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ABC JUEVES 15 6 2006 55 Sociedad El Episcopado acudirá al Supremo si el Gobierno no respeta los Acuerdos con la Santa Sede Cifras por avión El transporte aéreo origina 19 veces más emisiones de gases de efecto invernadero que los trenes y 190 veces más que los barcos. Las emisiones en esas alturas tienen 2,7 veces más impacto que esas mismas emisiones en la superficie. Un kilo de espárragos que haya volado de California al Reino Unido ha usado 900 veces más energía que un kilo cultivado y consumido en la misma localidad. Un vuelo de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York origina tantas emisiones como la calefacción, luz y cocina de un hogar durante un año. Desde el año 1990 las emisiones contaminantes producidas por la aviación internacional han aumentado más de un 70 por ciento. En la Unión Europea cada día surcan el cielo unos 25.000 aviones. Las previsiones apuntan a un incremento anual de los vuelos comerciales de un 5 por ciento y de un 7 por ciento para los de carga aérea. Lo que se traduce en un total de entre 1.400 y 2.300 kilómetros en avión por ciudadano y año. Los últimos datos de la Comisión Europea revelan que las emisiones procedentes del sector de la aviación se duplicarán para 2030. hora después de que el avión se ha ido- Además de descubrir que esta pequeña proporción de vuelos nocturnos contribuye de un modo significativo al calentamiento del clima, también hallaron que los vuelos entre diciembre y febrero contribuyen a la mitad del calentamiento del clima global, a pesar de que sólo suman menos de una cuarta parte del tráfico aéreo anual. Así, a pesar de que sólo representan el 22 por ciento del total de vuelos, contribuyen al 50 por ciento del calentamiento anual. Un avión, camino de tomar tierra en el aeropuerto madrileño de Barajas JAIME GARCÍA Los vuelos nocturnos y en invierno son los que más contribuyen al calentamiento por tráfico aéreo Por la noche las estelas de los aviones no reflejan la energía solar muchos menos vuelos en invierno que en verano, aquéllos contribuyen al 50 por ciento del calentamiento provocado por el tráfico aéreo ARACELI ACOSTA MADRID. Volar de noche es más contaminante que volar de día. Y si es en invierno, lo es todavía más. Así lo asegura un estudio elaborado por el departamento de Meteorología de la Universidad de Reading (Reino Unido) que sugiere que si se adoptaran restricciones en los vuelos nocturnos, sobre todo en las estaciones frías, se podría ayudar a minimizar el impacto de la aviación en nuestro clima. El estudio, publicado en el último número de la revista Nature refleja que incluso a pesar de que sólo uno de cada cuatro vuelos en Reino Unido se producen por la noche, estos vuelos son responsables de al menos el 60 por ciento del calentamiento climático asociado con las estelas que dejan los aviones cuando surcan el cielo. En concreto, los datos indican que los vuelos entre las seis de la tarde y b A pesar de que hay las seis de la mañana tienen un efecto desproporcionado, pues, constituyendo apenas un cuarto del tráfico aéreo total, contribuyen entre un 60 y 80 por ciento al calentamiento. Para los países sin restricciones nocturnas al tráfico aéreo, la contribución de estos vuelos al calentamiento global sería aún mayor. Las estelas afectan al clima porque reflejan parte de la energía solar de vuelta al espacio, lo cual enfría la Tierra. Al mismo tiempo aumentan el efecto invernadero natural al atrapar energía que emite la superficie terrestre y la atmósfera, conduciendo al calentamiento. Por regla general, el efecto invernadero prevalece y el clima se calienta. La contribución que los vuelos nocturnos hacen al calentamiento global es tan alta porque el efecto de enfriamiento sólo ocurre con sol, mientras que el efecto de calentamiento ocurre tanto de día como de noche. nes, y así su modelo climático podría indicar el efecto sobre el calentamiento de la Tierra utilizando un sofisticado programa que modela la interacción de la radiación solar e infrarroja con la atmósfera. El investigador principal, Nicola Stuber, explica que realizaron el estudio en el sureste de Inglaterra, en una zona localizada en la región de entrada al corredor aéreo del Atlántico norte. Para esta investigación, se concentraron en las estelas persistentes- -aquéllas que permanecen más o menos una Modificar el plan de vuelos Por tanto, las estelas dejadas por los aviones tienen mayor impacto sobre el calentamiento cuando se trata de vuelos nocturnos que se realizan en invierno. Estos hallazgos tienen implicaciones más allá de su valor puramente científico; pueden ser usados si los que toman las decisiones se deciden a modificar los sistemas de regulación de vuelos para reducir el impacto de la aviación sobre el clima. Algunas de las hipótesis sobre las que se basan los investigadores de la universidad de Reading están siendo también estudiadas por un equipo de científicos del Imperial College de Londres. Sus primeros resultados apuntan a que se podría minimizar la formación de estelas si los aviones volaran a niveles atmosféricos más bajos. Estos investigadores señalan que en verano- -cuando el aire es más cálido- -los aviones deberían volar a 9.500 metros de altitud como máximo. En invierno- -cuando el aire es más frío y la formación de estelas es más probable- -el techo de vuelo no debería superar los 7.300 metros. Entre las seis de la tarde y las seis de la mañana, los aviones causan más del 60 de las emisiones Las estelas atrapan la radiación pero al mismo tiempo reflejan la luz. Este equilibrio se rompe por la noche Radiación solar e infrarroja Los investigadores utilizaron datos de la programación de vuelos para determinar la cantidad de estelas que se producían en los diferentes momentos del día y en las diferentes estacio-