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68 Cultura JUEVES 15 6 2006 ABC Chipperfield matiza sus palabras sobre la relación de política y arquitectura en Cataluña ABC BARCELONA. Los arquitectos David Chipperfield y Fermín Vázquez matizaron ayer, a través de un comunicado, las declaraciones realizadas el pasado lunes, en el marco del Master Barcelona Arquitecture, en las que criticaron la interdependencia entre política y arquitectura en Cataluña, provocando que tras el cambio de Gobierno de la Generalitat en 2003 fuera modificado su proyecto para la Ciudad Judicial. En el comunicado, Chipperfield y Vázquez lamentan la interpretación equivocada que de ellas se ha hecho y aseguran que en todo momento han sentido el apoyo y la confianza de los responsables políticos del proyecto. Respecto a las referencias a la relación entre política y arquitectura en España, éstas tenían una voluntad elogiosa hacia los logros arquitectónicos de los últimos años En otro punto del comunicado, subrayan que las menciones a los cambios introducidos en la Ciudad Judicial por el Gobierno y al esfuerzo de rediseño en un plazo muy corto trataban de resaltar lo eficaz de la flexibilidad de la gestión de los proyectos públicos en España en contraste con la rigidez de gestión en otros países Por último, afirman que en ningún momento hubo voluntad de denuncia o de crítica en sus palabras, mucho menos de reproche por los cambios introducidos en el proyecto que, desde un punto de vista arquitectónico y urbanístico, consideran mejor que el anterior ÓPERA Madama Butterfly Música: G. Puccini. O. S. del Liceo. Dirección: Y. Abel. Dirección de escena: M. Leiser y P. Caurier. Escenografía: C. Fenouullat. Vestuario: A. Cavalca. Iluminación: C. Forey. Lugar: Liceo, Barcelona. Fecha: 13 06 06. UNA BUTTERFLY PARA OLVIDAR PABLO MELÉNDEZ- HADDAD U na ópera tan popular como Madama Butterfly o innova o se archiva de inmediato en el olvido. Esto último sucederá, seguramente, con el estético montaje de Moshe Leiser y Patrice Caurier, un tándem que no violentó la obra en su apuesta por compendios pseudo orientales y que intentó, como si fuera un espectáculo para niños, que toda la atención se centrara en la protagonista... Como si esto no lo previese ni el libreto ni la partitura. La elección de un espacio poético dudosamente atractivo y de un vestuario étnico incluso hermoso, pero en el que la mezcla de Oriente con Occidente es más que un choque de culturas, es de pena. Una vez más se optó por una producción anti- cantantes (pero con su cielo estrellado... de ésas en las que en el Liceo las voces no corren, salpicada de soluciones que no funcionan, como proponer toda la entrada de Butterfly desde bambalinas para acabar siendo inaudible. Un montaje con paneles móviles que emiten sonidos más poderosos que el coro interno o las plegarias de Suzuki... En esto último buena parte de culpa la tuvo el director Yves Abel- -vaya suerte, siendo casi un debutante le han dado ¡22 funciones! Cedolins y Leech, en un momento de Madama Butterfly quien consiguió de la Sinfónica del Liceo un sonido suficientemente suntuoso, pero que parece no haber escuchado las deficiencias acústicas, inmerso en esos tiempos soporíferos plagados de silencios efectistas que al final no dieron resultado. Poca coherencia foso- escenario y un volumen orquestal más que exagerado hicieron el resto. Fiorenza Cedolins demostró que es una gran cantante y que su Butterfly es de armas tomar, pero al papel le sobra el sello Cedolins: en el primer acto YOLANDA CARDO estuvo lejos de la chiquilla de 15 años que aparentaba; a ella le va lo extremo, y cautivó por sus acentos dramáticos. Richard Leech aportó su ahora rara emisión, como reseca, que salvó unos agudos prodigiosos, al lado de un Carlos Álvarez impecable y de una Enkelejda Shkosa que, al menos, emocionó. Todo el resto del reparto, sin excepción, padeció las carencias sonoras de esta producción que sólo benefició a sus creadores, por cierto, ausentes en el estreno.