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ABC DOMINGO 18 6 2006 73 mientras que la mirada de indiferencia del delantero está más agudizada. Es casi nueva. Varias veces insistió Luis en recalcar una jugada o un movimiento, a la vez que el delantero intentaba zafarse. Cabizbajo, mudo... El madridista representa estos días la mejor versión del futbolista suplente desde que supo que no sería titular en el debut. Cabeza baja, cancelación de todas las entrevistas, discurso previsible y vacuo y cierto retintín victimista. Hasta la fecha, nunca se había visto a un Raúl tan elocuente en su íntimo malestar, indisimulable. Tanto en el Madrid como en la selección, en momentos críticos fue muy listo en su actitud, poniéndose una máscara que disfrazara la realidad. Ahora, no. Pese a ello, Luis sigue confiando en el capitán, en su rol. y quiere su versión más positiva cuando le toque visitar el banquillo. No es dudoso con el 7 y sólo espera que cambie de actitud y se diluya cualquier tipo de rebelión que pudiese estar fraguándose al amparo de un resultado negativo con los jóvenes como protagonistas. Marchena, el 4 de bastos JULIÁN ÁVILA El central del Valencia luce en su espalda el 4 de la camiseta nacional. Como Maceda, Hierro, Pirri... Un galón que garantizaba la titularidad antaño, pero no para él KAMEN. Marchena lleva en el Mundial un distintivo pata negra pero él no lo es. Es suplente. El último de la fila. Llegó a esta selección a última hora porque Luis prefirió sacrificar a un delantero como Morientes. Pero le ha entregado un papel secundario y menor. Los números cantan. Es el único de los 23 internacionales que no ha disputado un minuto entre los tres amistosos de preparación y el primer partido oficial (tampoco será titular frente a Túnez) Lo sabía. Por eso se ha traído hasta Alemania un bulto con bastantes lecturas y algunos apuntes del último curso de Turismo (en La Calderona, antes de viajar a Elche, abandonó la concentración para examinarse) Ahora se ve abocado a fingir su conformismo. A tragar con la crudeza del banquillo. A ser políticamente correcto. Como ayer en la rueda de prensa: Egoístamente, cualquier futbolista quiere estar en el once, pero lo principal es el equipo. Aquí hay veintidós buenos futbolistas y es el técnico quien elige. Hay que estar preparado para dar lo mejor que uno lleva dentro por si es necesario echar una mano Con sus periodistas de cámara se suelta más. Por ejemplo, con los enviados de Canal Sur: Me dice mi padre que no me dais ni bola ¡Que también soy andaluz y estoy en el Mundial! Como una de las vacas sagradas de este vestuario, tiene los espolones crecidos. Y a veces los saca. Ayer, un periodista preguntó a Cesc si prefería enfrentarse al suizo Senderos o al francés Henry, ambos compañeros en el Arsenal, y cuando estaba respondiendo le chivó por bajo en un gesto de poca educación que cambiase de registro y sólo respondiese de Túnez, mientras mataba con la mirada al plumilla. De habitual a olvidado Tiene motivos para estar quejoso. Ha sido uno de los habituales en las alineaciones de España en la fase de clasificación, pero la irrupción de Pablo y el arrinconamiento de Carlos en el Valencia lo han arrastrado a un segundo plano. Nunca pensó que se quedaría sin billete para Kamen, pero los días previos a que se hiciese pública la lista fueron un suplicio para la familia porque la prensa lo ubicó entre los descartes. Su entorno le recomendó que se olvidase del Mundial y preparase las maletas para salir de vacaciones. No lo hizo. Pensó en su buena estrella. En la confianza que le habían mostrado los entrenadores cuando salió del Sevilla para recalar en el Benfica o cuando el Valencia lo aceptó en una operación de trueque con Zahovic. También en el Mundial sub 20 que ganó en Nigeria o en la medalla de plata de los Juegos de Sidney 2000 con Iñaki Sáez. Y en el título de Liga, en la Copa de la UEFA y la Supercopa con Rafa Benítez. A esta nómina plagada de éxitos quiere sumar una buena actuación en un Mundial, pero de momento pinta en bastos. Y él tiene el 4 Marchena es secundario para Luis ESPAÑA POR DENTRO Los jugadores, obligados a su encierro sanferminero Para acceder a los campos de entrenamiento, los internacionales deben recorrer cincuenta metros, convenientemente vallados, entre la gente. Es el momento que aprovechan los seguidores para pedir el autógrafo o hacerse la foto. Los primeros días tragaron, pero últimamente se refugiaron en unos monovolúmenes para regatear a la multitud. Esta decisión no ha gustado en la Federación, que ayer pidió amistosamente a los jugadores volver a los hábitos cordiales. El gol de Torres, el mejor en lo que va de torneo Una encuesta organizada por la FIFA a través de internet elige por el momento el gol de Fernando Torres, el que cerró la cuenta contra Ucrania, como el mejor en lo que va de Mundial. Recibió 452 votos, casi el doble de los conseguidos por el brasileño Kaká. Por otra parte, otro brasileño, Carlos Eugenio Simon, fue designado para dirigir el España- Túnez. El colegiado, periodista de profesión, trae buenos recuerdos. Con él, el Real Madrid logró su segunda Copa Intercontinental. Cesc, 19 años y rueda de prensa en cuatro idiomas J. Á. KAMEN. La irrupción de Cesc Fábregas en el planeta fútbol ha sido un descubrimiento para los entrenadores y los periodistas. Pese a sus 19 años recién cumplidos, su nivel de madurez es espectacular tanto en el campo como en la sala de prensa. Ayer, sin ir más lejos, dejó boquiabiertos a la mayoría de los enviados especiales, españoles y extranjeros. Llevó todo el peso de la comparecencia por delante de Sergio Ramos y de un arrinconado Marchena. No rehuyó ninguna pregun- ta y contestó con naturalidad y soltura en castellano, inglés y catalán. Y sin trabucarse ni tergiversar conceptos. Al final, ya camino del hotel, reconoció que hasta se atrevería a contestar en francés. En sus reflexiones dijo que normalmente, lo que va bien no se toca. Es lógico y esperemos que todo siga por el mismo camino. Mientras las cosas funcionen como hasta ahora, lo normal es que el míster confíe en los mismos; los suplentes debemos estar concentrados y al mismo nivel porque podemos tener nuestra oportunidad Cesc durante el entrenamiento de ayer, con Sergio Ramos REUTERS