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ABC JUEVES 15 6 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA BULERÍAS ESTAMPILLADAS L penúltimo disparate del delirio estatutario es la nacionalización del flamenco por la Junta de Andalucía. Sí, sí, tal como suena. El nuevo Estatuto concede a la Junta la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, promoción y difusión del arte flamenco lo que equivale a que, en teoría, cualquier institución flamencóloga de Santander, Badajoz, Barcelona o Nueva York habrá de obtener la preceptiva licencia de las autoridades andaluzas para proceder regladamente a su actividad. ¿No dicen que Andalucía no tiene hechos diferenciales? Pues hala, ahí va uno bien lucido y reconocible. No contentos con blindar el Guadalquivir, los próceres del IGNACIO chavismo han alumbrado CAMACHO esta genial incautación burocrática del folclore. En vez del célebre se prohíbe el cante y escupir en el suelo de las tabernas antiguas, el Gobierno andaluz opta por la apertura de ventanillas especializadas para expedir certificados de realidad nacional a la taranta, el fandango y la bulería. En régimen exclusivo, por supuesto. Naturalmente, se trata de una pifia redaccional, debida a que alguien que cobrará una cantidad más que razonable de dinero por hacer mal su trabajo ha olvidado añadir en el texto la expresión en el ámbito de la comunidad autónoma Pero ni así: ¿quién es la Junta para arrogarse las competencias sobre el arte? ¿Qué clase de resorte intervencionista anida en la estructura profunda del régimen andaluz para apropiarse de un patrimonio universal por el procedimiento del tirón? ¿No les basta con ocupar la sociedad política y civil, con hacer que le coman en la mano empresarios y sindicatos, con intervenir las universidades, las cajas de ahorros, las asociaciones de vecinos y hasta las cofradías de Semana Santa, con mangonear los medios de comunicación, con permeabilizar las federaciones deportivas y las entidades culturales, con subvencionar hasta la última actividad privada relevante del territorio andaluz? Pues no: ahora quieren adueñarse hasta del flamenco, en un lapsus mental propio del nuevo señoritismo de los caciques de la situación. Y los profesionales del ramo, encantados, supongo: si algo han soñado siempre los flamencos, históricamente acostumbrados a la dependencia, es con ser funcionarios. Chaves, colócanos a tós. Sería injusto, con todo, responsabilizar sólo a Chaves de esta escalada de orates. Es la deriva emprendida por Zapatero en el desarrollo estatutario, el incomprensible menú a la carta de realidades nacionales y sucedáneos, lo que permite y da luz verde a toda esta ristra de pintorescos despropósitos desparramados por las autonomías, en la que cada cuál incluye la primera insensatez que le viene a su desordenado caletre. España en el autoservicio, buffet libre de competencias blindadas y sírvase usted mismo. Y claro, se sirven hasta el absurdo, la extravagancia y la memez, que es la verdadera nación intelectual de algunos aprendices de brujo capaces de estampillar hasta las bulerías, o las sardanas, con el marchamo de la denominación de origen de su propio desvarío. E UNA PREGUNTA SOBRE CHINA INANCIAL Times y Le Monde publicaban en los últimos días dos informes sobre China: desarrollo militar de la República Popular (FT, 30.05.06) penetración en África (LM, 10.06.06) El gasto militar norteamericano es de 456.000 millones de dólares. Corregido en su poder adquisitivo real (PPP) el presupuesto militar chino llega a 75.000 millones (segundo inversor militar del mundo, antes de Rusia; detrás de la UE si se fundieran los 25 presupuestos) El Pentágono cree, y tiene razones para creerlo, que la inversión militar china duplica la cifra oficial. Además de su dimensión demográfica, China juega su juego a partir de su antigua sabiduría y de su sistema de partido único, uno de los pocos que perviven en el mundo. Esto permite al Gobierno chino tomar decisiones de largo plazo, sean sobre estrategia militar o comercio exterior. Lo cual da a China una superioridad práctica frente a sus rivaDARÍO les, democrática y electoralmente conVALCÁRCEL dicionados. China se gobierna por un sistema autoritario, lo cual no debería traducirse en el constante aire de superioridad adoptado por algunos políticos occidentales. En los últimos 25 años, la economía china ha evolucionado desde el estatismo centralizado a las reglas del mercado. De otro modo, las empresas chinas no hubieran podido comprar, vender e invertir en el mundo. Desde 1980, el comercio chino se ha multiplicado por 65. En un mundo multipolar- -es el mensaje de sus dirigentes- -China trata de extender la estabilidad, especialmente a sus nuevos clientes, América Latina y África. Gracias a su esfuerzo ahorrador- -primeras reservas del mundo en moneda extranjera- -China se ha convertido en importador regular de primeras materias: petróleo, algodón, madera, hierro y otros metales de África. Soja, agrios, grano, hidrocarburos y varios metales de América Latina. El superávit comercial de Brasil en 2005 dependió sobre todo de las compras chinas. Se diría que hay en el sistema chino y en su pragmáti- F co modo de avanzar un antiguo fondo de sabiduría. Hace 2.600 años, Lao Tse escribía su Libro del Tao, en los mismos años en que Confucio extendía su doctrina sobre la modestia y la prudencia, la paciencia y la serenidad. Los enormes obstáculos de la economía china no deben ocultar sus oportunidades: un sistema bancario condicionado por préstamos incobrables; un tipo de cambio desmedido perjudicial para EE. UU. unas diferencias crecientes entre la costa opulenta y el neolítico oeste... Pero China parece empeñada en conseguir el respeto del mundo, no sólo por temor a su tamaño. Desde 1980, se ha convertido en una potencia diplomática, financiera y comercial. Su régimen plantea todavía graves problemas de derechos humanos. Y aquí surge de nuevo el daño causado por George W. Bush a la honorabilidad de la democracia occidental: Guantánamo y Abu Ghraib son sobre todo una terrible señal de fragilidad. La República Popular se ha agarrado a ese clavo ardiendo. Guantánamo, sin embargo, no debe servir para ocultar la realidad de China. El último lunes, los periódicos informaban sobre la persecución del gobierno de Pekín a Falun Gong, un movimiento dedicado a extender una doctrina para respirar mejor, desentumecer diariamente la columna vertebral y ayudar a la meditación. Falun Gong se ha extendido por China durante los 15 últimos años ante la indiferencia del poder. Pero cuando pasó de 70 millones de afiliados (el PCCh tiene 65 millones) se desencadenó sin previo aviso una feroz persecución: numerosos muertos, internamientos en masa en campos de trabajo, tráfico de órganos... China tiene un lado respetable y admirable. Pero los occidentales quieren saber toda la verdad. El 5 de junio, un editorial del muy oficial Diario del Pueblo repetía el mensaje: China sólo tiene una salida, afianzar su reforma hacia el mercado, mantener la apertura hacia el mundo exterior. La propuesta no se limita quizás a la economía, en un país enorme, vario, dividido, difícil de mantener en su unidad: pero la unidad, lo sabemos en Europa, es un proceso histórico, profundo, imposible de imponer por la fuerza.