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ABC VIERNES 16 6 2006 97 Mundial 2006 Luis aísla a España de la euforia JULIÁN ÁVILA El seleccionador pretende establecer en torno a los jugadores una suerte de cinturón sanitario para que no se contaKAMEN. En el centro de alto rendimiento Kaiserau se respira un aire limpio y tranquilo. Los jugadores han salido del cuartel general para disfrutar unas horas de asueto. Hay menos trasiego de vehículos y de personas que de costumbre. Pero están Luis Aragonés y sus colaboradores. El teléfono móvil del seleccionador no para de sonar y de recibir mensajes cargados de felicitaciones y buenos deseos. El contundente triunfo frente a Ucrania ha levantado una oleada de optimismo que no se conocía desde hacía tiempo. Alemania ha tenido problemas en sus dos encuentros; Italia sigue atrapada en la racanería; Holanda dejó un sabor agridulce, como Inglaterra, y Brasil continúa hibernando a la espera de cruzarse con un rival de más entidad. En este Mundial, la sensación es España, según los críticos de los cinco continentes, y desde ya entra en el grupo de candidatas a ser vigiladas estrechamente. Por esas llamadas y comentarios que les llegan de los enviados especiales, el seleccionador sabe que los ejecutivos se aflojaron el nudo de la corbata a la hora del encuentro, que los políticos aparcaron la bronca, que las obras se paralizaron casi en su totalidad y que los servicios públicos bajaron la guardia... Los novillos se multiplicaron en todos los sectores de la sociedad y un país vibró con su selección por primera vez sin ningún tipo de agobio. La afición española está acostumbrada a convivir con el sufrimiento. Es una de las más sufridoras en el panorama internacional porque el equipo siempre ha caminado acongojado en los grandes eventos y con el estigma del perdedor enredado en los pies. Quizás esa contundencia ante los ucranianos, y que Luis haya encontrado un patrón de juego nuevo interpretado con brillantez por jóvenes valores como Puyol, Sergio, Xabi Alonso, Cesc, Villa o Fernando Torres, haya despertado el fervor patriótico entre los seguidores. El miércoles se lanzaron cohetes con cada gol de la selección (algo inaudito) y se descorcharon algunas botellas de champán. ¡Para una vez que España nos da una alegría de este tipo hay que celebrarlo! comentaba un mártir. ¡Ya era hora de comenzar con tan buen pie! fue otro de los comentarios generalizados que se vertieron en las tertulias de barra o de parque. Esta corriente tan optimista no es (Pasa a la página siguiente) gien de los cantos de sirena que llegan desde todos los rincones del mundo y de una nación, España, pletórica por- que su selección es la sensación. Pide mesura ante un clima que todavía no beneficia a los intereses del equipo Un niño mira admirado a Torres mientras firma un autógrafo; ayer fue día libre para los jugadores AP