la vida, por un adelantamiento arriesgado a las primeras de cambio. Federer iguala el récord de Borg sobre hierba tras ganar en la final de Halle su partido 41 consecutivo Espectacular accidente de seis pilotos, con lesiones importantes para Gibernau y Melandri A 195 kilómetros por hora Gibernau se colocó a la altura de Capirossi y, a 195 kilómetros por hora, pareció no verle. El español se topó con el carenado izquierdo de Loris y su Ducati voló por los aires, provocando la caída de Randy de Puniet, que intentaba regatearle por la arena como si fuera Zidane. Capirossi, el primer empujado, se acostó encima de Melandri, quien rodó por el suelo y arrastró a Pedrosa y a Hopkins, aunque ambos demostraron una pericia magistral al aguantar el equilibrio hasta que sus ruedas se hundieron en la tierra. Los gestos de dolor de Loris, de Sete y de Melandri y su carencia de movimientos, tendidos en la gravilla, provocaron el pánico. El director de la competición detuvo el gran premio. Una decisión polémica, pues los lesionados se encontraban lejos del asfalto, dado sus vueltas de campana. Algunos profesionales extranjeros quisieron encontrar en el stop una decisión en favor de Pedrosa, que intentaba volver a la pista. Pero la organización argumentó esa posible urgencia médica como razón del retraso de la prueba durante media hora. Hopkins, De Puniet y Dani pudieron llegar al box y arreglar sus máquinas. Los otros tres protagonistas no pudieron retornar a la competición. Capirossi inspiró cierta tranquilidad al caminar hasta la clínica del circuito. Sufría una contusión abdominal y varios golpes. Gibernau y Melandri no ofrecían la misma serenidad. El español sufrió una conmoción cerebral y una fractura de clavícula. El cuadro médico de Marco reflejaba un trau- Melandri y Capirossi se arrastran sobre la gravilla, mientras Pedrosa y Hopkins los esquivan momentáneamente REUTERS Sete, el colmo: su ambulancia chocó con un autobús y se cayó de la camilla Fue un día para olvidar, aunque Sete Gibernau, Melandri y Capirossi nunca lo harán. El colmo del infortunio se cebó en el español. La ambulancia en la que era trasladado a la clínica Dexeus, donde hoy será operado de su fractura de clavícula, sufrió un accidente con un autobús. El piloto se cayó de la camilla y uno de los ayudantes sanitarios resultó herido y tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario. La ambulancia pasó un semáforo en rojo y el autobús no escuchó la sirena. Era una jornada de pesadilla. Pero los profesionales de la moto son de hierro, quizá porque tienen el cuerpo repleto de aluminio. Melandri, Gibernau y Capirossi aún no se han descartado para correr en Holanda el próximo sábado. Aunque los médicos recomiendan prudencia a Marco y a Sete, afectados por traumatismos cerebrales. Aconsejan descansar dos semanas, en cuyo caso tampoco competirían el 2 de julio en Gran Bretaña. matismo craneoencefálico, una luxación en el acromio clavicular y una lesión en el cuello. Melandri: No recuerdo nada El susto se apoderó del circuito durante diez minutos indeseables. Los directores de equipos se mesaban los cabellos. Esther Cañadas, la compañera de Gibernau, corrió hasta la clínica móvil. Allí se tranquilizó. No me acuerdo de nada reconocía Melandri. La organización, consciente de la preocupación general, comunicó rápidamente que los tres pilotos retirados estaban fuera de peligro. El público desconocía lo que ocurría. Montmeló era protagonista de un accidente tan espectacular como Rossi.