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100 LUNES 19 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 GRUPO G Corea saca los colores a Francia Los galos marcaron muy pronto y luego deambularon por el campo confiados en su zaga, hasta que una nueva cantada de Barthez dio ocasión a que empatasen los asiáticos gelista) pero eran todo en acciones aisladas y sin excesivo peligro. El rey del encuentro, sobre todo en la primera mitad, fue Vieira, al que le sobró oficio, envergadura y fuerza para llevarse por delante a todo el medio campo coreano, y eso que eran muchos pues hasta cinco jugadores plantó su técnico en la medula intentando ganar esa batalla. Luego, a la hora de la verdad se vio que más que ganar lo que quería era estorbar, que fue lo único que hicieron, interferir el juego ofensivo de los franceses. Crear, lo que se dice crear, ayer no creó nadie, ni Zidane, que sólo dejó algún destello aislado de su estrella que, lamentablemente, se apaga por momentos. Francia Corea 1 1 Francia: Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal; Vieira, Makelele; Malouda (Dhorasoo, m. 87) Zidane (Trezeguet, m. 90) Wiltord (Ribery, m. 59) y Henry. Corea: Won Jae; Young Pyo, Dong Jin, Jin Cheul, Young Chul; Chun Soo (Hwan Ahn, m. 72) Nam Il, Eul Yong (Ki Seol, m. 46) Park, Lee Ho (Kim Sang, m. 69) y Jae Jin. Árbitro: Benito Archundia, México. Enseñó tarjeta amarilla a Lee Ho, Dong Jin, Abidal y Zidane. Goles: 1- 0, m. 8: Henry. 1- 1, m. 81: Park. Juego insulso y plano El encuentro fue un bostezo mayúsculo. Pelotazos coreanos e imprecisiones continuas de Francia, que no encontraba su juego, picoteado continuamente por su rival, pequeño pero incómodo. Incluso, Advocaat sacó a un segundo delantero, Ki Seol, para buscar algo de carnaza francesa atrás. Y ahí se apalancaron los galos atrás, confiando en que su zaga, que tiene más cicatrices que los de Napoleón en Rusia, les sacase las castañas del fuego. Lo que les sacó fue los colores concediendo un gol ridículo en que Barthez mostró ser un portero patético y los demás más lentos que el caballo del malo. En la reacción posterior de Francia pudo pasar de todo gracias a la buena labor de Ribery, que dio mucho más juego a su equipo. Sin embargo, también pudo marcar Corea en las contras rapidísimas que encontraron a Barthez pensando en las musarañas. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Tal y como están las cosas, cualquiera que pase por el barrio le pone en un brete a Francia. Aunque sea juntando a cinco de aquí y seis de allá. No es que Corea sea una selección en la que se han juntado unos cuantos amiguetes, pero lo cierto es que tampoco es de las que deslumbra. Aun así, cogió del cuello durante muchos minutos a los de Domenech y les puso contra la pared. Y fue algo extraño teniendo en cuenta que a los ocho minutos Henry ya había marcado aprovechando un semifallo en el tiro de Wiltord que le dejó solo ante el portero rival. Pero ni la tranquilidad que se supone da un tempranero tanto encendió la luz de los franceses, que andan por este torneo con los faros apagados y conduciendo a ciegas. No encuentra nada, ni mantiene el ritmo ni va a la suficiente velocidad como para poner en serios aprietos a los rivales. Y eso que Corea no es nada del otro mundo (en su torneo, con los árbitros a favor y con Hiddink de entrenador todavía, pero sin nada de eso, nada de nada) Los asiáticos tuvieron cierto orden y, eso sí, mucho dinamismo. Los ancianetes de los galos pillaban un balón y entre que retorcían el esqueleto, acomodaban el redondo y levantaban la vista, los pillines de los coreanos ya les habían rodeado, metiendo piernas como una batidora y robándoles el balón. Para nada por cierto porque luego, con el esférico en su poder, eran un batiburrillo sin cabeza, más simples que un gua y más inocentes que un niño de teta. De vez en cuando se acercaban a Barthez (que, por cierto, va por los partidos con un pasmo y un aire ausente tal que pareciera que aún está contemplando a Linda Evan- El inefable portero francés falló (otra vez) en el gol de Corea FOTOS: REUTERS Y AFP LUIS NO DEBE CEDER odo parece indicar que España repetirá el once que brilló en el gran partido ante Ucrania. Me parece lo más lógico y natural, sobre todo porque no hubo lesiones ni expulsiones. Es una norma obligada cuando las cosas van bien. Así lo han hecho otros grandes equipos, como Argentina y Brasil. Luis debe dar continuidad a este equipo para aumentar la JAVIER confianza de sus juIRURETA gadores. Y, si se gana a Túnez y se consigue la primera plaza del grupo, ya tendrá la oportunidad de hacer cambios para evitar inoportunas lesiones o expulsiones ante Arabia Saudí. El seleccionador no debe ceder a la presión de los veteranos que, quizá por experiencia y méritos realizados, reclaman la titularidad. Son tensiones que se producen en torneos cortos, pero el técnico sabrá manejarlas con la sabiduría con la que se debe afrontar esta situación. Cuando un entrenador elige a alguien como T DOMENECH NO CEDE El entrenador de Francia no dio su brazo a torcer a pesar de la presión de los veteranos para jugar con dos delanteros. Domenech se mantuvo firme ante Corea y siguió con el 4- 2- 3- 1, dejando solo a Henry arriba y manteniendo a Trezeguet en el banquillo hasta el minuto... ¡91! capitán lo hace para que sea su portavoz en el campo, pero no quiere decir que tenga que ser obligatoriamente titular. Raúl tiene un gran mérito, pero ha estado lesionado y seguro que sabrá aceptar su nuevo rol y desde él aportar cosas al equipo. Hay que esperar que estos conflictos no alteren el ambiente triunfador que reina en el conjunto. El jugador tiene que darse cuenta de que el equipo está por encima de uno. Introducir a Raúl en el equipo obligaría a modificar el dibujo y lo que funciona bien no se debe tocar. Raúl ha jugado en sus últimos partidos por detrás de los dos delanteros y, ahora, si el seleccionador quiere hacerle jugar, debería situarlo en lugar de Luis García, pero éste está más habituado a actuar en la banda y aporta mucho al equipo con sus diagonales y su trabajo defensivo. La otra posibilidad es prescindir de uno de los dos delanteros, Villa o Torres, pero ambos han hecho goles y están pletóricos de moral. Es necesario que jueguen porque si queremos estar arriba estos futbolistas deben hacer entre seis y ocho goles. Hay que aprovechar su buen momento. La sincronización que tienen es la adecuada, ya que juegan en sus posiciones naturales y donde más lo han hecho en sus respectivos equipos.