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14 Nacional EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN VIERNES 16 6 2006 ABC El triunfo de la selección galvaniza al PP mientras Maragall busca en el referéndum cenizas de sí mismo para resucitar políticamente Una guía para entrar y salir de Cataluña A por ellos, oé Barcelona. A las nueve de la mañana, en el estudio- bombonera que Luis del Olmo tiene en la Diagonal barcelonesa, el Molt Honorable Pasqual Maragall i MiPor ra despliega su sonrisa IGNACIO más carismática delanCAMACHO te de un café. Está risueño el presidente de la Generalitat en la recta final de esta campaña de perfil bajo que conduce hacia su contestado sueño histórico, y en la que trata de encontrar cenizas de sí mismo sobre las que volver a levantar su vuelo de fénix político. Maragall crece en la campaña porque, dentro de su perfil confuso, contradictorio y a veces arrogante, es el dirigente catalán en ejercicio con mayor capacidad de proyección en la gente. Lo sabe. Y aprovecha este último tirón para tratar de ganarle a su propio partido la batalla de su resurrección política, forzando un resultado que pueda presentar como un éxito personal, propio e indiscutible. Si tiene dudas, que las tiene, las lleva camufladas bajo su coraza de veterano seductor de gentes. Me he enfrentado a Roca, a Cullell, a Trias, a Pujol, a Mas. Y a todos les he ganado dice con un aire suficiente. Ahora no se enfrenta a nadie; sólo a sí mismo, al lío que montó con Carod Rovira, Mas y Zapatero para sacar un Estatuto convertido en piedra de escándalo y de polémica. Embarcado en el último tramo de ese salto al vacío, Maragall trata de aparcar los debates sobre su sucesión para manejar los tiempos a su medida. La sombra de José Montilla le persigue tanto como la de un Artur Mas que va por la campaña predicando abiertamente su programa electoral postestatutario. Pero el president se enroca: no hay más debate que el del referéndum, cuyas cifras de respaldo le van a examinar como unas primarias. Lo demás no toca, que diría Pujol, desplazado a Madrid para mostrar su inquietud ante las intenciones de los obispos de sacar un documento sobre la unidad de España. Eso no es materia pastoral ha dicho el antiguo Honorable, que presume la descarga de un baculazo sobre el programa de reformas territoriales. lito Acotación: Maragall es el jefe supremo de la Policía autonómica, sobre la que recaen desde hace meses las competencias exclusivas del orden público en Cataluña. Mientras el presidente de la Generalitat promete hacerse ver esta anomalía funcional de sus obligaciones gubernativas, la noticia de la campaña es que el PP y la plataforma ciudadana contra el Estatuto han pasado un par de días sin ser objeto de coacciones. Pero el poso de la violencia ha dejado huella; la otra tarde, en el Palacio de Congresos, dos mil entusiastas partidarios de Mariano Rajoy se galvanizaron a sí mismos gritando ¡libertad, libertad! en un desahogo propio de tiempos teóricamente orillados por la Historia. No para ellos, convertidos por los nuevos escamots en piezas de cacería. El aire de la Transición ha debido remover la nostalgia del líder popular catalán, Josep Piqué, antiguo militante comunista, que rescató de su memoria, con ligera variante, un viejo grito clandestino: ¡Aquí- se- ve- la- fuerza- del- Pepé! clamaba enardecido. El público, que acudía confortado por la goleada de la selección a Ucrania, agitaba banderitas españolas y estallaba en un júbilo eufórico: A por ellos, oé, a por ellos, oé Pero ellos no eran los ucranios: en política el infierno son siempre los demás. Sobre todo cuando los demás no te dejan vivir, ni expresarte, en paz. Con razón dice Mariano Rajoy que nunca he visto una campaña como ésta Segunda acotación: esto es Barcelona, en junio de 2006. A la vista de las circunstancias, parece necesario recordar la obviedad. DICCIONARIO PERSA DE CATALUÑA MIQUEL PORTA PERALES Nacionalismo español y nacionalismo catalán. En Cataluña, el nacionalismo español tiene muy mala prensa. En cambio, el nacionalismo catalán goza de un gran cartel. ¿Dónde radica la diferencia? Yo no veo ninguna diferencia sustancial. Los dos manipulan la historia, inventan una identidad y practican el victimismo. Lo que no puede negarse, sin embargo, es que el nacionalismo español ha sido capaz de diseñar un Estado descentralizado llegando a ser un nacionalismo autonomista. Cataluña. Comunidad autónoma del Reino de España que, dotada de un grado importante de autogobierno, siempre pide más de lo que le corresponde. Maragall trata de aparcar los debates sobre su sucesión para manejar los tiempos a su medida Pasqual Maragall visitó ayer la sede de UGT de Sabadell Agresiones independentistas Maragall no da mucha doctrina, porque su discurso se presta a pocas claridades y menos iluminaciones. Este hombre se maneja mejor en la bruma mental que parece siempre envolver sus palabras, sus conceptos y hasta su memoria. En un momento dado, interpelado sobre las agresiones independentistas a miembros del PP y de Ciudadanos de Cataluña, dibuja una sorprendente asíntota en torno a sus propias responsabilidades. Tengo que mirar si se ha abierto alguna investigación dice con aire displicente, porque desde luego ahí puede haber un de- EFE Mas avisa que habrá nuevos saltos adelante después del nuevo Estatuto Á. MARÍN BARCELONA. El presidente de CiU, Artur Mas, reclamó ayer el voto afirmativo porque el Estatuto supone un reconocimiento nacional superior al de 1979 y 1932, aunque no nos conformamos para siempre con lo que dice el nuevo texto. Cuando haya circunstancias mejores, Cataluña debe- rá hacer un nuevo salto adelante en su reconocimiento nacional dijo Mas, que ha puesto fecha de caducidad al nuevo Estatuto antes de que sea refrendado por el pueblo catalán. Con el compromiso de impulsar una nueva reforma estatutaria dentro de veinticinco años, el líder nacionalista realiza un guiño al sector sobe- ranista de la federación que aún duda en apoyar el texto el próximo domingo porque no colma las aspiraciones nacionales de Cataluña. Su promesa de volver a recuperar el texto aprobado en el Parlamento catalán dentro de dos o tres décadas pretende sosegar a los soberanistas de CiU y, de paso, captar a los militantes y simpatizantes de ERC que votarán sí pese a la campaña a favor del no de los dirigentes republicanos. Este Estatuto es sólo la rampa de lanzamiento concluyó.