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24 SÁBADO 17 6 2006 ABC Internacional La UE se endurece ante futuras ampliaciones mientras sigue buscando una salida a la crisis Zapatero, satisfecho por las buenas palabras en el problema de la inmigración ilegal el resumen que hizo el primer ministro luxemburgués de una cumbre que no ha logrado sacar a la UE del ambiente de bloqueo ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL BRUSELAS. Los 25 jefes de Estado y de Gobierno de la UE han pasado día y medio reunidos en Bruselas y después de una cena, un almuerzo y dos sesiones de trabajo, la única conclusión específica ha sido autorizar la entrada de Eslovenia en el euro. El resto de las actividades de los Veinticinco ha sido un ejercicio malabar para no dar la impresión de que cualquier otra decisión sobre los asuntos importantes ha sido aplazada a la espera de tiempos mejores. Las cumbres europeas son a veces escenario de graves desacuerdos, incluso de enfrentamientos, pero nunca como ahora se han tenido que hacer tantos esfuerzos para disimularlo. No ha habido punto de la declaración final en el que no se haya acordado ya sea remitir el asunto a la Presidencia alemana el año que viene, a un informe futuro de la Comisión Europea o a la próxima cumbre de diciembre en Finlandia. Se dice que no hay ninguna crisis b Nada nuevo bajo el sol fue pero nadie me ha podido convencer de que no tenemos un problema El primer ministro luxemburgués Jean Claude Junker definió con su habitual sorna lo que ha sido esta cumbre que fue clausurada tan temprano que pilló por sorpresa a los funcionarios del Consejo. Para decirles la verdad, nada nuevo bajo el sol De alguna manera lo único que ha quedado claro es que aunque el Consejo se mantiene dispuesto a cumplir sus compromisos en materia de nuevas adhesiones, debe hacerse un esfuerzo para preservar la cohesión de la Unión y asegurarse de que la Unión es capaz de funcionar política, financiera e institucionalmente con nuevas ampliaciones. Angela Merkel se dispone a entrar en su coche oficial, ayer en Bruselas dos será la Comisión la encargada de determinarlo. Puesto que de todos modos se estaba hablando de Turquía, los presidentes supieron que el primer ministro turco, Tayip Erdogán, había declarado ayer mismo que no cumplirá nunca lo que le exige la UE sobre Chipre si antes no se rompe el aislamiento de los turcochipriotas, pero en Bruselas tampoco quisieron considerarlo como un elemento perturbador en las negociaciones. No debemos adelantarnos a los acontecimientos, cuando llegue el momento veremos respondió la Presidencia austriaca. Algunos jefes de Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero han sido especialmente insistentes en el empeño de revestir los verdaderos resultados de la reunión. En el campo de la inmigración, el hecho concreto es que el número de países que están dispuestos a colaborar en las patrullas marítimas en Canarias, que es una medida prácticamente simbólica, se ha incrementado hasta trece. Pero lo demás se resume en la voluntad de esperar a que la Comisión presente su informe sobre la acción consecutiva de Hampton Court de poner de relieve la prioridad que tiene el fomento de la cooperación con los países africanos acoger favorablemente la reunión que se celebrará en Rabat, recordar el compromiso de convocar una reunión ministerial en el marco EUROMED, La clave del portazo La clave de este portazo es el concepto de capacidad de absorción de la Unión ante nuevas ampliaciones, algo que tampoco se ha podido aclarar. La Presidencia ha acabado centrando su mensaje en discernir si era una un criterio que tiene que ser cumplido como los de derechos humanos y democracia, o una condición La discusión no debió ser muy amistosa, porque el francés Jacques Chirac salió diciendo que de todos modos quiere que haya un referéndum para cada nuevo país que se incorpore a la UE, aunque de todos mo- JUAN PEDRO QUIÑONERO EUROPA Y GROUCHO uropa existe y es una realidad anterior y posterior a los sonámbulos proyectos de dotarla de una bizantina Constitución sin precedentes en la historia de las ideas políticas, por su complejidad y difícil comprensión. En su origen último, se descartó la idea de una Constitución anglosajona, breve, corta, terminante en sus principios de libertad y justicia. Las elites tecnocráticas prefirieron un tratado constitucional que integrase todos los tratados ya existentes, acompañados de incontables equilibrios políticos, E económicos, culturales, incluso religiosos, para intentar contentar a las numerosas familias y capillas europeístas. El resultado fue un texto aprobado sin raciocinio en algunos países (España) y rechazado en otros (Francia) por razones no menos inquietantes, sembrando la consternación entre las elites cosmopolitas, incapaces de comprender que su retórica deja indiferentes a los pueblos europeos, preocupados por problemas mucho más inmediatos que, afortunadamente, escapan al sonambulismo institucional. El gran mercado europeo es una realidad y primera fuente de prosperidad común, viciado, quizá, por las viejas tentaciones proteccionistas y la indisciplina económica de Francia, Italia y Alemania, culpables de arruinar el antiguo Pacto de Estabilidad monetaria donde debía fundarse la credibilidad de la moneda común. La zona euro también es una realidad palmaria, con sus ventajas e inconvenientes. España se ha beneficiado. Pero Inglaterra ha podido prosperar siguiendo su propia vía nacional, transatlántica. Las economías de escala y la disciplina más o menos común favorecen la producción de riqueza, víctima de los arcaísmos franceses, italianos y alemanes, convertidos en peligrosa rémora para la nueva Europa. Los grandes proyectos industriales (Airbus) o la seguridad interior ya funcionan con razonable eficacia al margen de la UE, formando círculos a geo- metría variable, donde pequeños grupos de países trabajan sin olvidar nunca sus respectivos intereses nacionales, que quedarían muy diluidos en un club de veintitantos miembros. Nada más normal que los pequeños países del Este aspiren a integrarse en la UE: esperan conseguir protección, subvenciones y respetabilidad. Para el club de los grandes (España incluida, ya que el Tratado de Niza sigue estando en vigor; y Madrid aún no ha perdido las ventajas derogadas con el difunto proyecto de Tratado constitucional) las mejoras constitucionales son relativas. Londres prefiere quedarse al margen. París vive un imprevisible ocaso europeo. Roma está sencillamente fuera de juego. Y Berlín está en la situación de Gulliver maniatado por los liliputienses. Situación típicamente marxista, tendencia Groucho: Nunca entraría en un club que me aceptase como miembro