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ABC DOMINGO 18 6 2006 Madrid 41 realizada por la Clínica Médico Forense de Madrid fue interpretada como un soplo de aire fresco por los médicos cuestionados. Según los forenses, que habían emprendido una tercera investigación- -de 13 historiales- -a instancias de la Fiscalía, no se podía relacionar de modo inequívoco la muerte de los pacientes con las sedaciones. El documento, ambiguo, planteaba dudas sobre las prácticas médicas en más de la mitad de los casos. Un sector del Severo Ochoa se mantiene en pie de guerra contra el consejero de Sanidad, Manuel Lamela Mitigar el dolor al final de la vida. Un drama que diariamente afrontan muchas familias y que en Leganés sigue vestido de polémica. Más de un año después de las denuncias anónimas sobre sedaciones irregulares en el Severo Ochoa, la crisis del hospital sigue abierta El Severo Ochoa se echa a la calle. La Junta de personal y la Junta técnicoasistencial del centro se convierten en piedra angular de las movilizaciones emprendidas en el Severo Ochoa. Las investigaciones en cadena, su utilización como arma arrojadiza entre la clase política y el continuo acoso mediático hacen irrespirable el ambiente en el hospital de Leganés. La confianza de los pacientes se quiebra muchas veces y la tensión aflora a diario en las consultas médicas. La crisis ha generado, sobre todo, desinformación y surgen voces que alertan de que algunos médicos, por miedo a represalias, han dejado de sedar. La oposición frontal del Severo Ochoa al consejero de Sanidad, Manuel Lamela, se materializa en paros consecutivos y manifestaciones. Las asociaciones de pacientes. Se han convertido en el caballo de batalla de la crisis de Leganés. Fueron las primeras- -Adepa y Avinesa- -en airear las denuncias anónimas que advertían de irregularidades en el Severo Ochoa y han protagonizado un intenso desfile de denuncias en los juzgados. La Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias (Avinesa) representa con sus abogados a varias familias implicadas en el caso del Severo Ochoa y está personada como acusación popular. El Colegio de Médicos, protagonista. El Colegio de Médicos madrileño ha nadado entre dos aguas desde el comienzo de la polémica. En todo este tiempo, su presidenta, Juliana Fariña, ha comparecido con representantes sindicales y en favor de los médicos cuestionados, ha declinado su adhesión a las manifestaciones en contra de la Consejería de Sanidad, ha encargado una investigación fallida y ha proclamado la presunción de inocencia del equipo médico de las urgencias de Leganés. Al final, un mandato del juez convirtió a Fariña en protagonista de la crisis. Quedaba obligada a designar a 11 peritos para que elaboraran un informe- -el cuarto- -sobre las sedaciones. De 72 historiales analizados, los especialistas encontraron 34 casos de mala praxis. Algunas dosis de fármacos superaron de dos a cuatro veces la pauta que se considera efectiva y en 11 pacientes fue tan elevada que pudo provocarles la muerte. Ninguno de los peritos puede certificar que la muerte de los enfermos tenga relación directa con la sedación, puesto que para ello necesitarían conocer el resultado de unas autopsias que nunca se hicieron. Aún así, lo tienen claro: las dosis que se aplicaron, dicen ellos, no las prescribirían. Todo queda ahora en manos del juez. Archivar el caso o citar a declarar a los médicos como imputados. Historia de una sospecha TEXTO: SARAH ALLER FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Mitigar el dolor al final de la vida. Un drama tan privado, que diariamente afrontan decenas de familias, lleva un año vestido de polémica en el horizonte madrileño. Desde que estallara la crisis del Hospital Severo Ochoa, en marzo de 2005, las sedaciones a enfermos terminales han estado en el punto de mira. La denuncia anónima que apuntaba irregularidades en las urgencias de Leganés no sólo ha generado una intensa alarma social, sino que ha derivado en un rifirrafe político desbordado en el que la oposición ha querido jugar sus cartas. Estos son los hechos más destacados de la crisis: Una denuncia anónima. El 11 de marzo de 2005 la Consejería de Sanidad confirma que ha remitido a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia una denuncia anónima sobre sedaciones a enfermos terminales en las urgencias del Severo Ochoa sin conocimiento de los familiares y con resultado de muerte. La noticia por asociaciones de pacientes lleva la alarma a la calle. Sanidad ya había puesto a trabajar a sus inspectores y releva temporalmente de sus funciones al responsable de urgencias. El protagonista. El doctor Luis Montes, anestesista y hasta entonces coordinador del servicio de urgencias del Severo Ochoa. En una rueda de prensa, días después, asegura que volvería a hacer lo mismo pide respeto para su trabajo y asegura que su equipo actuó con responsabilidad Simancas aprovecha su baza. El debate sobre si hubo o no mala praxis en las sedaciones sube de temperatura al mismo ritmo que crecen los calificativos utilizados por la clase política. Se habla de doctor muerte solución final asesinos de destrucción masiva La oposición, liderada por el socialista Rafael Simancas, quiere aprovechar su baza y encuentra en la crisis del Severo Ochoa un filón ideal para desgastar al Gobierno de Esperanza Aguirre. Su discurso varía según pasan las semanas. Si en los primeros días de crisis reclamó una investigación a fondo sobre los hechos y pidió responsabilidades al Gobierno, después acusó al consejero de Sanidad de precipitación y de actuar en contra del hospital sin pruebas. La inspección revela irregularidades. El primer varapalo que recibe el servicio de urgencias del Severo Ochoa procede de la administración sanitaria. El grupo de seis inspectores de la Consejería que analizaron casi 400 historias clínicas reconocen que en el Hospital de Leganés las cosas no se estaban haciendo bien. Detectaron 57 sedaciones terminales practicadas sin consentimiento del paciente ni de la familia y otros 70 documentos de consentimiento informado guardados en un cajón. Las irregularidades de carácter administrativo conducen al cese en sus puestos del coordinador de urgencias, el director médico y el gerente del hospital. La inspección no aclara si, desde el punto de vista médico, las sedaciones fueron correctas. La existencia de casos que no se ajustan al protocolo da pie a una segunda investigación. Todo queda ahora en manos del juez: archivar el caso o citar a declarar a los médicos como imputados Segundo varapalo al Severo Ochoa. El segundo análisis de los historiales médicos del Hospital de Leganés lo hace un comité de sabios designado por la Consejería de Sanidad y cuya composición desata un rifirrafe con los empleados del Severo Ochoa, que critican desde el principio la invalidez de la investigación. Los especialistas vuelven a encontrar irregularidades en la atención a los enfermos en urgencias. Esta vez, las conclusiones van más lejos: 73 pacientes recibieron una sedación inadecuada o contraindicada. El informe, demoledor, no convenció a la oposición, que le restó credibilidad Para el consejero de Sanidad, los hechos eran ya entonces tozudos y quedaban probados Esperanza Aguirre dio el asunto por zanjado y se remitió a los jueces. Un respiro para el hospital. Si las conclusiones del comité de sabios provocaron una rebelión en los pasillos del Severo Ochoa, la lectura de los hechos