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36 LUNES 19 6 2006 ABC Internacional Movilización de los líderes árabes para consolidar el acuerdo entre Hamás y Al Fatah La Policía de los islamistas radicales palestinos se integrará en los servicios oficiales b Hosni Mubarak, el Rey Abdalá II y Bashar al- Assad se implican en las negociaciones para el cambio de Gobierno; el compromiso oficial podría ser presentado hoy JUAN CIERCO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Todo lo que pasa en Oriente Próximo tiene algo que ver con el conflicto entre palestinos e israelíes. Todo de lo que pase a partir de ahora en el conflicto entre palestinos e israelíes tendrá algo que ver con el acuerdo entre Al Fatah y Hamás, que podría ser presentado hoy mismo. Todos los líderes árabes que mueven los hilos en esta región saben todo esto de sobra. De ahí que los cornetas de sus respectivos palacios hayan tocado a rebato y los Monarcas y presidentes más involucrados desde siempre en estos problemas se hayan remangado y hayan dado un paso al frente para ayudar a encontrar la imprescindible luz al final del túnel palestino. Como si del juego de la oca se tratara, las piezas se han movido de una casilla a otra, de Ammán a Sharm el Sheij, de El Cairo a Damasco, de Ramala a Ammán, de Damasco a Sharm el Sheij, de El Cairo a Ramala, en un frenético ir y venir, y tiro porque me toca que pretende a la postre poner la guinda final a ese pastel que desde hace días cocinan al unísono en los fogones de Gaza Al Fatah y Hamás. La necesaria unidad Las reuniones entre los pesos pesados de Oriente Próximo se suceden y desde todas ellas se lanzan los mismos mensajes hacia la necesaria unidad de los palestinos. Hosni Mubarak ha sido, sin duda, el más activo. El faraón egipcio se ha entrevistado en apenas unas horas con el Rey Abdalá II de Jordania, ayer en Sharm el Sheij; con el presidente palestino, Mahmud Abbas, la víspera en El Cairo, y mañana lo hará con su colega sirio en Damasco, Bashar al- Assad. También se han visto las caras Abbas y Abdalá II y éste se unirá a Mubarak y Al Assad para una cita tripartita el fin de semana, en la que además de los palestinos se hablará de las serias diferencias entre Damasco y Ammán tras la captura en Jordania de una célula de Hamás cargada de explosivos procedente de Siria. Damasco, precisamente, resulta esencial para que el visto bueno a cualquier acuerdo que salga de Gaza sobre el Documento de Reconciliación Nacional, urdido por los presos palestinos en las cárceles israelíes, no sea boicoteado por la dirección de Hamás en el El Rey Abdalá II de Jordania (a la izquierda) daba ayer la bienvenida al presidente de Palestina, Mahmud Abbas extranjero, capitaneada por Meshaal. La influencia de Damasco sobre Meshaal es enorme, poderoso caballero es don dinero, y el líder del Movimiento de Resistencia Islámico en el exilio es a su vez el principal punto de apoyo de las Brigadas de Ezedín al- Qassam. De ahí que la implicación de los principales líderes árabes en las negociaciones interpalestinas sea tan necesaria en estos momentos en el que se juega los minutos del tiempo añadido con empate a uno en la prórroga y a punto de acudir al cara y cruz de las penas máximas. El acuerdo está cerrado en un 98 por ciento sentenciaron ayer distintos protagonistas, directos o indirectos, del diálogo entre Hamás y Al Fatah, entre ellos el propio primer ministro, que bien pudiera dejar de serlo muy pronto, Ismail Haniyeh. Se ha cocinado servido y degustado, por ejemplo, la peligrosa patata caliente de las fuerzas policiales de Hamás. De modo definitivo, los 3.000 hombres de negro serán integrados en los servicios de seguridad oficiales palestinos. Quedan sin embargo algunos flecos que recortar pero, según fuentes consultadas por ABC que prefieren mante- AP Hosni Mubarak ha sido el más activo. Mañana se entrevistará con el presidente de Siria en Damasco ner su anonimato hasta que el resultado de las conversaciones sea definitivo, ninguno de ellos hará fracasar la apuesta de unidad nacional. Cabe recordar, como ya se publicó en este diario el pasado 30 de mayo, que el Documento de Reconciliación Nacional sobre el que se basa el diálogo palestino consta de 18 puntos y que en ellos se reconoce de manera implícita el Estado de Israel de acuerdo a las fronteras de 1967; se apuesta por el derecho al retorno de los refugiados y por la liberación de todos los presos palestinos; se pone punto y final a los atentados en el interior de Israel; y se llama a la integración de Hamás y del Yihad Islámico en la OLP. Además de lo vital que resultaría un acuerdo interpalestino, que daría pie a