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ABC SÁBADO 17 6 2006 Sociedad 51 Créditos, una ayuda social más justa -Los precios de los posgrados serán públicos y esto ha sembrado la incertidumbre entre los alumnos, ¿cómo se resolverá? -Mantendremos las becas e introduciremos los créditosrenta para los estudiantes que no puedan acceder a las ayudas. Estos créditos se conceden a los alumnos y éstos comienzan a devolverlos cuando alcanzan una situación profesional solvente. Aunque todavía no forman parte de nuestra cultura, son socialmente justos y permiten que el alumno, una vez establecido profesionalmente, devuelva a la sociedad lo que ésta le dio para poder formarse. ¿Y qué decir de las becas de movilidad europea Erasmus, que ahora tienen una dotación casi ridícula? -Como anunció el presidente del Gobierno en el Debate del Estado de la Nación, se aumentarán hasta un máximo de 6.000 euros. Es algo absolutamente necesario y la UE también quiere hacer un mayor esfuerzo en este programa que facilita la movilidad estudiantil y docente. Además, España es uno de los países con más erasmus Mercedes Cabrera en un momento de la entrevista concedida a ABC común, entre la esfera de lo privado y la esfera pública y desde luego en ningún momento con esta materia se ha pretendido, ni se va a pretender, irrumpir en ámbitos privados. -La Concapa ha amenazado con ejercer la objeción de conciencia si no están de acuerdo con los contenidos de esta materia, ¿qué opina? -Hablamos de Educación para la Ciudadanía en una sociedad democrática y me cuesta un poco de trabajo pensar en la posibilidad de la objeción de conciencia en relación con esta materia. ¿Qué le parece el documento de las autonomías del PP sobre la aplicación de la LOE? -Dije que me parecía bien porque aceptaban jugar dentro de la ley, pero además hay cuestiones que tienen que ver con aspectos pedagógicos de la LOE que están asumidos en la propuesta del PP. Sin embargo ellos hacen bloque en sus comunidades, están estableciendo una situación diferenciada con respecto a otras autonomías. Y esto impide que cada una de ellas ejerza su propio margen de autonomía. ¿Qué significa que la LOE puede mejorar en su desarrollo? -No es tanto que se vaya a mejorar el texto como que se genere una opinión más amplia hacia las bondades de la ley. Que podamos llegar a un pacto por la educación en su proceso de aplicación, nos demos cuenta de que necesitamos una estabilidad y de que esta ley lo permite. -Algunos sectores sostienen que la reforma de la LOU otorga demasiado poder a los rectores... -Eso es una opinión de algunos. El texto de reforma de la ley ha tenido ya un recorrido largo y ha sido objeto de muchas opiniones. Lógicamente, la de los rectores ha contado. Es verdad que la modificación de la LOU tiene su centro en el máximo respeto a la autonomía universitaria. También tiene que estar muy claro, y los rectores lo saben, que la otra cara de la autonomía universitaria es la de rendir cuentas. Y si las dos cosas no van juntas, no vamos hacia adelante. -La financiación es otra asignatura pendiente... -Sí. Tendremos que sentarnos, y estamos dispuestos a hacerlo, con las auto- nomías y con las universidades para ver si es necesario rediseñar y repensar el sistema de financiación. ¿En qué sentido debe orientarse ese cambio? -La financiación ha dependido matemáticamente del número de alumnos en un periodo de crecimiento de la Universidad. Esto ha tenido sentido hasta hace unos años. Ahora, sin dejarlo de lado, ha llegado el momento de evaluar y valorar la docencia por el bien de los alumnos y los profesores. Además, no hay que olvidar que el 70 por ciento de la investigación básica se realiza en las universidades. Y si queremos potenciar la investigación básica, hemos de permitir que las universidades se financien también en función de su calidad investigadora. ¿Es cierto que se ha paralizado el proceso de Bolonia, el camino hacia el Espacio Europeo? -Creo que estamos ante una afirmación sin demasiado fundamento. Yo siempre me empeño en decir que son dos procesos distintos aunque relacionados entre sí porque tienen que ver con la Universidad. Pero la reforma de la ley tiene un contenido muy preciso y el proceso de Bolonia tiene un ritmo distinto. No ha habido paralización sino un mensaje, que hacía falta, de separación de ambas cuestiones y de llamada de atención de que Bolonia es un proceso abierto y flexible en el que estamos nosotros junto con más de 40 países. Se han creado incertidumbres, algunas de ellas sin fundamento. ¿Van a desaparecer titulaciones? -En absoluto. Lo que tenemos que hacer, y por eso en la reforma de la LOU hemos cambiado el catálogo por un registro, es establecer márgenes de flexibilidad. ¿Qué supone esto? -Supone que habrá que evaluar las titulaciones y ver si funcionan. No tiene por qué haber reducción de titulaciones, pero puede ocurrir que se llegue a la conclusión de que algunas no tengan sentido o queden subsumidas en otras. Pero a nadie se le puede ocurrir que desaparezcan unas carreras que tengan sentido, ni Bolonia lo pide. ¿Qué pide Bolonia? -El eje de Bolonia es que las universidades tengan unas titulaciones lo suficientemente transparentes y conocidas como para permitir la movilidad de estudiantes europeos. El proceso no consiste en homogeneizar o igualar.