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62 Cultura VIERNES 16 6 2006 ABC LA COLECCIÓN DEFINITIVA Mañana, con ABC, la trigésima cuarta entrega de la colección de música clásica ofrece la sinfonía número 1 Titán de Mahler, por tan sólo 9,95 euros más El hijo del Romanticismo TEXTO: ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE La Gran selección discográfica de ABC ha entrado en el siglo XX de la mano de Gustav Mahler. Lo hace con cautela porque Mahler es, todavía, un hijo del romanticismo, en cierta medida un epítome de cuantas ideas surcaron las procelosas aguas del siglo XIX. En palabras de su amigo el director Bruno Walter, alguien capaz de recoger un estado de ánimo y una sensibilidad que es fruto de recuerdos y emociones cercanas Como si de escamas se tratase, unos y otras se irán superponiendo en cada nueva obra del compositor austriaco. Por eso, cuando en 1885 decide dar forma a su primer ensayo sinfónico, Mahler no puede olvidar que hasta ese momento ha estado muy cerca de la palabra cantada. De su taller han salido, entre otras obras, los Lieder eines fahrenden Gesellen expresión de su amor hacia Johanna Richter, soprano de la ópera de Kassel y serie de canciones ideada como si un compañero errante, que ha tenido un infortunio, saliera a correr mundo, caminando Y en el camino está el amor, por supuesto, pero también el dolor, la muerte y la noche, pues no hay impresión más romántica que la causa órfica de la que nace el elemento original del sonido mágico, del sonido como éxtasis, de la propia música. Es razonable pensar que ante este bagaje la primera sinfonía de Mahler se configure como un gran poema sinfónico, que por un lado mira al lied como fuente de inspiración, y El director Rafael Kubelik consigue una interpretación intuitiva y segura, acorde con los deseos del compositor del otro a la magnificencia sinfónica. Pero esta entrega discográfica aún va más allá al incluir la quinta sinfonía, verdadera frontera en el cambio de siglo y en el catálogo de su autor. En este caso por ser ya una auténtica sinfonía sin palabras, en la que las citas son meros propósitos ante un estado determinado. Todo sucede aquí según un programa interior de naturaleza esencialmente evocadora, tal y como la película Muerte en Venecia de Visconti, vino a demostrar a partir del Adagietto elemento para la popularidad absoluta de la obra. Así se explica el valor de las versiones incluidas esta semana en la colección, por cuanto el director Rafael Kubelik deja la impronta de una aproximación romántica, intuitiva y segura, fiel a todas las indicaciones del compositor. Uno de los grandes. Le acompaña el barítono Dietrich Fischer- Dieskau, referencia inexcusable entre los intérpretes vocales del pasado siglo.