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20 Nacional REFERÉNDUM DEL ESTATUTO CATALÁN LUNES 19 6 2006 ABC 18- J LA JORNADA ELECTORAL EN EL CARMELO Dieciséis meses después del hundimiento y cuando el referéndum del Estatuto se instaló en sus calles, el Carmelo ha dejado de ser un problema político. Ayer era un trasiego de vecinos y turistas Una plaza dura sobre el socavón del Carmelo TEXTO: SERGI DORIA FOTO ELENA CARRERAS BARCELONA. Los domingos por la mañana todos los barrios se parecen. Barcelona tiene mar y montaña; en un domingo soleado de junio, el primero se impone a la segunda. Y si no, hay televisión: Brasil- Australia y Ronaldinho prometiendo jogo bonito Pero... si lo barrios se parecen, ¿qué pasa en el Carmelo? Primera razón: ayer se votaba el Estatuto. Segunda: el Carmelo fue el terremoto del tripartito. Edificios quebrados La última vez que anduvimos por el barrio fue en marzo de 2005: edificios quebrados por tuneladoras, pancartas de indignación. El gran socavón trocó la ilusión de la línea de Metro por la pesadilla del piso engullido. Edificios al bies exhibían el memorial familiar. Pancartas: Contra la Barcelona del riesgo: solidaridad con el Carmelo El tres por ciento para pisos y cemento Hasta que en la agenda tripartita apareció el Estatuto. Gemma Torrents, exiliada todavía en un hotel, dice que la componenda estatutaria desvió la atención de la opinión pública: No sé dónde se ha quedado el tres por ciento... De los mil doscientos vecinos que fueron desalojados queda a estas horas un centenar por regresar a finales de mes a sus viviendas de los números 9- 11 del pasaje Calafell y 37- 45 de la calle Sigüenza. Trasiego de vecinos La última vez que anduvimos por el barrio era un atardecer gélido con la escarcha arracimada en los árboles. Este domingo es diferente: el Santuario del Carmelo es un trasiego de vecinos y turistas. El señor Francisco votó pronto y vuelve a su casa con su barra de pan bajo el brazo. Natural de El Ejido, llegó a Barcelona en 1947, el año en que Franco convocó, también, un referéndum. Albañil, el señor Francisco se construyó una casa en la Gran Vista. Conversamos junto a la Buñolería Martínez, frente al bar Delicias, puro territorio Marsé. El Delicias ofrece patatas bravas, galtes de porc gambas langostineras y chipirones de Palamos por nueve euros. A juzgar por la edad de quienes vuelven del colegio electoral, parece que en lugar del referéndum del Estatuto se vota el de la Tercera Edad. El Carmelo es un barrio de gente trabajadora y amable. Los afectados por el derrumbe han sido indemnizados, pero nada volverá a ser igual. En lo que fue Zona Cero, pasaje Calafell esquina Llobregós, se cimentó el socavón y aparece una plaza dura, con cinco arbolitos anoréxicos y cuatro sillas. Un joven luce bíceps y mirada escéptica. Trabaja de cartero: Los vecinos no En el Carmelo, donde se produjo el primer terremoto del tripartito, el día electoral se vivió con tranquilidad ELENA CARRERAS Entre la memoria y la indiferencia BARCELONA. Existen dos formas de ver el Carmelo. La primera nos lleva a los paisajes de Marsé: la carretera y el viejo antiaéreo en lo alto de la colina, nido de ametralladoras que en la guerra civil debía proteger la ciudad de los bombarderos franquistas y que su mal funcionamiento lo convirtió en una amenaza para los barrios de la falda de la montaña. Tan peligroso era que los vecinos lo llamaban La loca o El abuelo Desde la Gran Vista, la calle más panorámica del Carmelo, se divisa toda Barcelona: el ordenado Ensanche, tan diferente del caótico trazado que en la posguerra marcó un barrio que pudo haber sido ciudad- jardín. El otro Carmelo, más estandarizado y convencional, es el de las calles del socavón: Llobregós, Calafell, Sigüenza Pastrana... Tiendas, bares, franquicias y vecinos que prefieren depositar su atención sobre la televisión extraplana que la urna donde se condensa un bienio tripartito, el rumor atosigante de la tuneladora austriaca que provocó el socavón social. Ayer, los políticos cotejaban porcentajes, pero para muchos jóvenes del barrio el único porcentaje ganador es el de la indiferencia. pantalones! Parece el chiste de Gila: el ayuntamiento debería pagar a los padres por desgaste de niños. Un matrimonio toca la baranda de la plaza: Estos bordes son peligrosos y no hay siquiera una fuente... Políticos ausentes Durante la campaña no vieron políticos: Para ellos el Carmelo ya no es problema... En un edificio ondea la bandera del Ecuador. Dos jubilados hablan del Mundial y el cronista se entromete. Uno de ellos vivía el bloque que engulló el socavón. Mira melancólicamente la plaza: Allí estaba el patio de luces Vuelve la cabeza hacia el flamante edificio del 9- 11 del pasaje Calafell donde vivirá: Los políticos ya no han de estar pendientes de las reuniones vecinales Una pareja treintañera arriba a la plaza. ¿No será provisional? sugerimos. Se quedará así dice él. Lo provisional acaba eternizándose sentencia ella. Como los políticos de esta Cataluña siempre provisional remata el cronista para sus adentros) pueden estar muy contentos Señala la pared en pendiente que remata la plaza. De áspero cemento y tono garbancero, los niños la utilizan cual tobogán. Una anciana se indigna: ¿Ha vis- to? ¡Como la canción... nos han hecho un corrá Con su larga memoria de coser y zurcir, tiembla cuando un chaval se desliza por el árido cemento: ¡Se harán daño y se destrozarán los