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ABC MIÉRCOLES 14 6 2006 Cultura 71 ÓPERA The Rake s Progress Stravinski: The Rake s Progress Int. H. J. Tian, L. Inbar, J. Schaffner, C. Patton, M. Gortsevskaja, E. Santamaría. Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana. Orq. Sinf. de Galicia. Dir. escena: C. Bieito. Dir. musical: J. R. Encinar. Lugar: Palacio de la Ópera, La Coruña. Fecha: 10- 06- 06 OBSESIONES ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Paul Simon, el pasado mes de mayo durante un concierto en Beverly Hills AFP Paul Simon y Brian Eno, un inspirado y fecundo matrimonio por sorpresa El neoyorquino acaba de publicar en España su nuevo álbum, Surprise de Queens y el reputado productor alían sus talentos en un disco arriesgado de folk futurista, salpicado de hallazgos rítmicos, melódicos y líricos MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Podría pensarse que el nuevo trabajo del trovador norteamericano es un experimento y no con gaseosa, precisamente. Puede creerse que es como intentar mezclar agua con aceite. El agua (nada turbulenta, por cierto) del autor de Cecilia con los devaneos vanguardistas de Brian Eno, el músico que todo lo sintetiza. Pero Paul hace años que demostró (desde el imprescindible Graceland que tantos caminos abrió) que era un tipo con las orejas muy abiertas. Y Eno tampoco le ha hecho ascos a nada, desde Talking Heads a U 2, pasando por Roxy Music. El resultando es este (valga la musical redundancia) sorprendente Surprise del que ya pueden saborearse suculentos avances en la propia web del artista (www. paulsimon. com) o en páginas fundamentales de la música popular como www. allmusic. com, cuyo crítico otorga al trabajo cuatro estrellas y media. Trabajar con Brian Eno- -ha declarado el músico criado en el barrio neoyorqino de Queens- -te abre las puertas a un mundo giganb El trovador tesco de posibilidades de sonido; además es un gran tío para enrollarse con él en el estudio, o en cualquier otra cosa de la vida. La verdad es que me lo pasé fenomenalmente durante la grabación Además de Eno también se han apuntado al carro de esta Sorpresa otros músicos de primera como Steve Gadd, Herbie Hancock y Bill Frisell. Folk futurista Pero vayamos al grano, vayamos al CD. El disco está repleto de hallazgos rítmicos, de atmósferas sugerentes, que navegan entre el optimismo luminoso y los aires crepusculares y sombríos, como imágenes de Blade runner por ejemplo en la pieza que abre el álbum, How can you live en the northeast Cómo puedes ser cristiano, judío, musulmán, budista, hindú... el nombre y la religión siempre nos son dados después de nacer una especie de salmo de los tiempos intolerantes Sin llegar a la canción protesta, Paul Simon sí traza afilados apuntes de la realidad de los Estados Unidos posteriores a la tragedia del 11- S que vivimos. A los que les gusten las etiquetas, se pueden apuntar ésta por ejemplo: la de folk futurista, en la que las aguas del mar y la electrónica se funden en esforzados abrazos. También las letras constituyen una nueva forma de enfrentarse a una canción pop. Apenas dos de las piezas cuentan con un estribillo convencional, y más que estrofas puede hablarse de poemas en prosa, pero con un poderoso y vibrante ritmo interno. Sin llegar a la canción protesta, Simon sí traza afilados apuntes de la realidad de los Estados Unidos posteriores a la tragedia del 11- S. Como en Wartime prayers El pueblo hambriento y ansioso de la voz de Dios escucha a los lunáticos y los mentirosos, a los predicadores de los tiempos de guerra La paternidad, la adopción, la fe, la madurez, el poder de los sueños personales son otras de las cuestiones que aborda el cantante, tal que en Another galaxy Hay un momento en el que el tiempo y la vida crujen, y en el que dejar el hogar no es un crimen. Puede que tus ojos estén cegados por las lágrimas, pero tu corazón puede ver otra vida, otra galaxia A veces, los viejos rockeros se caen de los cocoteros, pero estos tipos (recuérdense los recientes ejemplos de Bruce, Neil Diamond y Kriss Kristofferson) todavía tienen mucho, muchísimo que decir. a Stravinski advirtió que The Rake s Progress (La carrera del libertino) era una ópera fácil de interpretar y difícil de representar Dicho de otro modo, que, aunque sencilla en la letra, encierra un peligrosa complejidad de fondo. Y aun así hay quien asume el riesgo. Como el Festival Mozart de La Coruña, que no sólo ha tomado al libertino como uno de los argumentos que vertebran su programación, sino que ha querido añadirle al tema un punto de desenfreno. De ahí la presencia del director teatral Calixto Bieito, de quien dicen que eso de la provocación le sienta como anillo al dedo, lo cual puede tener mucho de saludable. Agitar la opinión pública ayuda a insuflar oxígeno al espectáculo, a crear expectación y controversia, satisfacción en unos y escándalo en otros, una forma de elevar el arte a una posición trascendente, más allá del mero divertimento. A Bieito le sobra sabiduría teatral para lograrlo y también algunos guiños que se han convertido en obsesión, por mucho que simulen encajar en la historia: los figurantes desnudos, la ronda de fornicaciones, el escenario, que acaba embadurnado de mil desperdicios, además de algún movimiento escénico de masas. Todos, detalles eficaces, pero, a estas alturas, ya previsibles. Por eso, quizá lo realmente dudoso de su trabajo sea la trasgresión de la propia naturaleza íntima de la obra a través de la espectacularidad escénica que aporta el gran colchón hinchable con el que se representa la depravada (divertida) ciudad de London o ciertos aspectos argumentales como el convertir a Baba la turca en una lesbiana que, además, enseña su barba antes de que lo reclame la gente de la ciudad anulando toda sorpresa. Al margen de varias situaciones que chocan contra los condicionantes del género. Sin duda, lo es el cantar inestable sobre el colchón, lo que añade una dificultad y multiplica el cansancio. O hacerlo a espaldas del director obligando a que el maestro José Ramón Encinar haga filigranas y la orquesta enmudezca. Y pese a todo, a Chester Patton (Nick Shadow) se le vio bailar (volar) y cantar como el mejor, a Lishir Invar (Anne) se le aplaudió su comprometida aria, James Schaffner (Tom) se pegó una paliza que perdona cualquier duda y a Eduardo Santamaría (Sellem) se le oyó y entendió con claridad. Unos héroes. Y