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102 LUNES 19 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 FUERA DEL CÉSPED La guerra de los tacos FERNANDO ITURRIBARRÍA Dos hermanos enemistados durante la II Guerra Mundial separaron el negocio común y crearon en HerzogenauraHERZOGENAURACH. A la salida de Herzogenaurach, una población con 24.000 habitantes de los alrededores de Nuremberg, el pequeño cementerio es el testimonio póstumo de la guerra de los tacos. Las tumbas de Adolf y Rudolf Dassler se encuentran a ambos extremos del camposanto, lo más alejadas posible, para dejar claro que la muerte, como la vida, también les debía dejar separados en la posteridad. Los hermanos enemistados murieron en los años setenta sin reconciliarse tras haber fundado, a ambas orillas del río que atraviesa esta ciudad medieval de calles empedradas, Adidas y Puma, los dos gigantes europeos del equipamiento deportivo. Su rivalidad legendaria se renueva estos días con la batalla de ambas firmas por ganar el Mundial con sus equipos: Adidas tiene seis, la mitad que Puma, pero más cotizados. En el museo del pueblo se exhibe la máquina impulsada a pedales que los hermanos Dassler utilizaban para operar la cortadora de cuero en el lavadero de la casa de su madre allá por los felices años 20. Aquel rudimentario artilugio fue el inicio artesano de la fundación en 1924 de la Gebrüder Dassler Schuhfabrik (fábrica de zapatos de los hermanos Dassler) embrión de un mercado mundial que sólo en el fútbol mueve hoy 2.500 millones de euros al año. En los Juegos de 1936, Jesse Owens triunfó en el Berlín nazi calzado con las zapatillas de tacos inventadas por Adolf Dassler para ganar adherencia a la pista. Pero el floreciente negocio fraterno no resistió la caída del Tercer Reich y cerró en 1948. ch Adidas y Puma, los gigantes de la ropa deportiva. El pueblo se partió en dos, como la familia. Esta rivalidad le- gendaria se traduce en que en este Mundial Puma vista a doce selecciones y Adidas, a seis, pero de más fuste Sucios bastardos Las verdaderas razones son un misterio. Se dice que sus temperamentos eran muy diferentes: afable, el uno; huraño, el otro. También les separaba su actitud hacia el partido nazi. La escritora Barbara Smit cree haber resuelto el enigma en un reciente libro titulado Tres rayas versus Puma La ruptura definitiva e irreversible data de un incidente de 1943, en plena II Guerra Mundial. Adolf y su esposa entraron en un refugio en el que ya se encontraban Rudolf y su familia durante un ataque aéreo de los aliados. Han vuelto los sucios bastardos se le oyó decir a Adolf entre el ruido de los aviones. Rodolf pensó que se refería a él y los suyos y del equívoco nació el oligopolio alemán de los artículos deportivos. De regreso de un campo de prisioneros americano, Rudi se encontró con que Adi se había apoderado del negocio familiar y optó por abrir su propia fábrica, la actual Puma, con el personal que le permaneció fiel. Hasta que Adidas, contracción de las primeras sílabas del nombre y apellido de Adi, se Túnez y Arabia Saudí, dos de las modestas selecciones que viste Puma mudó a unos antiguos barracones de las afueras, las dos factorías estaban a tiro de piedra de la orilla del río Aurach. Por el juego de las lealtades personales, de las afinidades políticas y las necesidades de la posguerra, la población se dividió en dos bandos irreconciliables. Herzogenaurach pasó a ser la ciudad de las miradas hacia abajo donde llevar una u otra marca de calzado revelaba la pertenencia a uno u otro campo. Esta especie de apartheid pedestre creó zapaterías separadas, por supuesto, pero también carnicerías, escuelas y hasta matrimonios. O eras Puma, o eras Adidas. AFP SELECCIONES DE MARCA Puma apuesta por los mercados emergentes. Entre sus doce equipos se encuentran los cinco africanos (Angola, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Túnez) dos asiáticos (Arabia Saudí e Irán) y otro par de Europa Oriental (Polonia y República Checa) además de Italia, Suiza y Paraguay. Adidas completa sus tres campeones mundiales (Alemania, Argentina y Francia) con España, Japón y Trinidad y Tobago. Nike rivaliza con ocho selecciones: Australia, Brasil, Corea del Sur, Croacia, Estados Unidos, Holanda, México y Portugal. Otras. Dos patrocinios cada uno tienen la inglesa Umbro (Inglaterra y Suecia) y la italiana Lotto (Ucrania y Serbia Montenegro) y una, cada una, Marathon (Ecuador) y la española Joma (Costa Rica) Fundaron dos clubes También se fundaron dos clubes de fútbol con sendos estadios a unos centenares de metros: el RSV, patrocinado por Adidas, y el FC Herzogenaurach, por Puma. En este último inició su carrera Lothar Mattahäus, capitán de la Alemania campeona del mundo en 1990, porque en él trabajaba su padre de conserje. Cuando firmó su primer contrato profesional, optó por el Borussia Moenchengladbach, uno de los socios comerciales de Puma. En la actualidad, la guerra se ha calmado. Un paseo por la ciudad, adornada con coloristas esculturas de zapatillas deportivas, permite comprobar que en las pandillas cohabitan las dos marcas fraticidas. Incluso algún insensato osa pisotear el patrimonio local con unas provocadoras Nike. En apariencia, Puma no es profeta en su tierra. Adidas gana por goleada en la ornamentación de calles y comercios. El balón oficial Teamgeist preside a escala gigante la rotonda principal. En los escaparates las tres barras son omnipresentes junto a los motivos de Argentina, que ha fijado aquí su cuartel general a invitación de su patrocinador. En la vitrina de una apotheke se exhibe un balón con esta receta farmacéutica: La píldora del hombre