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ABC LUNES 19 6 2006 Cultura 67 ÓPERA MusicAbadía El caballero de la triste figura Música y libreto: Tomás Marco. Intérpretes: M. J. Suárez, A. García, E. Sánchez, M. Rey- Joly. 10 10 Danza. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director: José de Eusebio. Director de escena: Guillermo Heras. Lugar: Teatro de la Abadía, Madrid. EL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA ANTONIO IGLESIAS U Ryuichi Sakamoto, durante un concierto EFE ELECTRÓNICA Sakamoto Alva Noto Insen. Ryuichi Sakamoto (piano) y Alva Noto (programación informática) Lugar: Centro Cultural de la Villa. Fecha: 17- 6- 06. PASADO Y PRESENTE DE LA MÁQUINA JESÚS LILLO N o es nueva la obsesión de Ryuichi Sakamoto por medirse, a través de colaboraciones musicales más o menos afortunadas, con otros compositores. Desde la estrecha colaboración que mantiene con David Sylvian- -en cuyo delicado pop se sigue refugiando más de dos décadas después de su primer encuentro- -a sus trabajos con el rapero coreano cuyas rimas abren Chasm su último álbum en solitario, o el matrimonio Morelenbaum, con el que no hace mucho recreó el repertorio de Antonio Carlos Jobim, Ryuichi Sakamoto no ha dejado de modificar un discurso musical para el que sigue buscando cómplices tan heterodoxos como Alva Noto, productor alemán especializado en programar secuencias de ruido. Insen título del segundo disco que graban juntos y del espectáculo que estos días presentan en España, es un pulso entre el piano, concebido y utilizado como una caja de sonidos, y dos ordenadores portátiles. Yamaha contra Macintosh. El papel de Alva Noto es el de romper las frágiles estructuras melódicas que Sakamoto improvisa sobre su teclado: bombea gravísimas percusiones sintéticas y hace estallar en las pantallas de sonido series ruidistas de errores informáticos. Un enorme gráfico, también activado por el alemán, dibuja en tiempo real las pulsaciones de los dos maestros a tra- vés de señales generadas por ordenador, representando en tiempo real la abstracción de sus partituras. El planteamiento de la función sitúa a Alva Noto en la pole position de la sorpresa: su maquinaria es capaz de estimular con más fuerza y variedad de registros al espectador. Sin embargo, Sakamoto, perro viejo, se resiste a interpretar el papel de perdedor ante los demoledores ejercicios de ciclismo minimal del productor alemán. De pie, trastea con saña las cuerdas de su instrumento, destapado y dispuesto a soportar un magreo impúdico y violento. El maestro japonés vigila la pantalla LED para seguir las evoluciones de Alva Noto. A veces acaricia las teclas con movimientos ralentizados, propios del taichi; otras, en cambio, las golpea febrilmente para desarmar a su rival. No gana, pero hace tablas en un amistoso, de espléndido juego, en el que fuerza a su piano a comportarse como una máquina desmemoriada. CLÁSICA musicadhoy K. Huber: Tenebrae M. Jarrell: Abschied H. Kyburz: Noesis Intérpretes: M. Formenti, piano. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: L. Pfaff. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 16- VI PERSPECTIVAS ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE la Orquesta de Radiotelevisión Española le sienta bien tomar el aire fuera del Teatro Monumental. Acaba de confirmarlo la reciente actuación en el Auditorio Nacional, programada dentro del ciclo musicadhoy. Y es que, pese a los elogios que tantas veces recibe, la actual sala de la calle Atocha tiene una peculiar configuración acústica que comprime demasiado el sonido, impidiendo que corra con absoluta fluidez, lo que tamiza A la verdadera calidad y la estupenda forma en la que se encuentra la agrupación. Asunto por otra parte importante y que la anunciada reforma laboral del ente público RTVE debería tener en cuenta a la hora de decidir sobre el futuro del que es uno de sus grandes bienes patrimoniales. Sin duda, ante este programa dedicado a la música suiza, se hacía necesaria una orquesta sólida y maestro capaz de ponerlo en orden. Como Luca Paff, quien no se despeina ante las dificultades y quien, incluso, aparenta aminorarlas con su gesto a veces despreocupado. La Orquesta de RTVE respondió con precisión y seguridad, otro mérito más de la agrupación por cuanto se interpretaron partituras difíciles y bien armadas. Lo podría explicar muy bien el pianista Marino Formenti, encargado de volar sobre la cascada de Abschied de Michael Jarrel (1961) un concierto para piano casi integrado en conjunto sinfónico en el que se agotan los regis- tros del instrumento, ya desde el teclado, ya actuando directamente desde las cuerdas. Luego, Klaus Huber (1924) y Hanspeter Kyburz (1960) dos significativos polos de la creación suiza del siglo XX, especialmente si se explican a través de Tenebrae y Noise La primera, como obra representativa de una época todavía rigurosa, severa e ideológicamente resuelta. De la que ahora quedan hallazgos fantásticos, convulsiones rítmicas, superposiciones y cuidados encuentros tímbricos que vistos en la distancia suenan llenos de misterio y evocación. La huella es perceptible en la obra de Kyburz, en su abigarrada y sólida construcción. En definitiva, gran oficio y consistente música la de estos tres autores, con los que musicadhoy ha cerrado su décima temporada, como siempre insistiendo en la pluralidad del horizonte musical, abriéndose a muy distintos géneros y permitiendo acercarse a lo nuevo e, incluso, a lo más recóndito. n encargo de la SECC determina la reciente escritura por Tomás Marco de su perfectamente titulada ópera de cámara sobre textos de Miguel de Cervantes, en la que el libretista (el propio compositor) integra un prólogo y siete escenas- La vela de armas Molinos y gigantes Los ejércitos de ovejas La cueva de Montesinos Clavileño Barataria y El caballero de la Blanca Luna con el añadido de un epílogo que, por su melancolía general, también cuando los corderos o los molinos bien pudieran llevarme a una estimación predilecta del total de la hora y media de duración de la obra. Se trata de algo atenido a un resumen quijotesco, dictado con ánimo actual no ya musicalmente sino rezumando por todos sus poros que, si se suma en una partitura suelta (lo que no significará descentralizada en modo alguno) bajo aromas del Falla en su Retablo alude a nuestra música antigua en momentos dados y cuida no poco del coro con ocho voces femeninas que cantan, exclaman y participan de la acción, sobre una asimismo breve orquesta de parejas de violines, violonchelos, flautas, trombones, percusionistas (importantísimos) además de un sintetizador. La urdimbre dictada por Marco nos da una resultante realmente magnífica. A todo lo anterior es justo añadir la labor expertísima del director musical, José de Eusebio, mandando con seguridad, unida a la escénica de Guillermo Heras en alta medida. La narradora, confiada a la mezzo María Jesús Suárez, acertó en su responsable papel a guisa de mantener esa suerte de guía o nota pedal. Don Quijote lo encarnó severamente el barítono Alfredo García, potencia y calidad, las que brillaron muy alto en el Sancho Panza del espléndido tenor Emilio Sánchez, así como en la varia personificación bien dada por la soprano María Rey- Joly. La acertada tímbrica orquestal, en labor nada fácil, fue resuelta en adición de aciertos por los once profesores extraídos de la agrupación de la Comunidad madrileña. Y finalizo esta nota resaltando un buen juego de la iluminación esceno- coreográfica, así como las evoluciones de 10 10 Danza.