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24 JUEVES 15 6 2006 ABC Internacional Funcionarios palestinos asaltan el Parlamento al grito de tenemos hambre Haniyeh retira a su Policía de Gaza; Al- Zahar intenta colar veinte millones de dólares final del túnel: El Cairo propone crear un Gobierno de tecnócratas, sin filiación política, que negociaría con Israel; cada acuerdo se llevaría a referéndum JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Las negociaciones a la desesperada entre Hamás y Al Fatah, más enfrentados hoy que ayer pero menos que mañana, siguen su curso con tantos muertos, heridos y tiroteos como necesidades, pero la realidad, dramática y amenazadora, impone su ley en Gaza y Cisjordania a la espera de que el milagro egipcio ilumine a Ismail Haniyeh y Mahmud Abbas. Algunos acuerdos sacados de las entrañas palestinas a golpe de fórceps (como la nueva promesa de Hamás, y van tres, de retirar a sus tres mil hombres de negro de las calles de la Franja e integrarlos en las Fuerzas de Seguridad regulares de la ANP) se ahogan en un vaso de agua a los pocos minutos por la tozudez de los hechos. b Luz egipcia al Israel afirma que los milicianos disponen de misiles Grad ABC MADRID. El portavoz del Ejército israelí publicó el pasado martes un vídeo en el que se ve cómo terroristas palestinos en Gaza descargan misiles Grad de un vehículo comercial. Estos misiles, de largo alcance y bastante precisos, constituyen una gran preocupación para el Tsahal ya que podrían ser empleados para atacar la ciudad de Ashkelon, la más grande de la zona sureste, que estaría bajo su radio de acción. El pasado martes, a las 11 de la mañana, un helicóptero atacó con misiles la furgoneta en que, al parecer, era transportado un Grad matando a dos milicianos y nueve civiles. El vídeo, según una nota de la Embajada de Israel en Madrid, muestra cómo los palestinos utilizan a los civiles como escudos Protesta de los funcionarios en la sede del Parlamento palestino, en Ramala mados de Al Fatah, que respondían así al ataque perpetrado contra el jefe local de la Seguridad Preventiva, herido en una pierna y que, al no poder ser rematado, vio cómo sus agresores prendían fuego poco después a su casa. Muy cerca de allí, y a esa misma hora, cruzaba el paso fronterizo de Rafah el ministro palestino de Asuntos Exteriores, Mahmud al- Zahar, recién llegado de una nueva gira por países musulmanes, los únicos que le reciben a estas alturas. Y lo hacía cargado de maletines sos- El eventual Gobierno de expertos sería presidido por el millonario de Nablus Munib al- Masri pechosos que contenían la friolera de veinte millones de dólares en donaciones. Detectados por los policías de Abbas y por los observadores europeos allí desplegados, Al- Zahar se vio obligado, a su pesar, a dejar el dinero en depó- Racionar los alimentos Ni uno solo de las decenas de funcionarios que asaltaron ayer de nuevo el Parlamento de Ramala se detuvo un segundo a valorar ese acuerdo alcanzado a centenares de kilómetros. Y es que ese tipo de compromisos no consuela al niño que ve cómo su madre tiene que racionar los alimentos para poder volver a comer al día siguiente. Con ese grito de desesperación, tenemos hambre entraron ayer por la fuerza esos funcionarios, alentados por Al Fatah, todo hay que decirlo, que además de reclamar lo suyo, sus sueldos impagados por el boicot de Israel y de la comunidad internacional al Gobierno, arremetieron contra los diputados de Hamás, que con el presidente del Consejo Legislativo al frente, Abdel Aziz Dwaik, salieron por la puerta de atrás escondidos por las espaldas de sus guardias de seguridad. Un nuevo incidente que sumar a la máxima tensión que, por ejemplo, se vive en la zona más caliente y explosiva de Gaza, ese sur donde sobreviven a duras penas los deprimidos y deprimentes campos de refugiados de Rafah y Jan Yunis. En este último, un miliciano de Hamás murió tiroteado por hombres ar- CONJURAR LA GUERRA CIVIL IGNACIO ÁLVAREZ- OSSORIO Profesor de la Universidad de Alicante amás estallará una guerra civil. Así responden los dirigentes palestinos sobre la posibilidad de que los choques armados degeneren en una confrontación a gran escala. Los palestinos, dicen, nunca sobrepasarán esa línea roja. Mientras tanto, el olor a pólvora se extiende por los míseros campamentos de refugiados de Gaza y Cisjordania, donde las facciones armadas imponen la ley del más fuerte; mientras tanto, los señores de la guerra hacen acopio de armamento. Transcurridos cuatro meses desde J la victoria electoral de Hamás, Al Fatah sigue sin aceptar su derrota. Tras detentar durante medio siglo el monopolio de la vida política, el Movimiento para la Liberación de Palestina parece incapaz de sobreponerse a la desaparición de Arafat y se encuentra más desorientado que nunca. Tan pronto el presidente Mahmud Abbas convoca un referéndum sobre el reconocimiento del Estado de Israel como sus milicianos irrumpen en actitud desafiante ante la sede de la Autoridad Palestina para amedrentar al primer ministro Haniyeh. Tan pronto se intenta acallar por la fuerza a los disidentes como se otorga el protagonismo absoluto a la iniciativa del encarcelado Marwan Barguthi, otrora amordazado. Hamás sigue perdiendo terreno a marchas forzadas ante su manifiesta incapacidad para gestionar la Auto- ridad Palestina debido, en buena parte, al boicoteo de la comunidad internacional. Con las arcas vacías y una crisis en ciernes, el primer ministro Ismail Haniyeh necesita, ahora más que nunca, ganarse el respaldo de los Estados árabes. Pero un éxito de Hamás reforzaría a los islamistas como alternativas de gobierno. Así las cosas, parece que esta guerra de desgaste entre Al Fatah y Hamás se decantará por el que mantenga su propia cohesión interna en un contexto desfavorable. No está claro que Abbas logre imponerse a los halcones de Al Fatah, partidarios de desalojar del poder a Hamás y retomar las negociaciones con Israel. Tampoco parece que Haniyeh pueda, ante el incesante goteo de víctimas palestinas, contener a quienes reclaman la ruptura de la tregua. El tiempo juega a favor de Israel.