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6 Opinión JUEVES 15 6 2006 ABC AD LIBITUM ENSEÑAR LAS VERGÜENZAS AHORA SEAMOS TODOS ESCANDINAVOS dor está en activo y lo está en gran manera gracias a OS simposios en busca del alma nueva de la su acreditada aplicación como experiencia de gobierderecha o de la izquierda son una de las liturno real, las más de las veces, de acuerdo con las virtugias de nuestro tiempo, especialmente desde des del pragmatismo. Aún así, anda en busca de eslóque el parangón con la libertad abolió el Muro de ganes y de nuevos nichos electorales, de blogs y Berlín. De una parte, Bush hijo habló de conservadutelepredicadores. Es una curiosa paradoja de estos rismo compasivo en su primer mandato; de otra, Bill años que la izquierda posible haya tenido que acepClinton y Tony Blair fueron los adalides de la Tercetar la realidad indeclinable de la economía de ra Vía. En la izquierda hay quien se proclama mercado y a la vez haya sido capaz de echar en social- liberal, o partidario del liberal- comunicara a la derecha una caricatura grotesca de la tarismo. Anthony Giddens, teórico de la Terceuniversalidad del capitalismo. Que le pongan ra Vía, le sugiere al nuevo Gobierno italiano a un político el sambenito de neoliberal y que lidera Prodi que sea más escandinavo. los votantes echan a correr como si aparecieMientras tanto, los analistas auscultan las dera Belcebú en escena. Por ahí trastea David claraciones de David Cameron, nuevo líder Cameron, el nuevo líder tory Tiene la difíconservador británico, por si en algo inspira VALENTÍ cil tarea de ser alternativa a alguien como el una nueva concepción de la derecha liberalPUIG laborista Tony Blair, quien asumió no pocas conservadora. Desde luego, Giddens no carede las realidades políticas y económicas del thatchece de sentido de la obviedad: por eso aconseja a la rismo. Por tanto, Cameron tiene que criticar el thatizquierda italiana que evite la fragmentación y la cherismo en versión de Blair. Cameron es otro de los imagen de un tropel de pequeños partidos sin ilabuscadores de oro en los territorios del centro. ción. No hacía falta decírselo a los estrategas de ProEn España, la cuestión nacional se inmiscuye tandi: el modelo es esa gran coalición- -más que organito en el debate de lo que es la izquierda como en los zación clásica de partido- -que ha sido siempre el seminarios sobre el futuro de la derecha. En el moPartido Demócrata en los Estados Unidos. Como pamento en que Europa está en proceso de reflexión radigma de fusión entre economía de mercado y justisobre los sistemas de pensiones, las reformas laboracia social, Giddens propone las reformas escandinales o las políticas energéticas, en España se procede a vas en materia de educación y mercado de trabajo, alterar semánticamente la Constitución y a hacer por ejemplo. No es un obstáculo menor que los italiavirguerías con el modelo territorial. Los antiguos renos no sean como los escandinavos. Mientras tanto, generacionistas no se lo iban a creer. Otra cosa tamel modelo de Zapatero resulta ser antojadizo, de natubién puede ser cierta: tan empeñados- -legítimamenraleza volátil, con fases de evanescencia y períodos te- -en volver al poder o no dejarlo, los políticos no se de osadía para transitar por donde sea sin un mapa toman muy en serio la labor de elaborar ideas sobre con garantías suficientes. No es improbable que cualcómo mantenerse en el poder- -o ganarlo- -y hacer quier día también se proponga convertirnos en esalgo, aunque sea a la escandinava. Los partidos polícandinavos. ticos, a lo sumo, andan buscando ideas que puedan La escasez de existencias en el mercado de las venderse como espuma de un minuto de televisión. ideas políticas no quiere decir que el pensamiento Pegue una oreja a las encuestas y crea saber cómo liberal o el conservador sean ya como la vieja sombritener contento a todo el mundo. lla, de varillas herrumbradas, que por afecto guardavpuig abc. es mos en el desván. El pensamiento liberal- conserva- N O resulta extraño que, en Mataró, la patria chica del general Manuel Llauder, gran represor de liberales en el XIX, los abucheos de la turbamulta le impidieran hablar a Ángel Acebes para predicar el no de su partido en el referéndum del domingo. Lo raro es que el segundo hombre del PP, en un arrebato de sutileza deductiva, llegara a la conclusión de que se ha diseñado un plan para excluir al PP de la vida política y pública Más vale tarde que nunca, pero le bastaría al ex ministro- ¡de Interior! -la lectura de los diarios para saber que ese plan funciona, y no sólo en Cataluña, desde hace ya mucho tiempo. No es la primera vez que así acontece, y no será la últiM. MARTÍN ma, porquelos nacionalisFERRAND mos, difíciles de sostener en el terreno de las ideas contemporáneas, necesitan la pasión de sus seguidores para ocultar la endeblez de sus razones. Todos juegan contra el PP, un partido que, por el mero hecho de defender los valores de la Constitución del 78, se ha convertido, para el PSOE, en un testigo incómodo que desmiente las históricas protestas nacionales- -de la Nación- -que siempre han definido al socialismo español y, para los grupos nacionalistas, en el recordatorio de su deslealtad constitucional. Una deslealtad flagrante y oportunista en la que se sostiene el nou Estatut y con la que se alimenta el afán separatista de sus rabiosas e insensatas demandas. En Cataluña, llegada la situación al límite, no bastan razones y, sin ellas, José Montilla puede ver en el PP actitudes provocadoras o Antoni Durán Lleida sacar del zurrón democristiano el recuerdo de que quien siembra vientos, recoge tempestades Villanías equivalentes que justifican las acciones vociferantes y antidemocráticas, espontáneas o impulsadas- -no importa- de los maulets y otros especímenes indeseables. Ese plan excluyente del PP que, con raíces en el aznarato, ahora sorprende a Ángel Acebes no es otra cosa que un anticipo a cuenta de las próximas campañas electorales- -legislativas, autonómicas y locales- -en las que los actuales líderes del partido habrán de estar despiertos si no quieren perder lo poco- -que es mucho- -que les queda. Esperpentos como los que protagonizan Alberto Ruiz- Gallardón y Esperanza Aguirre, más atentos al servicio de su propio ego que a la dificultad del momento, son tan dinamiteros para el futuro del PP como la insidiosa y rastrera campaña que les perjudica en Cataluña. Si los que, seguramente, son las dos mejores cabezas de la formación y, siempre en malas compañías, andan a la gresca, ¿cabe esperar un planteamiento unitario y sólido para enfrentarse a una realidad que puede llevarse por delante el sentido tradicional de España? La destrucción, o el debilitamiento, del PP es algo indeseable y perjudicial para todos y, especialmente, para el PSOE que, devenido en partido único, enseñaría sus vergüenzas más notables y esenciales. L