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ABC JUEVES 15 6 2006 107 MUNDIAL 2006 GRUPO A BUEN ARBITRAJE Alemania es un martillo pilón Los germanos fueron tenaces en su dominio y machacaron el portal polaco hasta que Neuville derribó la muralla rival en el último minuto y deja a su equipo a un paso de octavos JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Hay que ver lo que es estar con el agua al cuello. Que se lo digan a los polacos, que hicieron el ridículo ante Ecuador y ayer se la jugaban o se la jugaban. Cuando ves la faz del diablo tan cerca, te aferras a los que sea, aunque delante esté un trailer de cincuenta ruedas presto a pasarte por encima a cualquier precio. El trailer, claro, era Alemania, que juego no tiene mucho, pero ritmo posee para dar, tomar, ofrecer y regalar. Con la imperiosa necesidad de unos y la impronta natural del otro, el partido fue como si dos mamuts topasen de frente en plena cacharrería, sin delicadeza ni sutileza alguna, que para esas naderías están España, Brasil y todos esos que se creen que el balón es una bandeja de porcelana para tratarla con tanto gusto. Aquí, nada. Al suelo todo el tiempo, chocando, peleando, sudan- do, arrebatando balones como si jugadores de la Play Station fueran. Evidentemente, en el choque de dos equipos similares, Alemania se imponía por una simple razón: tiene mejores futbolistas, no jugaba con la bota de la eliminación en el cuello y, por ende, creó mejores ocasiones de gol. Los polacos pugnaban por no recibir goles sobre todo. Así que se emplearon con arrebato a la destrucción, pero tanto que cuando recuperaban el balón estaban a veinte metros de su círculo central, lejísimos de Lehmann como para intentar que sus contras resultasen efectivas. Así que no fue de extrañar que los de Klinsmann rozasen la gloria con más cercanía y merecimiento que sus rivales, algo cortos y muy mermados arriba. La tuvo Klose, la tuvo Podolski y también Scheweinsteiger, pero no atinaban en el último instante, un tanto acelerados en ese pistón que metían los germanos en el corazón polaco a ver si se lo reventaban de una vez. Era un juego de chispazos, de ráfagas de unos y otros, dependiendo de cómo les llegara el aire a los pulmones en un encuentro meramente físico, pero con escaso juego. En ausencia de Ballack En Alemania lo que fallaba era Ballack, que no entraba en juego, claramente fuera del partido y recién salido de la lesión. Con él y su terrorífica llegada desde la segunda línea en liza el encuentro habría estado decantado hace tiempo. Pero el capitán alemán no estaba. Empero, los germanos tienen un tesoro incalculable: donde no les lleva el juego les lleva su tesón. Salieron en la segunda parte prestos como un martillo pilón a dar y dar en la diana hasta que se derrumbara finalmente sí o sí. Medina Cantalejo estuvo muy bien. En un partido muy físico, con continuos choques y roces, el árbitro español supo cortar los brotes duros con tarjetas oportunas, lo que mantuvo el encuentro en un tono contundente pero siempre bastante noble. Klinsmann dio una vuelta de tuerca al partido metiendo al rapidísimo Odonkor en el campo y el extremo puso en mil problemas a los polacos. Con la expulsión de Sobolewski, aquello ya fue un acoso y derribo que Boruc y el larguero aplazaron hasta el último minuto. Pero llegó Neuville y marcó in extremis para lograr el triunfo final. ALEMANIA POLONIA 1 0 Alemania: Lehman; Friedich (Odonkor, m. 64) Mertesacker, Metzelder, Lahm; Schneider, Frings, Ballack, Schweinsteiger (Borowski, m. 76) Klose y Podolski (Neuville, m. 70) Polonia: Boruc; Baszczynski, Bak, Zewlakow (Dudka, m. 83) Bosacki; Radomski, Sobolewski, Krzynowek (Lewandowski, m. 76) Zurawski; Smolarek y Jelen (Brozek, m. 90) Árbitro: Medina Cantalejo, de España. Enseñó tarjeta amarilla a Krzynowek, Ballack, Odonkor, Metzelder y Boruc. Mostró la cartulina roja al polaco Sobolewski en el minuto 74 de partido por doble amonestación. Goles: 1- 0, m. 90: Neuville, a centro de Odonkor. El alemán Podolski y el meta Boruc contemplan el vuelo del balón en un remate del primero AFP