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26 VIERNES 16 6 2006 ABC Internacional Merkel y Rodríguez Zapatero, en la apertura de la cumbre de Bruselas, ayer; a la derecha de la imagen, el jefe del Gobierno portugués, José Sócrates REUTERS Europa pone en manos de Alemania la tarea de salvar la polémica Constitución Los Veinticinco se fijan como límite el segundo semestre de 2008 para encontrar una salida b Otra vez Angela Merkel, la única que no estaba más interesada en el fútbol que en la cumbre, fue la impulsora de una reunión que no logró despejar el horizonte ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Apenas empezaban la reunión de ayer y los líderes europeos ya adelantaban que, al contrario de lo que suele ser habitual, con bastante probabilidad, los trabajos terminarían hoy antes de lo previsto, según todos los indicios, por falta de materia. Lo más concreto que corría por los pasillos eran los comentarios sobre el Mundial de fútbol. El canciller austriaco, Wolfang Schusel, felicitó a José Luis Rodríguez Zapatero cuando llegaba al Consejo y predijo que España podría ganar el campeonato, mientras que los servicios técnicos se esforzaban para permitir al primer ministro británico, Tony Blair, que pudiera echar un vistazo al partido Inglaterra- Trinidad y Tobago durante la cumbre. Europa decidía ayer su futuro en un ambiente francamente disipado en el que la única acti- tud enérgica que se vio fue la de la canciller alemana Angela Merkel, a la que- -significativamente- -no le gusta mucho el fútbol. En realidad, la idea que Merkel lanzó al llegar a la reunión de fijar un plazo en 2008 para resolver el problema que ha provocado la no ratificación del Tratado Constitucional acabó siendo el núcleo de la reflexión de ayer. Rápidamente fue adoptada por la presidencia austriaca, que había dejado en blanco el párrafo en el proyecto de conclusiones del Consejo, y la fecha se abrió paso como un compromiso que, por ahora, al menos dé la impresión de que hay cierto rumbo aunque siga siendo a un incierto puerto. Según portavoces austriacos, los dirigentes europeos se han puesto de acuerdo en esperar al primer semestre de 2007 bajo presidencia alemana para discutir medidas concretas, y durante ese periodo, el 25 de marzo, coincidiendo con el 50 aniversario del tratado de Roma, se celebrará una cumbre solemne en Berlín en la que los Veinticinco aprobarán una declaración sobre los valores y ambiciones de la Unión. Nadie lo dice así, pero parece que algunos están pensando en aprovechar la solemnidad del acontecimiento para condimentar el proyecto a gusto de los países que no hayan ratificado todavía la Constitución. Y, finalmente, se fija el segundo semestre de 2008, cuando ya se haya dilucidado el panorama político francés, la fecha tope para tomar una decisión definitiva. Seguir con las ratificaciones Mientras tanto, se sugiere que aquellos países que deseen hacerlo prosigan con el proceso de ratificaciones, que serán percibidas como gestos positivos Finlandia, que asume la próxima presidencia, se espera que sea el siguiente país en hacerlo, el número 16. Chirac ve positiva la propuesta austriaca porque a finales de 2008 habrá precisamente presidencia francesa, pero para Gran Bretaña significará un problema añadido porque eso complicará extraordinariamente la campa- Borrell hizo una buena descripción de la falta de orientación: Creemos que es urgente esperar ña electoral de los laboristas. Así que nada está decidido y, como dijo un portavoz austriaco, si no podemos encontrar hoy la solución, al menos podemos empezar a estudiar la coreografía Bailando o llorando, los países que como España ya han ratificado la Constitución siguen mirando desde la barrera, obligados a exigir que se conserve todo lo que se pueda del proyecto inicial. El secretario de Estado Alberto Navarro ya dijo que espera que se salve al menos el contenido Tal vez no era su intención, pero el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, hizo una perfecta descripción de la desoladora situación de bloqueo: Después de un año no hay consenso sobre qué hacer con la Constitución, no se ha encontrado un plan B, Francia y Holanda no quieren volver a votar ni antes ni después de las elecciones respectivas y hay al menos otros tres países, o más de tres, que tampoco tienen prisa por ratificarla Y con su propuesta de remedio, Borrell hizo también una descripción de la desorientación en la que están los responsables europeos: Creemos que es urgente esperar