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ABC JUEVES 15 6 2006 Madrid 49 Los taxistas y los estudiantes, entre el deber y el placer ¿España o los libros? Esta pregunta seguro que se la hicieron ayer muchos estudiantes que tuvieron que elegir entre seguir a la Selección en el debut mundialista ante Ucrania o ponerse delante de los apuntes. El Mundial, lamentablemente para los estudiantes futboleros, coincide con un mes lleno de exámenes. Mañana finalizan las pruebas de selectividad, que afectan a más de 23.000 estudiantes. y los exámenes finales están a la vuelta de la esquina. A las tres menos cuarto de la tarde la biblioteca pública Pedro Salinas, en la Puerta de Toledo, se encontraba casi vacía. Los pocos que continuaban en la sala de estudio- -todas chicas, menos tres chicos- -o tenían hoy un examen o pasaban del fútbol. No me interesa lo más mínimo ver a once tíos detrás de un balón. Creo que es excesivo el seguimiento periodístico que le se dedica decía Lucía, estudiante de Arquitectura. Aitor, en cambio, confesaba que el examen de hoy de Economía de Empresa le iba a impedir ver en televisión a España. Pero lo pienso escuchar por la radio. No me lo perdería por nada del mundo Muchos taxistas se encontraron ayer ante otro dilema: ¿El taxi o España? Javier lo tenía claro: España, por supuesto El que el partido de la Selección empezara a las tres de la tarde, la hora de comer, benefició a más de uno, ya que aprovecharía el descanso para echar un vistazo a la Selección. Hay muchos bares del centro en el que se reúnen muchos compañeros y seguro que allí va a haber bastante ambiente explicaba Eduardo Serrano. Este taxista asegura que siempre que hay un partido importante, como puede ser el derbi Madrid- Barça, muchos profesionales del gremio cambian el taxi por la televisión. Seguro que más del 90 de nosotros vamos a estar siguiendo el segundo tiempo Y parece que no se equivocó, ya que encontrar un taxi en Madrid durante el partido fue algo casi imposible. Antonio fue una excepción Ni siquiera sintonizó una emisora deportiva en la radio de su taxi y le parece absurdo- -y hasta vergonzoso- -el espectáculo que tiene lugar cada vez que hay un partido importante. Luis también es otro taxista que prefirió escuchar una emisora musical antes que seguir el partido por las ondas radiofónicas. Hubo ciudadanos que, al no encontrar un taxi libre por las calles, decidieron solicitarlo llamando a una emisora. Veinte minutos era el tiempo mínimo de espera. talla gigante para animar a la Selección española. Minutos ante de las tres de la tarde encontrar un hueco desde el que ver el España- Ucrania era misión imposible. Poco importaban las altas temperaturas ni lo intempestivo del horario: un mundial es cada cuatro años y nadie se lo quiere perder. El rojo y el amarillo invadieron Colón. A la gigantesca enseña que preside la plaza se le unieron otras muchas banderas y bufandas con los colores nacionales. En las caras mensajes de ánimo a los jugadores y ojos vidriosos. Cuando escuchaba el himno español se me han saltado las lágrimas. Ha sido muy emocionante ver a los jugadores como una piña. Todavía tengo el nudo en la garganta comenta Julio, un joven a quien el examen de hoy de matemáticas no le impidió ver el partido. La afición está muy ilusionada con los hombres de Luis Aragonés y eso se nota. Le he dicho a mi jefe que estaba malo para no ir a trabajar y poder ver a España. Como se entere me va a despedir comenta Jesús, un informático que confiesa no ser un apasionado del fútbol, pero sí de los Mundiales. Todo ¿Cómo va a haber gente en las calles? Está jugando España y nuestro corazón está con ellos vale con tal de ver el partido. Julio, periodista de profesión, ha salido a comer a las tres, una hora después de lo habitual, para no perderse ni un detalle de los noventa minutos. Las noticias pueden esperar, por lo menos hasta las cinco dice sonriente. Cada aficionado esconde una historia. Mari Carmen y Concha son dueñas de una tienda y no piensan abrirla hasta que no haya finalizado el encuentro. Hoy lo más importante es que España gane, se lleve los puntos y lidere el grupo. Además, como todo el mundo está pendiente de la Selección, se vende poco Apoyo no le va a faltar a la Selección en su periplo mundialista. Los aficionados congregados en la plaza Colón se han pasado los noventa minutos del partido animando. La mayor ovación de la tarde fue para el capitán, Raúl González. En el momento en que entró en el terreno de juego en sustitución de Villa, las palmas se volvieron atronadoras. La afición ha dictado sentencia y ha callado las dudas. El único aspecto negativo de la tarde lo protagonizaron los seguidores más forofos. Un grupo de jóvenes celebraron la victoria con un baño en una de las fuentes de la plaza Colón. Al término del encuentro, la ciudad recobró la vida y el tráfico volvió a la normalidad. La goleada y el buen fútbol que los hombres de Luis mostraron en el debut mundialista hicieron más dulce el regreso al trabajo.