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58 Sociedad LUNES 19 6 2006 ABC ¿Tiene usted amigos que... Tienen creencias religiosas diferentes EE. UU. R. Unido Francia Chile México Alemania Israel España Rusia Dinamarca Turquía Japón Italia C. AGUILERA (En porcentaje) Son de otra posición social 60,5 38,8 46,8 23,5 25,7 22,4 42,4 24,7 23,2 35,5 22,1 13,9 34,0 21,7 14,4 6,8 11,1 16,8 38,3 8,6 9,4 14,3 63,4 30,4 37,3 Son de otro grupo racial o étnico 61,9 Contacto semanal con los compañeros de trabajo en tiempo libre Francia Rusia España Alemania Dinamarca Israel México Turquía R. Unido Chile 31,3 29,2 41,0 27,8 11,2 14,8 31,8 39,0 26,5 31,2 39,6 74,0 48,5 44,1 42,8 36,1 33,6 30,1 25,9 24,3 23,3 22,5 18,0 16,3 Datos en 48,4 Los españoles confían en los amigos pero dudan a la hora de pedirles 1.000 euros Tras Dinamarca, España es el país con mayor número de amigos: 9 por persona b Los españoles son los ciudada- EE. UU. Italia Japón 0 10 20 30 40 52,6 50 60 nos que con mayor facilidad recurrirían a sus familiares, sobre todo si están enfermos o necesitan pequeñas sumas de dinero R. BARROSO MADRID. Decía el escritor español Mateo Alemán que deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos Sabias palabras de las que, sin embargo, han hecho caso omiso los españoles, porque los ciudadanos de nuestro país son, después de los daneses, los que mayor número de amigos atesoran: casi nueve por persona. Eso sí, secundamos al refranero en eso de que los verdaderos amigos se pueden contar con los dedos de una mano tan sólo cuatro se consideran cercanos. Así lo señala el Estudio Internacional Sobre Capital Social -de la Fundación BBVA- en el que llama la atención el hecho de que el 26 por ciento de los chilenos y el 17 de los mexicanos reconozcan que no tienen ningún amigo. ¿Pero qué tenemos en cuenta a la hora de elegirlos? No puede por menos que resultarnos curioso el hecho de que hayamos encontrado a nuestros mejores amigos entre los compañeros de colegio, de trabajo o de barrio. Algo parecido a lo que ocurre en el amor- -por más que muchos se empeñen en creer en eso del destino- -porque ¿no es algo extraño eso de que, por regla general, la media naranja sea el vecino a de siempre, el compañero a de trabajo o el chico a con más in del grupo de amigos? Si siguiéramos ampliando el círculo puede que encontráramos hasta naranjas enteras. Los amigos que son o han sido en algún momento compañeros de trabajo o de estudio representan entre el 10 y el 20 por ciento. El tiempo y la cercanía geográfica también tienden a ser clave: casi en todos los países se conservan las amistades desde hace años y se encuentran en el mismo entorno geográfico. Una combinación de factores que arroja un claro resultado: la mayoría se conocen desde al menos una década y están en la misma ciudad de residencia. es que los españoles se confiesan algo más remilgados: sólo dos de cada diez tienen amigos de otras creencias religiosas o posición social, porcentaje que disminuye hasta uno de cada diez cuando se trata de otra raza o grupo étnico. Los españoles también figuran entre los ciudadanos que con mayor facilidad pedirían ayuda a sus familiares o amigos en caso de necesidad. Ahora bien, no hay duda a la hora de solicitar un poco de atención cuando se está en cama con gripe, o cuando el bolsillo aprieta y se necesitan 50 euros. Pero, cuando esta cantidad aumenta, la cosa cambia: pedir 1.000 euros resulta un trago bastante difícil para la mayoría que, en muchas ocasiones, opta por otras vías más institucionales y menos familiares. Eso sí, a un interés un poco más alto. Vecinos y compañeros, lo justo La decisión de no pedir una suma de dinero importante no se produce, desde luego, por falta de oportunidades: siete de cada diez españoles ve a sus familiares o amigos cada semana y habla con ellos por teléfono. Por el contrario, la conversación con los vecinos es más escasa y el contacto con los compañeros de trabajo en el tiempo libre es, todavía, menos frecuente. Mucho menos se van de picnic con el jefe los alemanes o daneses, mientras que japoneses y turcos sí que destacan en eso de pasar el tiempo de ocio con la gente de la oficina. A pesar de que a nivel internacional la familia es la institución en quien más se confía y a quien más se recurriría en caso de necesidad, los que más acudirían a sus amigos para hacer frente a diferentes situaciones son los rusos, los españoles, los turcos y los norteamericanos. Los vecinos son una fuente importante de ayuda sobre todo para turcos y mexicanos. No obstante, se precisa que el intercambio de favores no está necesariamente más extendido en aquellas sociedades donde las personas dicen confiar y contar con más familiares y amigos. Visto así tal vez habría que dar la razón a Montesquieu cuando afirmaba aquello de que la amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes Dime con quién andas... No obstante, el mayor número de colegas que vive en el mismo núcleo urbano se observa en los países menos desarrollados del estudio (Turquía, Rusia, México y Chile) y también en España e Italia. Por el contrario, en Japón, Francia, Israel, Dinamarca y Estados Unidos se tienen más amigos en otras ciudades. Destaca también que los estadounidenses sean los que tienen unas amistades más heterogéneas. Y aunque en esto de las encuestas son muchos los que optan por lo políticamente correcto, lo cierto Siete de cada diez españoles ven a sus amigos y familiares cada semana y hablan con ellos por teléfono En España sólo dos de cada diez personas tienen amistades de otras creencias religiosas o razas Los mayores, con menos amistades, solicitan más ayuda a los vecinos Los mayores de 65 años son especialmente vulnerables: en Europa más del 30 por ciento viven solos (en hogares unipersonales) y cuentan con menos amigos. Por tanto, sus recursos son más reducidos a la hora de pedir ayuda por un problema de salud o necesidad económica. No obstante, tienden a compensar ese déficit en la red familiar con el apoyo que reciben de sus vecinos que, en muchas ocasiones, son sus amigos. El informe señala que la población mayor es la que más conversa con los vecinos acerca de diferentes temas todas las semanas. No en vano, mientras que para la población más joven apenas se distingue la confianza en los vecinos de la que le suscitan otros grupos más lejanos, para los mayores vecino es sinónimo de confianza.