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ABC DOMINGO 18 6 2006 Internacional ESCÁNDALO EN LA CASA DE SABOYA 29 Víctor Manuel y su hijo pactaron con el Gobierno llevar una vida privada y abstenerse de intervenir en política De un exilio digno a un regreso pactado TEXTO J. V. BOO CORRESPONSAL ROMA. Cuando el referéndum de junio de 1946 dio, por escaso margen, la victoria a la República, Humberto II de Saboya abandonó el Palacio del Quirinal y tomó un avión en el aeropuerto romano de Ciampino rumbo al exilio en Cascais. El Rey de mayo había reinado sólo 34 días. Su hijo Víctor Manuel, que entonces tenía ocho años, recuerda muchas veces el momento amargo en que, a bordo de un buque de la Armada con rumbo a Portugal, veía perderse en la distancia la ciudad de Nápoles. El exilio de Humberto II fue digno, a diferencia del estilo adoptado medio siglo después por su hijo Víctor Manuel para forzar el regreso a Italia. Muchos compatriotas no le han perdonado que denunciase al Estado italiano ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para intentar abolir la disposición transitoria de la Constitución que prohibía la entrada en Italia a los herederos varones de la Casa de Saboya, es decir, a él y a su hijo Manuel Filiberto. tentes al enlace no había estadistas, ni reyes, ni príncipes de monarquías reinantes excepto Alberto de Mónaco, quien había presentado a los novios y actuó como testigo del matrimonio. El coche que transporta al Príncipe entra en la prisión de Potenza AFP De la mano de Berlusconi En 1997, el entonces primer ministro, Romano Prodi, puso en marcha un proyecto de ley para modificar la Constitución en ese punto. Su intento fracasó, pero fue llevado a buen término en la siguiente legislatura por Silvio Berlusconi. En noviembre de 2002, Italia abrió sus puertas a los Saboya. Víctor Manuel y su hijo, Manuel Filiberto, realizaron en diciembre una visita relámpago al Vaticano, donde Juan Pablo II les recibió en señal de agradecimiento a Humberto II por haber donado al Papa en 1983 la Sábana Santa de Turín, propiedad de la Casa de Saboya desde 1453. El verdadero regreso a Italia tuvo lugar en mayo de 2003, según el guión pactado con el Gobierno. Fueron recibidos por el presidente de la República, el primer ministro y el presidente del Senado, como gesto de reconciliación histórica y, a la vez, de reconocimiento de las autoridades legítimas por parte de Víctor Manuel y su hijo, quienes habían jurado previamente lealtad a la Constitución italiana. El acuerdo preveía también que, al cabo de unos cuantos días de ceremonias de reencuentro, los Saboya volviesen a la vida privada como simples ciudadanos y se abstuviesen de intervenir en la política. El recibimiento popular fue menos cálido de lo esperado, y Víctor Manuel desapareció del panorama informativo hasta anteayer. Su hijo Manuel Filiberto volvió a atraer los flashes de los fotógrafos en septiembre de 2003 con motivo de su boda en Roma con la actriz francesa Clotilde Courau. Entre los 1.200 asis-