Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
98 LUNES 19 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 GRUPO F Brasil gana, pero no arranca El campeón ya está en octavos, pero su juego volvió a defraudar totalmente ante una selección australiana en la que se nota la mano de Hiddink y que tuvo ocasiones para empatar vió a golpear mal ante la salida de un portero brasileño que volvió a parecerse al que durante toda la temporada ha puesto de los nervios a la afición del Milán. Brasil Australia 2 0 UN MINUTO, UN GOL Brasil Dida; Cafú, Lucio, Juan, Roberto Carlos; Emerson (Gilberto Silva, m. 72) Zé Roberto; Kaká, Ronaldinho; Adriano (Fred, m. 88) y Ronaldo (Robinho, m. 72) Australia Schwarzer; Moore (John Aloisi, m. 69) Popovic (Bresciano, m. 41) Neill, Chipperfield; Emerton, Grella, Culina, Sterjovski; Cahill (Kewell, m. 46) y Viduka. Árbitro: Markus Merk (Alemania) Mostró tarjeta amarilla a Cafú, Ronaldo, Robinho, Emerton y Culina. Goles: 1- 0, m. 49: Adriano. 2- 0, m. 89: Fred. No tiene juego, no hay medio campo El campeón es una silueta de sí mismo. Una sombra. Su primera mitad volvió a ser lamentable. No tiene juego. Su dibujo táctico no funciona. Le falta al menos un centrocampista creativo que se asocie a Kaká, que volvió a ser el mejor del equipo. El único que lo intenta, que busca el balón cerca de Emerson y Zé Roberto para llevárselo a los tres de arriba. Si Ronaldo volvió a demostrar que no está para jugar, de Ronaldinho no se tienen mejores noticias. Descolocado, no entra en danza y está más pendiente del entorno que del partido. Brasil se fue al descanso sin hilvanar un par de jugadas medianamente seguidas. Un remate de Kaká y punto. Hiddink ha ordenado y dado un sentido táctico a esta selección australiana, como lo hizo antes con Corea del Sur. Se dio cuenta de que el partido estaba para torearlo y al principio de la segunda parte colocó a Kewell cerca de Viduka. Con lo que no contaba el técnico holandés es con que su jugador se pusiera las botas al revés y fallara un par de ocasiones de las buenas. Quien no falló fue Adriano al poco de ponerse de nuevo el balón en juego. Caracoleo de Ronaldo al borde del área y pase al interista, que se acomodó el balón en su pierna buena y superó a Schwarzer. Ni siquiera con ese tanto espabilaron los brasileños. Al revés. A peor. Australia fue osada y a punto estuvo de sacar provecho, pero sus limitaciones técnicas y de remate se lo impidieron. Mal el concepto defensivo de los de Fred salió al campo en el minuto 88 y marcó en el 89, justo antes de que terminase el partido. El debutante brasileño se quedó con el balón para dárselo como regalo a su padre... pero tuvo que entregárselo a un oficial de la FIFA. ENRIQUE ORTEGO Brasil gira la llave, pisa el acelerador, pero su coche no arranca. Segundo partido, segunda victoria- -esta vez por dos goles- pero otra decepción. Puede sentirse afortunado. Ayer, lo mismo que ganó pudo empatar o incluso llevarse un disgusto mayor. Australia, una selección de gran fortaleza física, pero rudimentaria en su juego, tuvo ocasiones para igualar. Cuando la ventaja era aún mínima en el marcador Kewell, posiblemente su jugador más técnico, falló un gol sin portero. Ahí tuvieron los de Hiddink la oportunidad de haber hecho historia en este Mundial, pero el delantero del Liverpool lanzó fuera el balón que le había dejado en sus pies Dida después de una desafortunada salida. Incluso unos minutos después el propio Kewell volvió a disponer de otro buen balón, pero vol- Parreira. Un rival como el que ayer estaba enfrente no le puede crear cuatro claras ocasiones en 45 minutos. Hiddink metió más madera con Aloisi y entre el ex osasunista y Viduka complicaron la vida a Lucio y Juan. Tuvo que recurrir el seleccionador canarinho al banquillo para corregir posiciones. Además del cambio cantado de Robinho por un agotado Ronaldo, Gilberto Silva entró para intentar hacer lo que Emerson ya no podía: frenar las acometidas australianas. Robinho, como ante Croacia, volvió a revitalizar a los suyos. Tres remates en cinco minutos y Brasil que respiraba y al menos respondía a los intentos rivales. En una contra final, con Australia volcada, Fred, que acababa de salir, se encontró un balón rechazado por el poste a remate de Cafú y marcó el segundo. Su equipo no se lo merecía. Parreira: Es normal que aún no estemos a tope Carlos Alberto Parreira aseguró ayer tras el partido que Brasil jugará aún mejor el próximo partido Estamos contentos por la clasificación, fue una victoria merecida comentó tras el encuentro. Hemos sabido imponer nuestro juego y hacer circular el balón y nos hemos impuesto bien físicamente. Sufrimos, pero el balance final es bueno comentó Parreira, que, a continuación, dijo: Hemos jugado mejor que contra Croacia y jugaremos aún mejor el próximo partido Es normal- -añadió- -que aún no estemos a tope. Sólo hemos jugado tres partidos amistosos antes de la Copa del Mundo y vamos mejorando de forma progresiva En el lado aussie Guus Hiddink afirmó que el combinado australiano le había plantado cara a un equipo que todavía adolece del sello de un campeón pero que puede crecer más Ronie volvió a ser el reflejo de la impotencia E. O. Le puede la presión. Lo reflejaba su rostro. Serio, cabizbajo, meditabundo. Ni una sonrisa, las palabras justas con sus compañeros. No se puede decir que no lo intentó, porque estuvo bastante más entregado y activo que en el primer partido, pero su problema es doble: físico y mental. No llega a las acciones, no controla bien los balones porque no está en su mejor condición y no entra en juego porque tiene la cabeza en otro sitio. Es la pescadilla que se muerde la cola. Él mejor que nadie sabe que no está bien y se carcome por dentro. Sí, puede que esté estresado. Que entre sus problemas toda la temporada con las lesiones y los famosos kilos que los técnicos le quieren quitar le tengan descentrado y un poco harto. El pase del gol y el cambio A los dos minutos puso un buen balón a Kaká, pero después de que Grella le dejará marcados los tacos en su pierna derecha, desapareció de la escena. Más o menos como el resto del equipo. Volvió a entrar en juego para ver la tarjeta amarilla por rematar una acción después de que el árbitro le hubiera señalado fuera de juego. Una licencia de Markus Merk que no venía a cuento. Se mostró más activo a la vuelta del descanso. Suya fue la jugada anterior al gol de Adriano. Recibió un pase de Ronaldinho, tiró dos, tres, cuatro bicicletas, pero como los defensas no fueron al amago le dio el balón a su compañeros de fatigas atacantes. Gol. Parreira aprovecha un balón fuera y que Ronaldo se acerca a la banda a beber agua para animarle y darle consejos. Ronie sigue serio. Bebe y calla. Mirada perdida. Vuelve al juego, pero no para de mirar al banquillo. Sabe que le van a sustituir. Parece como si incluso tuviera ganas de acabar la pesadilla. A los setenta minutos llega el cambio. Otra vez Robinho, el hombre que le puede quitar el puesto. Su compañero de vestuario en el Madrid y su amigo. Uno de sus protegidos. Se sienta en el banquillo. Se baja las medias. Ni una palabra. Vuelve a beber agua. Está seco. De todo.