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ABC DOMINGO 18 6 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL ESTADO MENGUANTE S cierto que España no se va a romper hoy, cuando se apruebe el Estatuto catalán, pero va a quedar muy debilitada en su cohesión social, en su estructura política, en su solidaridad territorial y en su equilibrio económico. España es una realidad- -nacional, en su verdadero sentido- -muy sólida que ha resistido históricamente embates de sinrazón y delirios rupturistas, cosida como está en su armazón interior por hilos invisibles que trascienden las enajenaciones artificiosas construidas por el desvarío nacionalista. Por eso también aguantará este disparatado e innecesario desgarrón tramado desde el oportunismo ventajista y la irresponsabilidad política, pero saldrá del trance maltrecha y empobrecida, IGNACIO desgastada y quebradiza, CAMACHO zarandeada y exangüe. Y, desde luego, gravemente perjudicada en la condición igualitaria que caracterizaba el orden constitucional del 78, subvertido por un designio egoísta y errático que pulveriza la nación de ciudadanos y posterga los derechos individuales a favor de presuntos derechos colectivos. España seguirá siendo España, pero el Estado va a ser menos Estado, un Estado menguante a merced de los blindajes de competencias, impotente ante las reivindicaciones caprichosas de las autonomías, inerme para imponer leyes comunes, sometido al empuje intrusivo de los poderes territoriales, incapaz de unificar la prestación de los servicios públicos. Y el resultado será una España desigual en la que los derechos de los ciudadanos dependerán de la región en que vivan, y en la que poco a poco se irá trazando una línea de quiebra socioeconómica que este proyecto de nación a la carta va a consagrar en medio de un desaprensivo pillaje autonómico. Con un Estado más débil, incapaz de articular la redistribución de los recursos porque lo impedirán los nuevos estatutos redactados según el ejemplo catalán, las regiones más prósperas se distanciarán a medio plazo de las más pobres, y se producirá un gap, un agujero de diferencias de desarrollo. Cuando se consume el nuevo reparto financiero y desaparezcan al mismo tiempo los fondos y las subvenciones europeas, el Estado carecerá de instrumentos y de poderes para compensar el nuevo (des) orden territorial, y cada cual tendrá que aviarse como pueda. De modo que la nación pujante y equilibrada de los últimos veinticinco años quedará descompuesta en una serie de taifas virreinales que pugnarán entre sí haciendo trizas la solidaridad y descolgando, no sólo a las comunidades con menos recursos, sino a los ciudadanos que viven en ellas. No, España no va a romperse hoy, ni mañana. Simplemente comenzará una etapa que corroe su consistencia estructural y adelgaza hasta la anorexia las garantías democráticas del Estado. Será un declive lento y poco perceptible a primera vista, pero ese aplazamiento no diluirá jamás la responsabilidad histórica de los promotores de un proceso demencial. Que no están solamente, por cierto, en la Cataluña ensimismada que se dispone a celebrar el éxito de su ambicioso ventajismo. E CONVIDADA A REFERÉNDUM H OY no se celebra en Cataluña un referéndum para la reforma del Estatuto de autonomía. No. Pero no voy por ese lado de que de autonomía, nada, monada: que cómo va ser Cataluña simplemente una autonomía, como Murcia o Extremadura. Si el Barsa es más que un club, Cataluña es más que una autonomía, este Estatuto es más que un estatuto, este referéndum es más que un referéndum... y esto es una vergüenza. Se celebra hoy el comienzo oficial de lo que el cronista de Indias llamaría la destruición de España Y es apropiado el cronista de Indias: el resto de los españoles estamos haciendo el indio ante Cataluña y ante este chupinazo de los separatismos. De momento lo de hoy, su intendencia, su infraestructura, su logística, se lo pagamos nosotros a los separatistas. No les pagamos precio político como a la ETA, sino euritos contantes y sonantes. El Consejo de ANTONIO Ministros aprobó el viernes que usBURGOS ted, y yo, y aquel señor de Huelva, y aquel otro de Toledo, apoquinemos entre todos 6,2 millones de euros para convidar a referéndum a los catalanes, ya sabe usted lo poco aficionados que son a gastarse un duro. Vamos, como si al ratero que le quita a usted la cartera en el autobús le tuviera encima que pagar el billete para que pudiera desplumarlo convenientemente. ¡Me hacen a mí una gracia estos catalanes! Mucho pedir que se retire la Guardia Civil, mucho quitar el retrato del Rey de las comisarías, y venga a poner mozos de escuadra (de escuadra de gastadores, de gastadores de dinero ajeno) Pero cuando tienen un problema gordo de asaltos a chalés a causa de la libre importación de bandas de delincuentes, van y piden guardias civiles a Madrid. Y somos tan tontos, que a los que no quieren ser españoles les mandamos enterita la promoción que acaba de salir de la Academia de la Guardia Civil. Es la sublimación del absurdo. Los convidamos a Guardia Civil, los convidamos a referéndum y encima intentan aprobar una Constitución intervencionista, separatista, Muro de Berlín disfrazado de Estatuto. Y el presidente del Gobierno de España, en persona, pide el sí a ese Estatuto que será una nueva versión de los Pirineos. Los Pirineos nos separan de Francia y el Estatuto nos separa de los que nos quitan la cartera. Y como estamos instalados en el absurdo, hasta nos parece natural. No Passsa Nada. Pero chorrea sangre que a unos tíos que se quieran erigir en nación independiente los convidemos a referéndum para que lo sean, y vaya el presidente del Gobierno de la única nación española y se ponga con todo el aparato del partido y del poder a pedir el sí y a satanizar a los que intentan mantenerse fuera de la aceptación del absurdo. ¿Habrá absurdo más grande que Madrid pida el sí para el separatismo catalán? Tan absurdo como si los verdes ecologistas y animalistas pidieran el sí para el nuevo reglamento taurino. Como si monseñor Rouco Varela presidiera la Asociación de Ateos Españoles. Como si en la cena de clausura del Congreso de Vegetarianos sirvieran un menú a base de ternera de Lugo. Como si Belén Esteban fundara el Club de Fans de la Campanario. Y Madrid pide el sí y No Passsa Nada. Y les pagamos el referéndum para que inicien el camino de la independencia, y No Passsa Nada. Y van a la papelera cuatro millones de firmas que pedían algo tan lógico como que antes de todo esto había que hablar con la madre de la muchacha, que es España entera, y No Passsa Nada. Tengo ganas de ver la papelera del despacho de Don Zetapé. Dios mío de mi alma, ¿cómo tiene que ser de grande esa papelera para que quepan los cuatro millones de firmas que pedían que por lo menos nos preguntaran si estábamos dispuestos o no a que los catalanes nos quiten la cartera? Nada, firmas a la papelera, y a los cuatro millones de abajofirmantes nos ponen de paganinis, a tocarles el violón a los que nos tocan eso mismo en lo que está usted pensando...