Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 16 6 2006 Madrid 45 Miles de ecuatorianos se reunieron ayer en bares y cafeterías del centro de Madrid para asistir a un partido histórico: su equipo podía clasificarse por primera vez para octavos de final en un Mundial. La victoria desató la euforia Ecuador, más grande que nunca TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTO: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. Se tenía que notar. Y se notó. Los casi doscientos mil ecuatorianos empadronados en Madrid- -la comunidad inmigrante más numerosa en la capital- -no se podían quedar callados ante el partido de su vida ¡Sí se puede! Esta es la frase por la que seguro que más de un ecuatoriano está hoy afónico. Y es que a cada gol, y fueron tres, que metió su Selección frente a la de Costa Rica, el ¡Sí se puede! -acompañado de saltos, abrazos y gritos- -se convertía en el grito de guerra. Los bares y cafeterías del centro de Madrid en los que la bandera amarilla, azul y roja cuelga en algún rincón estaban ayer abarrotados de ñaños Muchos de ellos habían pedido el día libre para no perderse el momento histórico de ver cómo su equipo se clasificaba para octavos de final por primera vez en un Mundial. He hecho un trato con mi jefe: tú me das libre hoy y yo te trabajo el domingo explicaba Roberto, camarero. A las tres de la tarde dio comienzo el partido. A la misma hora, César, ecuatoriano y militar de 23 años, pedía el menú en el bar Ecuador en la calle Batalla del Salado. Le atendía un camarero de su misma nacionalidad, con la bandera de su país pintada en ambas mejillas. A su lado, Franki, de 22 años, que había recurrido a la ya tradicional excusa de esta tarde tengo que ir al médico para que su jefe le diera unas horas libres, disfrutaba del partido junto a sus paisanos En el bar no quedaba ya ni una sola silla libre, pero la gente seguía llegando. Y eso que nadie se imaginaba todavía que Ecuador, su equipo, su país, iba a marcar tres goles y a no encajar ninguno. Horas después del partido, la alegría continuaba en los bares ecuatorianos de la capital en un velatorio, sólo cantaban algo de vez en cuando y se oía más al de la tele que a ellos María Solanye, pareja de Juan, enloquecía cuando su equipo marcaba el segundo gol. ¡Arriba la tri gritaba en referencia a la bandera tricolor. María conoce a algunos de los jugadores que aparecían ayer en la televisión porque nacieron en el mismo barrio que ella, lo que multiplicaba su emoción. He entrado al trabajo una hora antes para poder salir a tiempo y no perderme ni un minuto, esto es lo más grande para todos los ecuatorianos y vamos a por todas explicaba. De octavos no pasáis le espetaba Juan, su pareja. Igual no llegamos a nada, pero saber que hemos logrado poner un pie en el Mundial ya es algo magnífico añadía María. En El Paraíso Ecuatoriano algunos eran los que pelaban la manzana del postre con la camiseta amarilla de la Selección y los pantalones blancos de albañil. Hemos pedido permiso de 3 a 5. En el trabajo somos muchísimos ecuatorianos. Nuestro jefe no ha tenido más remedio que dejarnos ir explicaban Jorge y Charlie, cuya cerveza, tras la exaltación de los dos últimos goles, regaba la mesa. España, la más callada No había sólo ecuatorianos. Juan, empresario español, seguía atentamente el partido desde la barra del bar Paraíso Ecuatoriano en la calle de Santa María de la Cabeza. Emparejado con María Solanye- -mujer nacida en el país sudamericano y muy futbolera -ha seguido con atención los encuentros de ambas Selecciones. El martes le tocó aplaudir en el partido de España- Ucrania. Ayer, justo 24 horas después, se tomaba una cerveza ante Ecuador- Costa Rica. Tras observar a las dos aficiones, se atrevió a establecer las diferencias entre ambas: El español celebra el gol y el resto del tiempo estamos calladitos. Apenas hacemos ruido. Ellos festejan cualquier jugada o parada a lo grande porque este tipo de partidos son nuevos para ellos Una joven venezolana que no paró de gritar durante todo el encuentro, opina lo mismo. Disfrutamos con el fútbol casi más que los españoles porque ellos son un poquito amargaos ayer, con lo bien que jugaron y los goles que metieron parecía que estaban El español celebra el gol y el resto del tiempo no hace ruido. Ellos lo celebran todo a lo grande ¡El cuarto, que igualamos! Y llegó el tercer gol. Y el ¡Sí se puede! retumbó tanto en el barrio de Legazpi que muchos curiosos se quedaron a curiosear unos segundos a las puertas de los bares donde la gente ya no sabía a quién abrazarse ni a qué agarrarse. Dentro, las rondas de cervezas se sucedían. ¡El cuarto, que igualamos! gritaba una voz, con la resaca del 4- 0 del partido de España aún reciente. Cuando el árbitro pitó el final del partido, aquellos a quienes el jefe esperaba se fueron casi corriendo. El resto, brindó por Ecuador. Somos un país pequeño, y esto nos hace un poquito más grandes afirmaba una mujer. De entre todos los ecuatorianos que se aferraban a su bandera y festejaban el resultado del partido, una joven lanzaba una advertencia: Siempre quieren ser ustedes los primeros. Pues se acabó lo de España, Argentina o Brasil. Este año nos toca a nosotros Allí hay una gallada impresionante, el país se ha paralizado Hay quienes llevan años sin regresar a Ecuador, país en el que han dejado familiares y amigos. Debido a los cambios horarios, el partido se retransmitió en el país sudamericano muy temprano, circunstancia que no impidió a muchos ecuatorianos- madrileños contactar con sus seres más queridos para celebrar juntos cada gol, pese a los miles de kilómetros que les distanciaban. Yo he llamado a mi casa, donde están mis padres, en el segundo y tercer gol. Allí hay una gallada impresionante, el país se ha paralizado María también llamó a su madre después del final para ver cómo se estaba viviendo en su pueblo la victoria de su país en el Mundial. Mi madre es pediatra y me ha dicho que hoy no piensa ir a trabajar. Y como es tan temprano allí, hasta se ha llevado un televisor a la habitación para poder seguir el partido desde la cama Ojalá pudiera celebrarlo con ella añadía.