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40 Internacional LUNES 19 6 2006 ABC LA AMPLIACIÓN FUE UN ERROR MADELEINE ALBRIGHT Ex secretaria de Estado de EE. UU. N adie se atreve a decirlo en voz alta. Pero, cuando se habla de la anemia que aflige a la Unión Europea, es casi un lugar común repetir eso de: Desde la Ampliación, esto se ha parado Y la UE es una bicicleta que no puede parar. Si se para, se muere. Nadie quiere decirlo muy a las claras. No es políticamente correcto. Pero la Ampliación- -la entrada de los nuevos socios de Europa del Este- -fue un craso error. Desde la Ampliación, ahí no hay quien levante cabeza. Ya no es que el rechazo a la Constitución haya dejado a nuestros líderes en la inopia. Es que la Comisión Europea jamás ha sido tan débil. Ni en tiempos del ALBERTO luxemburgués Santer SOTILLO- -a quien echaron por flojo- -habíamos tenido un presunto Ejecutivo europeo tan medroso. Había un tiempo en el que, al menos, el comisario de la Competencia- -Van Miert, Monti- -hacía temblar a Bill Gates, a jefes de Gobierno o a la Boeing. Hoy, la pobre Neely Kroes se esconde tras la mesa de su despacho mientras los Estados renacionalizan su economía con la reaccionaria excusa de los campeones nacionales Los entreguistas, partidarios de dejar que Europa siga dormitando para que EE. UU. decida por todos nosotros, deberían sentirse felices. Pero tampoco puede decirse que tengamos un potente liderazgo norteamericano, hundido entre Guantánamo y el fracaso en Oriente Próximo. Si tuviéramos que enfrentarnos a una crisis de verdad, no va ser Bush quien venga a resolver nuestros problemas. Bastante tiene con los suyos. De aquí la irresponsabilidad de dejarse guiar por la inercia, tal vez con la esperanza de que la crisis se resuelva por aburrimiento. La Ampliación fue una deuda histórica. Y desde luego, España ni podía ni debía oponerse. Puede recordarse también el crecimiento económico de los nuevos socios para decirse que su integración económica ha sido un éxito. Aunque, en realidad, para quienes la situación actual parece un éxito casi total es para el Reino Unido y otros euroescépticos que sueñan con una zona de libre cambio- -para mantener el buen negocio- -y una difusa cooperación en la que las responsabilidades sean asumidas por EE. UU. Para quienes esperan una Europa irresponsable y eternamente condenada a la minoría de edad. Es el proyecto también de Polonia y la mayoría de los nuevos socios. Pero la UE no se sostiene como zona de libre cambio. No puede soñarse con la preservación del negocio económico sin un proyecto integrador. Si se desmantela la cooperación política y el sofisticado reparto de soberanías, ni hay Unión ni hay negocio. La Ampliación habría requerido un reforzamiento político antes de emprender una aventura para la que le faltaban las fuerzas. Y se ha hecho exactamente lo contrario: soñar, una vez más, con que la inercia todo lo soluciona. Si el diálogo con Irán no resulta tendremos que pasar a la acción Fue la primera mujer en ser secretaria de Estado en EE. UU. Reconoce que su política tuvo fallos en Oriente Próximo, como fue el dejar a Dios y la religión de lado en el proceso de paz entre palestinos e israelíes TEXTO: JACQUES SCHUSTER FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO WASHINGTON. Madeleine Korbel Albright fue secretaria de Estado de EE. UU. con Bill Clinton. Acaba de presentar su libro, The Mighty and the Almighty: Reflections on America, God, and World Affairs en el que habla sobre Irán, Irak y los errores cometidos en Oriente Próximo. -El presidente Bush ha apelado a Dios en repetidas ocasiones, sobre todo a lo largo de su primera legislatura. En un contexto como éste, ¿cabe imaginar mejor respuesta que la carta del presidente iraní Ahmadineyad, que se asemeja mucho a una disertación teológica? -La carta de Ahmadineyad ofrece una sugerente combinación de elementos muy diversos. En primer lugar, contiene un montón de mentiras y acusaciones. Pero resulta interesante, ya que Ahmadineyad aborda en ella muchos temas importantes. Aparte de eso, la carta no va dirigida únicamente al presidente Bush, sino a la opinión pública. Lo inteligente hubiera sido reaccionar de forma apropiada. Se le podría haber respondido en el marco de un discurso. -Eso hubiera significado moverse en el mismo plano teológico. ¿Qué papel debe desempeñar Dios en la política? -No necesito creer en Dios para dedicarme a la política. Pero la fe en Dios también garantiza un cierto criterio moral en el terreno político. Deberíamos tener presentes las palabras del presidente Abraham Lincoln: El ser humano debería intentar estar del lado de Dios y no cometer el error de confundir su propio bando con el divino Ahora bien, no hay que olvidar que, en muchas sociedades, Dios y la religión desempeñan un papel importante. -EE. UU. ha cambiado su postura con respecto a Teherán, y ahora está dispuesto a negociar en un marco internacional. Pero hay numerosos indicios que apuntan a que Ahmadineyad quiere fabricar la bomba. ¿De qué sirven las negociaciones? -Estoy a favor de la negociación directa, porque yo siempre apuesto por la diplomacia. Además, Estados Unidos debería hacer uso de toda su influencia en el terreno diplomático. Si las conversaciones no dan resultado, tendremos que pa- La fe en Dios también garantiza un cierto criterio moral en el terreno político La opinión pública se pregunta si no se estará repitiendo en Irán el mismo proceso de Irak sar a la acción y tomar todas las medidas que impidan que Irán llegue a estar en posesión de armas nucleares, empezando por las sanciones. Y, por supuesto, hay que tratar de asegurar esas medidas mediante el respaldo internacional. ¿Qué contesta a los europeos que quieren descartar la opción militar en el caso de Irán? -No hay gobierno estadounidense que no quiera tener abiertas todas las opciones. La vía militar entraña muchos riesgos. Ése es también un motivo para dar primero todos los pasos diplomáticos posibles. Ahora bien, no se debe descartar ninguna posibilidad. -En Irak no se encontraron armas de destrucción masiva. ¿Hasta qué punto dificulta la intervención en Irak la política estadounidense frente a Irán? -En este momento, lo que está dando más quebraderos de cabeza es la creciente influencia de Irán en Irak. Y luego tenemos el problema de la credibilidad. Por supuesto, el Organismo Internacional para la Energía Atómica ha constatado que existen indicios de que Irán gestiona un programa nuclear secreto. A pesar de todo, una parte de la opinión pública se pregunta si no se estará repitiendo en Irán el mismo proceso de Irak. Pero la situación en Irán es diferente. ¿Cuándo debería retirarse Washington de Irak? -Estoy en contra de fijar una fecha. Pero creo que éste será un año decisivo en el que tendremos que plantearnos de manera realista qué es lo que aún necesita Irak y lo que no. Por el contrario, los europeos deberían preguntarse si no redundaría en su propio interés el cooperar más estrechamente con Estados Unidos en Irak, por ejemplo, en el desarrollo de infraestructuras y en la formación de las fuerzas de seguridad. Se podrían hacer más cosas desde el lado europeo. Y así, las tropas estadounidenses podrían retirarse antes. ¿Qué errores cometió en la política para Oriente Próximo mientras estuvo al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores? -Nos centramos demasiado en el proceso de paz entre palestinos e israelíes. Y eso contribuyó a que desatendiéramos el desarrollo democrático de Oriente Próximo. Nos dijimos: el proceso de paz entre palestinos e israelíes ya es suficientemente complicado. Dejemos a Dios y la religión de lado. Y eso ha sido un error. De no haber adoptado esa actitud, probablemente la cuestión de Jerusalén no habría quedado reducida a un mero problema inmobiliario. Si hubiéramos sido capaces de comprender la importancia religiosa de Jerusalén, habríamos podido influir de manera diferente en Arafat. Ehud Barak vino a Camp David con ideas valientes que nos comunicó cuando ya era demasiado tarde. De haber sabido con antelación hasta dónde estaba dispuesto a llegar, habríamos podido hablar antes con los gobiernos árabes moderados y éstos, a su vez, podrían haber influido en Yaser Arafat. EDA Die Welt