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14 Nacional CATALUÑA VOTA HOY SU NUEVO ESTATUTO DOMINGO 18 6 2006 ABC EL ESTATUTO QUE SE VOTA HOY Cataluña es una nación Uno de los aspectos más polémicos del proyecto catalán es la definición de Cataluña como una nación- -en el Estatuto de 1979 se la equiparaba con nacionalidad- Este precepto aparece en el preámbulo y no en el título preliminar, como se pretendía inicialmente. Derechos históricos Para justificar el autogobierno, el Estatuto apela a los derechos históricos del pueblo catalán, las instituciones seculares y la tradición catalana Se da la circunstancia de que la Constitución Española sólo reconoce estos derechos al País Vasco. Deber de conocer el catalán Los ciudadanos de Cataluña tienen el deber de conocer el catalán- -el anterior Estatuto sólo establecía ese deber para el castellano- que además es la lengua propia de Cataluña y de uso preferente en las administraciones y en la enseñanza. Derechos y deberes Título de nueva creación dedicado a los derechos y deberes de la ciudadanía. Entre ellos se encuentran el derecho a vivir con dignidad el proceso de la muerte y el derecho de la mujer al libre desarrollo de su capacidad personal. La enseñanza en las escuelas públicas es laica. El Estatuto se enfrenta a las urnas tras provocar la ruptura del tripartito y cuestionar el liderazgo de Maragall El texto que se somete a consulta arrastra una larga lista de damnificados del sí reforzaría la sociovergencia que no obstante depende de las guerras internas del PSC, mientras que el PP catalán radicalizaría su mensaje M. A. PRIETO M. J. CAÑIZARES BARCELONA. Más de cinco millones de catalanes están llamados hoy a votar en el referéndum sobre la reforma del Estatuto de autonomía. Se pondrá así punto final a un proceso de dos años que, aun obviando las innumerables controversias que ha generado el contenido del texto estatutario, ha convulsionado la política española. Con todos los sondeos dando por segura una victoria del sí -la participación es la gran incógnita- el Estatuto llega hoy a las urnas tras provocar la ruptura del tripartito y poner en tela de juicio el liderazgo de Pasqual Maragall. Pero la lista de los daños colaterales es mucho más extensa: las relaciones entre Maragall y José Luis Rodríguez Zapatero se basan ahora en la desconfianza; el número dos de ERC, Joan Puigcercós, está esperando que el no al Estatuto se quede corto para arrebatarle el liderazgo a Carod- Rovira; ERC ha perdido su condición de socio parlamentario del PSOE, y socialistas y pob El triunfo Procedimiento después de la votación de hoy El Estatuto se aprobará si obtiene más votos a favor que en contra. Como es una reforma, no es necesario que gane el sí en cada una de las cuatro provincias catalanas- -tal como ocurrió con el primer Estatuto- Si gana el no habrá que esperar un año para volver a debatir y votar en el Parlamento catalán. El 23 de junio, las juntas electorales provinciales harán el escrutinio general. Cinco días después, el 28 de junio, si no hay recursos contenciosos, las juntas comunicarán el resultado a la Junta Electoral Central, que a su vez lo notifica a los presidentes del Gobierno español, del Congreso y del Senado. Los resultados se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) El Rey sanciona, promulga y ordena la publicación del Estatuto, que entrará en vigor 20 días después de salir en el BOE y en el DOGC. pulares se han enzarzado en un debate sobre el modelo territorial que ha contaminado sus relaciones. La última baza de Maragall Si Zapatero se juega hoy su hoja de ruta- -el espíritu del Estatuto catalán se ha trasladado a otras reformas en marcha- Maragall se juega su futuro. De ahí que al presidente de la Generalitat no le temblara el pulso a la hora de saltarse la doctrina de la Junta Electoral, que le había prohibido fomentar la participación, para dirigir un nada neutral mensaje televisado a los catalanes coincidiendo con el cierre de campaña. Aunque la propia JEC rechazó los recursos de urgencia presentados por el PP y ERC y autorizó el mensaje de Maragall argumentando que no le cabe a este organismo ejercer ninguna forma de censura previa lo cierto es que incluso dirigentes de los partidos del sí -PSC, CiU e ICV- -admiten que Maragall se saltó las reglas del juego, aunque defienden su actitud. Esta noche, Maragall tomará una decisión. Si el sí es contundente, desafiará a un importante sector del PSC y al propio Zapatero para repetir como candidato a la Generalitat en los comicios de otoño. Si la victoria no es tan holgada, no se descarta la fórmula de un tándem Maragall- Montilla. La formación que más fuerte ha jugado durante este proceso ha sido CiU. Los nacionalistas pasaron de defender un texto donde el concierto económico y el concepto de nación eran condiciones sine qua non a aceptar un proyecto muy rebajado a cambio de suceder a ERC como aliada socialista de futuro. La federación ha confiado ciegamente en Zapatero, que según los adversarios políticos de CiU aprovechó la división que el Estatuto generaba para comprar al más barato esto es, a una formación con demasiadas prisas por gobernar. Si gana el sí el liderazgo de Artur Mas queda reforzado, pero también el de Maragall. Las encuestas, favorables a CiU, han provocado una cierta euforia, aunque algunos sectores- -precisamente los contrarios al Estatuto- -advierten de que ese entusiasmo es exagerado y que, en caso de empate, en las próximas autonómicas se reeditará el tripartito de izquierdas. Radicalización Igualmente arriesgada ha sido la apuesta del PP, que desde un principio se opuso al Estatuto so pena de acentuar su aislamiento en Cataluña. Pero, con el paso del tiempo, las cosas se precipitaron. La crisis final del tripartito, originada por el no de ERC al Estatuto, rompió el aislamiento del PP y acentuó el nerviosismo de los socialistas, que optaron por hacer una campaña muy agresiva contra los populares. Un excelente caldo de cultivo para que las posiciones se radicalizaran hasta llegar a las agresiones y los insultos. Si el sí triunfara ampliamente, esa radicalidad podría trasladarse al futuro mensaje del PP en Cataluña.