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58 VIERNES 16 6 2006 ABC Cultura y espectáculos Richard Rogers pone Las Arenas a levitar treinta años después de la última corrida La antigua plaza de toros de Barcelona, cuya fachada ha sido indultada, acogerá un complejo de ocio b Un anillo de gatos hidráulicos mantiene en suspensión la fachada neomudéjar del antiguo coso, indultado por los defensores del valor de lo peculiar en la arquitectura ÀLEX GUBERN BARCELONA. Hasta hace pocos años, Barcelona se preciaba de ser la única ciudad del mundo con dos plazas de toros en funcionamiento- -con la de la Barceloneta, cerrada en los años 20, tuvo hasta tres- situadas además en la misma calle, la Gran Vía. La Monumental en un extremo y Las Arenas en el otro fueron durante décadas el eje taurino en una ciudad de sólida y, pese a los tiempos que corren, entusiasta afición. Se desconoce si el arquitecto británico Richard Rogers comparte el entusiasmo por la fiesta, lo que sí es seguro es que ayer, con el sol a plomo cayendo sobre la ciudad, debió sentir, paseando por el interior de unas Arenas de las que sólo se conserva la fachada, algún eco de tantas tardes de toros. Casi 30 años después de que en el coso de la plaza España se celebrase la última corrida, Rogers visitaba uno de sus proyectos más emblemáticos, la transformación en moderno complejo de ocio de la antigua plaza, construida en 1899 por August Font Carreras, y que, después de años de discutir lo oportuno de su conservación, ha sido indultada. Un anillo de gatos hidráulicos soporta en suspensión la fachada de la plaza, lo único que se conserva YOLANDA CARDO Un arquitecto sin problemas con los políticos A diferencia de su colega David Chipperfield, que hace unos días cuestionaba- -y luego matizaba- -la injerencia de los políticos en la arquitectura, Richard Rogers no tiene problemas con las administraciones. Ayer, con un pie en el taxi que le conducía a Madrid, y después de que por la mañana inaugurase un hotel de lujo en L Hospitalet, aseguraba que ningún otro país tiene una relación tan sofisticada entre arquitectos y políticos como España, donde sobresale, aseguró, Barcelona. Muy bien relacionado con el Consistorio barcelonés- -departían él y el alcalde Clos como viejos amigos- Rogers defendía la tutela y el liderazgo que el Ayuntamiento ha ejercido en la arquitectura y el urbanismo que se han hecho en la ciudad. Apologeta del modelo Barcelona el británico alababa la capacidad de la capital catalana para vincular edificios y trama urbana, y no hacer de sus edificios- tótem elementos aislados. Aunque remiso a hacer comparaciones, Rogers reprochó a Madrid cierta tendencia a lo contrario. Fachadismo Tiene el proyecto de Las Arenas dos características diferenciales. Por un lado, y quizás más que en ninguna otra intervención, Las Arenas enciende el debate sobre la querencia al fachadismo que sufren muchos promotores inmobiliarios en la ciudad. Y es que predomina en Barcelona una tendencia a la conservación injustificada de fachadas intrascendentes de su Eixample, único pretexto para encarecer luego unos pisos, por dentro de obra nueva, que coartan a la vez una renovación arquitectónica por qué no deseable en la cuadrícula de Cerdà. El caso de las Arenas es distinto, y aunque sí hubo quien cuestionó el valor de la fachada neomudéjar que se conserva, la presión ciudadana consiguió imponer un criterio también razonable: a veces un edificio no sólo hay que preservarlo por su valor artístico- -que en este caso se le reconoce- sino también por su peculiaridad. Algo así sucedió en Las Arenas. La conservación de la fachada, por tanto, obligó a una compleja solución de ingeniería que ha llevado a dejar en suspensión, literalmente, todo el perí- Recreación virtual del proyecto una vez concluido metro. Un descomunal anillo de hierro, y una interminable sucesión de gatos hidráulicos tienen la fachada en vilo, 4.000 toneladas levitando a cuatro metros de altura y que dan al conjunto una sensación de extraña livianidad. Cuando concluya el proceso, la estructura descenderá unos diez centímetros, hasta apoyarse en 27 soportes de acero a modo de cimientos. Propiedad de la promotora Sacresa, la solución adoptada ha encarecido el precio del proyecto en al menos cinco millones de euros sobre los cien iniciales. Una vez asegurado el perímetro, el relleno de la plaza se hará a dos nive- ABC les, dejando la planta cero, al mismo nivel donde antes se situaba el albero, permeable al paso de personas. La plaza, así, seguirá en suspensión. En sus plantas subterráneas, 26 metros por debajo del nivel de la calle, se situarán los aparcamientos y una planta comercial. En las superiores, multicines, zonas de ocio y hasta un Museo del Rock. En la última planta, bajo la cúpula que rematará el conjunto a modo de gran platillo volante, un club deportivo con una pista de footing que rodeará la plaza. De los toros al gimnasio, un símbolo de los tiempos. Las obras deben concluir en 2008.