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26 Internacional SÁBADO 17 6 2006 ABC El periodista iraní, Emadeddin Baghi, muestra un cartel publicitario de la ONG que defiende los derechos de los presos EMADEDDIN BAGHI Periodista y escritor reformista Ahmadineyad no es capaz ni de manejar una panadería Forma parte de un grupo de periodistas iraníes que viven entre la prisión y las redacciones de los periódicos. Al igual que la Nobel Shirin Ebadi, la labor de Emadeddin Baghi es más reconocida en el extranjero que en su propio país TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN SERVICIO ESPECIAL TEHERÁN. En estos dos últimos años Baghi ha recibido los premios Civil Courage (Estados Unidos) y Derechos Humanos (Francia) Su mujer tuvo que ir a recoger ambos galardones porque Baghi, que ya pasó dos años en la cárcel (2001- 2003) aún tiene pendiente una condena de un año y le han retirado el pasaporte. Además del periodismo, este reformista radical ha fundado dos ONG en las que pone en práctica sus ideas sobre la defensa de los derechos de los presos y contra la pena de muerte. Crítico con el actual presidente, Ahmadineyad, y con el líder espiritual del país, Jamenei, Baghi colabora habitualmente con el Washington Post y sabe que cualquier día la Policía puede aparecer por su despacho para llevarle a prisión. ¿Escribe uno de la misma forma después de pasar por la cárcel? -Antes tocaba una serie de temas que ahora evito, porque de lo contrario nadie va a acceder a publicarme. Me dedico a hablar sobre lo que se puede hablar en esta sociedad. Creo que en una lucha debemos ser flexibles y aprender de la experiencia: si no puedo lu- char por un tema concreto, lo hago contra otros. ¿Qué sentó tan mal al Gobierno como para que le condenaran a siete años de cárcel? -Escribí una serie de artículos sobre el asesinato en serie de intelectuales y eso les molestó. Tenía pruebas contra algunos mandatarios implicados en este asunto y las publiqué. Pero lo curioso es que me encarcelaron por un reportaje sobre la pena de muerte. Me seguían con lupa y en cuanto vieron la oportunidad me cazaron. En mi opinión, la pena capital no sirve para reducir la criminalidad en un país y es muestra de que una sociedad es atrasada. El juez de turno consideró que ir contra la pena de muerte es un insulto contra el islam porque, según el Co- Occidente debe temer a Irán. Si dice que llevará el islam a todos los países, cuando no tiene poder, ¿qué no hará cuando lo tenga? rán, es algo necesario. Me acusaron de negar el libro sagrado, cerraron el periódico en el que trabajaba, Neshat, y me encarcelaron junto a dos responsables del diario. ¿Se reafirma en su opinión? -Palabra por palabra. Ni un solo minuto de mi condena ha sido justo. Fue un ejercicio de ilegalidad y yo no veía en mi artículo un atentado contra la seguridad nacional. Hubo tantas protestas que accedieron a revisar el caso y me redujeron la pena de siete a tres años y ahora estoy en la calle, pero me falta por cumplir un año. La condena está en suspenso en estos momentos. ¿Se podría publicar su artículo sobre la pena de muerte en estos momentos? -Sí, el ambiente es diferente y creo que en este tiempo gracias a estas condenas hemos ido ganando libertad. Mis compañeros de celda me decían que yo no iba a dejar la pena de muerte hasta que me condenaran a mí mismo, pero creo que no va a ser necesario. -Su compañero, Ganji, acaba de salir de prisión tras seis años, ¿cuántos periodistas quedan en la cárcel en estos momentos? -Diez, pero hasta ahora yo era el único en el que en su condena legal se hacía referencia directa a un artículo publicado en un periódico. Los demás están por delitos como la pertenencia a organizaciones políticas de oposición o por escribir manifiestos contra Jamenei. -Los medios cercanos al régimen dicen que Irán respeta la libertad de expresión y para demostrarlo organizó un concurso de caricaturas sobre el Holocausto, ¿qué opina? -Aquí no hay libertad y los periodistas somos maltratados por las autoridades. La censura ha hecho que desarrollemos todo un arte por el que criticamos al Gobierno de una manera que la gente lo entiende, pero ellos no se molestan. ¿Y las caricaturas? -Fue un tema muy grave. El problema de insultar a las cosas sagradas depende de la cultura de un país y es posible que lo que es insulto en un país, no lo sea en otro. Aunque nosotros lo consideremos insulto, no tenemos derecho a imponer al resto del mundo que también lo consideren como tal. El Holocausto, por ejemplo, es sagrado en Occidente así que si exigimos respeto nosotros también deberíamos respetarlo. -En Irán los políticos parecen más preocupados por el tema nuclear que por esta falta de libertades... -El Gobierno necesita, sobre todo en estos momentos, la confianza de la gente más que la energía nuclear. Sería mejor que destinaran todas sus energías a ganarse este favor popular que han perdido. ¿Es Ahmadineyad la persona adecuada para gestionar la crisis atómica? -Ahmadineyad no es capaz ni de manejar una panadería, con todos mis respetos a los panaderos. Es sólo un soldado raso que en un día le han ascendido a coronel sin tener preparación alguna y puede cometer muchos errores. No es más que un asistente de la persona que manda de verdad y su papel es diferente al de Rafsanyani o Jatamí; ellos sí tenían poder. ¿Quién manda de verdad en Irán? -Jamenei. ¿Piensa que es el líder que necesita el país en estos momentos? -Llevamos quince años sin tener un líder de verdad. Jamenei es un hombre de fuerte peso político, pero no tiene el carisma de Jomeini, sólo una parte de la población le respalda. ¿Comprende las precauciones de Occidente ante la posibilidad de que Irán desarrolle esta tecnología? -Desde luego. Occidente debe temer a un país como éste, que siempre habla de que va a llevar la bandera del islam a todos los países. Si dice esto cuando no tiene poder, ¿de qué serán capaces cuando lo tengan? Por otra parte, si Irán es capaz de tratar tan mal a sus ciudadanos, que ningún extranjero espere misericordia. -Imagina un escenario de sanciones o de ataques militares? -Es muy posible que haya sanciones, pero no creo que Estados Unidos esté para más guerras. Aquí llevamos cien años luchando por la democracia, esto no es Irak o Afganistán. En Irán ni la oposición más fuerte desea una intervención americana.