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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Los hermanos Abul y Mohamed, liberados sin cargos después de la última pifia de la Policía Metropolitana de Londres AFP Scotland Yard Chapuzas que quiebran el mito Agatha Christie y Sherlock Holmes encumbraron su prestigio, pero el reto terrorista ha provocado graves fiascos en su hoja de servicios POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES en libertad sin cargos. Los afectados, miembros de la populosa comunidad musulmana de Londres, estudian plantear una indemnización de hasta 750.000 euros. Ya en octubre, diez refugiados iraquíes fueron puestos en libertad después de haber sido detenidos por Scotland Yard por la presunta preparación de un ataque terrorista. El Gobierno presentó la operación como el desbaratamiento de una de las mayores conjuras terroristas islamistas desde el 7- J, pero al final no fue hallada ninguna prueba que lo confirmara. Todo ello ha sumido a Scotland Yard, nombre que recibe la Policía Metropolitana de Londres por la dirección en la que tuvo su sede cuando fue creada en el siglo XIX, en una crisis de liderazgo y de autoridad. Especial daño le ha hecho entre la población musulmana, que el pasado fin de semana protagonizó por primera vez una manifestación frente al cuartel general de la institución. Cuando la lucha antiterrorista requiere una gran confianza entre las fuerzas de seguridad y los ciudadanos musulmanes, las últimas polémicas se siguen con preocupación por el Gobierno y altos mandos policiales. El descrédito, injusto si se tiene en cuenta la efectividad en otras operaciones, ha provocado una guerra de nervios y un enfrentamiento entre Scotland Yard y el servicio de espionaje interior, el MI 5. Desencuentros con el MI 5 El desencuentro entre ambos ya se produjo tras la muerte de De Menezes, sobre el que un comando especial de la Policía descargó varios tiros siguiendo la pista señalada por agentes del espionaje. También en el caso de los hermanos Mohamed Abdul Kahar y Abul Koyair fuentes de Scotland Yard se quejan de tener que actuar a partir de la valoración que el MI 5 hizo de la información proporcionada por un confidente. La Policía Metropolitana de Londres cuenta con una plantilla de 45.216 personas, a las que hay que añadir 2.106 agentes auxiliares. Su área de actuación son los distritos del gran Londres, donde vive una población de 7,2 millones de habitantes. En la capital está coordinada con la Policía de Transporte, dedicada a la seguridad en el Metro y trenes, y con la Policía de la City, la zona financiera de Londres cuyos bordes responden a la primigenia delimitación de la ciudad y que siempre ha contado con un régimen propio. Además, la Met trasciende su ámbito territorial en cuestiones de lucha antiterrorista con operaciones en las que coordina los cuerpos policiales del resto del país. Un gran despliegue, aunque no le sirva para levantar el vuelo. o es que Scotland Yard tenga una historia de infalibilidad sin tacha. En su temprana hoja de servicios aparece, por ejemplo, el no resuelto caso de Jack el Destripador, el asesino en serie que en 1888 mató a varias prostitutas en el este de Londres. Pero el éxito de las novelas policíacas inglesas, desde los relatos de Agatha Christie a los protagonizados por la figura de Sherlock Holmes, ha contribuido al prestigio y fama de Scotland Yard. Esa reputación, sin embargo, ha quedado empañada por sus últimas chapuzas. El jefe de Scotland Yard, Ian Blair, está ahora en la cuerda floja. Y aunque el primer ministro, Tony Blair, ha salido en su defensa, la próxima publicación de un informe sobre los N errores de las fuerzas de seguridad relacionados con la muerte del brasileño Jean Charles de Menezes, abatido a tiros por error por la Policía tras los atentados de julio del año pasado, podría obligarle a dimitir. No es el único fiasco. Scotland Yard se ha tenido que disculpar por haber asaltado de forma aparatosa una casa en la que creía que se fabricaba un explosivo químico. Detuvo a dos hermanos, uno de los cuales fue herido en un hombro, y tras aplicarles la ley antiterrorista e interrogarles durante una semana, ha debido dejarles El jefe de Scotland Yard, Ian Blair, está en la cuerda floja. Y aunque Blair ha salido en su defensa, un informe sobre los errores cometidos podría obligarle a dimitir