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28 Internacional VIERNES 16 6 2006 ABC CONTINENTE DE CÍNICOS uede la desesperación llevar al suicidio colectivo? Improbable. ¿Puede tomarse como casual que tres prisioneros se maten ellos mismos de la misma manera y simultáneamente? Mucho más improbable. El mundo, si entendemos por tal a Europa, se ha rasgado sus vestiduras por la muerte de tres detenidos en Guantánamo. Hasta esa cámara que tanto nos cuesta y que añade tan poco como es el Parlamento Europeo, ha demandado el cierre inmediato de dicho centro de detención. Las lágrimas se han derramado por tres presos a los que muy pocos se han molestado siquiera en conocer su RAFAEL L. nombre. Se llamaban BARDAJÍ Ali Abdullah Ahmed, Mani Shaman Turku al- Habardi y Yassir Talal al- Zahrani. Ninguno estaba en Guantánamo por casualidad o por error. La junta administrativa que revisa periódicamente los expedientes de los detenidos contaba con datos más que suficientes para continuar con su custodia. Los tres eran enemigos combatientes capturados en Afganistán, cogidos en actos hostiles contra las tropas americanas. Los tres habían seguido combatiendo, como podían, a veces a mordiscos, en el mismo centro donde estaban detenidos. Los Estados Unidos, aunque se diga lo contrario, están aplicando la Convención de Ginebra. El problema es que estos combatientes enemigos no son soldados, ni regulares ni irregulares y, por tanto, no pueden beneficiarase de lo estipulado por Ginebra. Por el contrario, Norteamérica, en tanto que parte beligerante de una guerra que se le ha declarado formalmente, sí puede aplicar dicha Convención y retener a cuantos oponentes capture. Y por todo el tiempo que duren las hostilidades. Es más, por mucho que se ha intentado, no se ha probado que las tropas americanas estén incurriendo en tratos inhumanos- -mucho menos tortura- -en Guantánamo. La obligación de todo prisionero de guerra- -que es como se ven a sí mismos los yihadistas- -es doble: intentar escapar y hacer el máximo daño posible al enemigo. El suicidio de los tres detenidos no ha sido tal. Los tres eran fieles seguidores del Islam más rigorista que lo prohíbe. Ha sido un martirio, que sí se acepta. Un acto más de su particular guerra contra Occidente cuyo fin no es sino debilitar más al enemigo. En este caso, los Estados Unidos. Europa es un continente de cínicos donde se estila criticar a América sin ofrecer alternativa alguna. ¿Cuál es la que se propone frente a Guantánamo? ¿Soltar sin más a sus presos? ¿Devolverlos a sus países de origen? ¿Por qué no mejor pagarles un billete de primera a Estrasburgo para que se sienten junto a sus euroseñorías? Usted no los sentaría en su mesa. Se lo aseguro. La tasa de suicidio en las cárceles españolas ronda el cuatro por mil. ¿También hay que cerrarlas por ello? ¿P Un marine junto a la imagen del presunto nuevo líder de Al Qaida en Irak, durante una rueda de Prensa en Bagdad AP Estados Unidos ha perdido ya 2.500 soldados en Irak desde marzo de 2003 El Pentágono muestra una fotografía del sucesor de Al- Zarqaui Al- Masri, alías Abu Hamza Al- Muhajer, comenzó sus andanzas terroristas en 1982 con la Yihad Islámica de su país natal, Egipto MERCERDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Ninguna vida vale más que otra insistía ayer el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, pero horas antes un soldado estadounidense sin identificar ponía el contador de los caídos en la cifra redonda de 2.500. A ese triste balance de vidas perdidas se le suma también, siempre del lado americano, las de 18.490 soldados heridos en Irak, de los que 8.500 no han podido volver a sus puestos. Era la nota negra en una semana de euforia para la Casa Blanca, que comenzó con el asesinato del líder de Al Qaida en la antigua Mesopotamia, siguió con el nombramiento de los ministros de Defensa e Interior en el nuevo Gobierno, y culminó con la visita sorpresa de George W. Bush a ese país, que llevaba bajo el brazo todo un plan Marshall. El Pentágono está determinado a no contar las víctimas civiles en este conflicto que recuerda demasiado al trauma de Vietnam. En sus estimaciones más conservadoras se habla de 30.000 civiles, pero estudios independientes cifraban los muertos en más de 100.000 apenas unos meses después de la invasión. b Abu Ayyub Lo que sí se puede contar es el número de agentes de Policía y miembros del Ejército iraquí, que pese a ser cuerpos recién formados suman ya 4.800 bajas mortales, casi el doble de lo que han perdido los estadounidenses en tres años. Los partidarios de que las tropas americanas regresen inmediatamente a casa señalaban ayer que cada día que se tarda en tomar esa decisión pierden la vida dos estadounidenses. A la caza del sucesor de Al- Zarquai La noticia negra llegó acompañada de una vestida de blanco, la foto de Abu Ayyub Al- Masri, que se traduce como El padre de Ayyub, alias El Egipcio al que se considera la misma persona que Al Qaida ha identificado como su nuevo líder en Irak, con el sobrenombre de Abu Hamza Al- Muhajer, El padre de Hamza, alias El Inmigrante Su imagen pulcra y bien vestida, con perilla y mostacho, fue exhibida ayer en grande durante una conferencia de prensa celebrada por la comandancia americana en Bagdad. Tras el anuncio de Al Qaida en un website frecuentado por fanáti- cos islámicos, el Pentágono se ha debatido entre descubrir la identidad de quien considera la misma persona para facilitar su captura, o mantenerla en secreto para evitar que se crezca su figura, como ocurriese con Al- Zarqaui. El general William Caldwell explicó que los documentos requisados en el medio centenar de redadas perpetradas en Irak tras la muerte del terrorista jordano prueban que AlMasri había alcanzado una posición de peso en la organización, lo que les hace pensar que probablemente se trate de la misma persona que Al Qaida ha designado para vengarse. Igual de brutal y sanguinario Según la Inteligencia americana, el nuevo líder empezó sus actividades terroristas en Egipto en 1982 con la Yihad Islámica de su país, y se trasladó al frente afgano en 1999 con su mentor, Ayman Al- Zawahiri, que actualmente ejerce de mano derecha de Osama Bin Laden, y ha aparecido así en numerosos vídeos. Sus andanzas en Irak comenzaron con la infiltración de luchadores sirios, pero pronto se ganó la confianza de Al- Zarqaui por sus conocimientos como experto en explosivos. Se cree que dominaba el área al sur de Bagdad, una de los muchas células de Al Qaida que el nuevo Gobierno iraquí espera que se disputen el poder dejado por la muerte del jordano y las numerosas detenciones que le han seguido. El Pentágono está decidido a no contar las víctimas civiles en este conflicto, que recuerda demasiado al trauma de Vietnam