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114 Deportes MIÉRCOLES 14 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 MÁS ALLÁ DE ALEMANIA Hinchas japoneses lamentan uno de los goles de Australia, varios de cuyos aficionados aparecen a la derecha, el pasado lunes en un bar de Tokio DE SAN BERNARDO Fiebre amarilla por el fútbol TEXTO PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL Sólo Japón y Corea del Sur juegan el Mundial, pero el deporte rey levanta pasiones en todo el Lejano Oriente. PEKÍN. Aunque sólo dos países asiáticos, Japón y Corea del Sur, y uno de Oceanía, Australia, participan en el Mundial, en el Lejano Oriente se ha desatado una pasión por el fútbol similar a la que se vive en Europa o SuRamérica, donde el deporte rey tiene más tradición. Para empezar, los aficionados japoneses están conmocionados por la sorprendente derrota de los samuráis azules que fueron ganando todo el partido y encajaron tres goles en los minutos finales. Por el contrario, en Australia no salen de su asombro por esta victoria y, gracias a los tres puntos obtenidos, ya sueñan con arañar un par de empates ante Brasil y Croacia que les permitan pasar de ronda. A pesar de que el fútbol no es un deporte de masas en ninguno de los dos países, donde el sumo y el rugby cuentan, respectivamente, con más seguidores, esta Copa del Mundo de Alemania puede consolidarlo tras la pasada edición en Corea del Sur y Japón y las exitosas giras asiáticas de clubes españoles. Mientras que en Corea se desborda el consumo de cerveza y pollo frito, en Nepal han aumentado las ventas a plazos de televisores y en Camboya a los monjes budistas se les permite ver los partidos; eso sí, sin celebrar los goles tre las nueve y las tres de la madrugada. Entre los seguidores más ilustres, figura el primer ministro chino, Wen Jiabao, quien ya anunció que se quedaría despierto para ver el Mundial. Una afición que comparte con el vicepresidente de Indonesia, Jusuf Kalla, quien no oculta su predilección por la selección brasileña y no tiene reparos en vestir la canarinha porque, entre otras cosas, su color amarillo coincide con el de su partido, esta vez político, el Golkar. No en vano, los aficionados coreanos confían en repetir el buen resultado alcanzado en esa ocasión, cuando su equipo llegó a las semifinales a costa de España y gracias al árbitro egipcio Gamal Ghandour. Cerveza y pollo frito Para ello, más de un millón de personas se reunieron anoche en bares y restaurantes con el propósito de seguir por televisión el triunfo de su selección ante Togo. Gracias al Mundial se han disparado las ventas de cerveza, de la que se han embotellado 173 millones de litros, y se espera doblar el consumo de pollo frito hasta casi dos millones de aves cada día que haya partido. Y es que a los coreanos no les sabe igual de sabroso un buen duelo futbo- lístico como el de ayer si no va acompañado de estos dos elementos imprescindibles. En la gigante China, donde ya en el siglo V antes de Cristo se jugaba una especie de proto- fútbol en el que dos equipos empleaban las manos y los pies para colar una pelota casi redonda por una red, tres canales de la televisión pública emiten todos los partidos a nivel nacional para la mayor audiencia potencial del planeta: los 1.300 millones de habitantes del coloso oriental. Aunque aún estamos a mediados de junio, los locales que han instalado pantallas gigantes ya están haciendo su agosto y se llenan cada noche, puesto que, debido a la diferencia horaria, los partidos se retransmiten aquí en- Goles en silencio Mientras tanto, en Nepal han aumentado las ventas de televisores, cuyos pagos se realizan a plazos o mediante préstamos bancarios. Y es que el fútbol levanta tantas pasiones en Asia que el patriarca budista de Camboya, Non Nget, hasta ha advertido a los 40.000 monjes del país que serán apartados del sacerdocio si son sorprendidos animando a grito limpio a las selecciones o cantando los goles del Mundial. Se les permite ver los partidos, pero en religioso silencio. Japón está conmocionado por la inesperada derrota de los samuráis azules ante Australia Entre los seguidores más ilustres figura el primer ministro chino, que aguanta despierto para ver el campeonato