Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
106 JUEVES 15 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 LOS RIVALES DE ESPAÑA ¡Bendito grupo para España! Emocionante empate y poco fútbol en el duelo entre la fuerza tunecina y la destreza saudí. Salvo que vayan sobrados, los de Luis no tendrán problemas para acabar primeros salir. Tiene 34 años, pero por ese instinto goleador y experiencia internacional lo recuperó el argentino Calderón, ex seleccionador de los saudíes extrañamente destituido tras conseguir la clasificación para Alemania. Ya cuando los protagonistas calentaban, sobre todo cuando se juntaron para escuchaban los himnos nacionales, se comprobó que los tunecinos estaban mejor dotados para la batalla. En el aspecto físico, eran mucho más altos y más fuertes que los saudíes, casi todos bajitos, delgaduchos, aparentemente frágiles, pero a la postre más resistentes. Si no sacaban a relucir su mejor técnica, esa que les permite ser apodados los brasileños de Asia los saudíes tenían muy difícil plantar cara a los magrebíes y superar su papel de comparsas en los Mundiales. Túnez Arabia Saudí 2 2 Túnez: Boumnijel; Trabelsi, Jaidi, Haggui, Jemmali; Namouchi, Mnari, Bouazizi (Nafti, m. 54) Chedli (Ghodhbane, m. 69) Chikhaoui (Essediri, m. 82) y Jaziri. Arabia Saudí: Zaid; Dokhi, Tukar, Al Montashari, Sulimani; Al Ghamdi, Aziz, Noor (Ameen, m. 74) Al Temyat (Al Hawsani, m. 67) Zariri y Al Kahtani (Al Jaber, m. 82) Árbitro: Nathan Gibson (Australia) Mostró amarilla a Haggui, Bouazizi y Chikhaoui. Goles: 0- 1, m. 23: Jaziri; 1- 1, m. 57: Al Kahtan; 1- 2, m. 84: Al Jaber; 2- 2, m. 90: Jaidi. Ausentes las dos figuras Ausentes por lesión las dos figuras, el tunecino de origen brasileño Dos Santos y el joven árabe Al Anbar, el Ronaldinho del desierto sólo en ciencia ficción, el partido perdió gracia, morbo, expectativa. Desde el pitido inicial, Túnez asumió que para intentar ganar tenía que percutir al adversario. Imprimió una velocidad más al juego y se llevó los rechaces. Los saudíes tardaron todo un tiempo en entender que, si no eran capaces de tener el balón y de arriesgar algo más, caerían derrotados en Múnich. El panorama dio un vuelco en la reanudación. Los árabes manejaron a su antojo el centro del campo. Lemerre erró su cambio conservador, y eso se tradujo en dos buenos goles. Pero cuando la Casa Real ya preparaba un suculento premio, Túnez sorprendió en el descuento. El tunecino Mnari y Khaled Aziz pugnan por un balón AP IGNACIO TYLKO MÚNICH. En un exótico duelo de alternativas, con más goles y emoción que fútbol, las Águilas de Cartago y los Hijos del Desierto firmaron el empate de Baviera. Unas tablas que mantienen vivos a ambos países musulmanes en la lucha... por la segunda plaza. Después de lo visto en Múnich, España, salvo que se lo crea y acuda sobrada a sus dos próximos compromisos, no tiene nada que temer ante dos rivales muy menores. ¡Bendito grupo, madre mía! Túnez tiene mucho físico, pero el problema para ellos es que al fútbol se juega con los pies. Esto no es balonmano, donde sí mejoran cada día. Si se exceptúa quizá a su delantero Jaziri, autor del primer gol y del pase que permitió el tanto salvador de Jaidi en el suspiro final, su nivel técnico es discretísimo. Es verdad que fueron campeones de África hace dos años, que llegaron a su cuarto Mundial al acabar por delante de Marruecos, pero aquí ya es otra historia. Los príncipes árabes lavaron su honor, por los suelos tras el sonrojante 8- 0 sufrido ante Alemania en el último Mundial, pero por culpa de su inocencia dejaron escapar un triunfo que tenían en sus manos. Habían labrado la remontada gracias a su mejor manejo del balón, pero son tiernos, inocentes. Están poco acostumbrados a competir fuera de casa, ya que no les permiten salir al extranjero con libertad. Precisamente, el veterano ariete Al Jaber, uno de los privilegiados que pudo probar fortuna en el Wolverhampton inglés, demostró ser el más listo al marcar el 1- 2 sólo dos minutos después de El duelo árabe, consuelo marroquí TEXTO LUIS DE VEGA Sin su equipo en el Mundial y con los derechos de retransmisión en manos de un jeque saudí, los marroquíes no dudaron en apoyar ayer a Túnez, su vecino magrebí RABAT. Túnez y Arabia Saudí protagonizaron ayer el duelo árabe del Mundial. A falta de su equipo, casi todos los marroquíes se aferran al vecino magrebí como mal menor. Y eso que fueron los tunecinos los que les quitaron en 2004 la Copa de África en una disputada final. Tras el atracón de goles español, una treintena de hombres- -sólo hombres- -se concentraba en el café Art de la medina de Rabat. Las sillas, dispuestas en hileras en el salón principal y en el gallinero de arriba, daban al lugar un cierto aspecto de cine añejo. Los aplausos llegaron con el gol de los tunecinos en el primer tiempo. No había duda de que los saudíes no despiertan demasiada simpatía. La evidencia se confirmó al poco del descanso, con el empate. Abdelfatah, un vendedor callejero de kleenex que había hecho un alto en su jornada, daba golpes en la pared. Brahim, sentado a su lado, le acompaña en el lamento. Vamos con Túnez, somos los mismos explican juntando las manos para escenificar la hinchada que le ha salido a los tunecinos en Marruecos. Los saudíes no tienen aquí buena reputación, con toda su fortuna y su fundamentalismo... comenta Farid. Yo, particularmente, me siento mucho más cercano a Túnez Cuestiones magrebíes aparte, la polémica lleva semanas rodeando a millones de fanáticos futboleros de países como Marruecos o Argelia que, por culpa de un jeque saudí, están viendo los partidos más bien que mal. Salah El- Kamel por medio de su plataforma ART ha comprado a la FIFA los derechos televisivos del Mundial para el Magreb y sus elevadas pretensiones económicas no han podido ser satisfechas por las televisiones argelinas o marroquíes. Para más inri, los canales que suelen tener pirateados muchos marroquíes han blindado su señal en vísperas del campeonato. OTRO ESPONTÁNEO Un aficionado tunecino saltó al césped antes de comenzar la segunda parte y fue retirado por las fuerzas de seguridad. La FIFA ya ha anunciado fuertes sanciones para este tipo de actos.