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28 MIÉRCOLES 14 6 2006 ABC Internacional Bush visita por sorpresa Irak para subrayar su apoyo al nuevo Gobierno y dar moral a las tropas Maliki supo de la llegada del presidente sólo cinco minutos antes de saludarle mandatario estadounidense para detener su caída en los sondeos después de la formación del nuevo Gabinete y de la muerte de Al- Zarqaui MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. La agenda del presidente que distribuyó la Casa Blanca le situaba en una videoconferencia entre Bagdad y Camp David. Lo que no esperaba ni su propio Gabinete es que George W. Bush apareciera sentado en el extremo iraquí de la conexión. El segundo viaje sorpresa de Bush a Irak se preparó con tanto secreto que no lo sabía ni la CIA, y ha estado aparcado a la espera de que el primer ministro Nuri Kamal al- Maliki completase su Gabinete. Sólo el vicepresidente, Dick Cheney, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, junto a tres altos funcionarios de la Casa Blanca sin identificar, compartían el secreto. Todos disimularon cuando a las 7: 45 de la noche Bush se excusó de la mesa en la que cenaba con todo su Gabinete para retirarse a leer y aprovechar una buena noche de sueño porque estaba perdiendo altura bromeó. La cumbre de Camp David resultó ser una mascarada para tapar la salida del presidente, como su rancho de Crowford hiciera de coartada en su anterior visita a Irak en el Día de Acción de Gracias de 2003, pero eso no quiere b Golpe de efecto del decir que Bush estuviese mintiendo. El vuelo de 11 horas le daría tiempo para descansar en la suite presidencial del Air Force One Para llegar hasta la base de Andrew de la que partió no utilizó el conocido helicóptero de máxima seguridad llamado Marine One que muchos en Washington distinguen desde el aire, sino que optó por enfrascarse una gorra de beisbol y subirse a un vulgar helicóptero. La parte más débil de la cadena de secreto jurado era, para los servicios secretos, el cuerpo de Prensa. Los periodistas seleccionados fueron llamados a sus móviles horas antes y se les exigió que ni siquiera se lo comunicasen a sus esposas. El punto de encuentro fue un hotel de Washington D. C. donde se les confiscaron los ordenadores portátiles, teléfonos móviles y todo lo que sirviera para comunicarse. Fue el propio Bush el que anunció su presencia por megafonía justo antes del despegue: ¡Potus está a bordo! dijo en referencia al acrónimo de President Of The United States con que la Casa Blanca le identifica en sus comunicados internos. Sería la última vez que oirían de él hasta que llegasen a Bagdad. La llegada no pudo ser más aterradora. El Air Force One prácticamente se detuvo en el aire y descendió en espiral para eludir un posible ataque con misiles. A esas alturas el primer ministro iraquí todavía no sabía quién era el importante personaje con el que había de encontrarse esa tarde en la Embajada que Estados Unidos tiene instalada en el suntuoso Palacio Republicano de Bagdad. Su presencia se le anunció apenas cinco minutos antes de que Bush le tendiese la mano de Bush. Sus estancia se reduciría a cinco horas, lo justo para dar un golpe de efecto con el que subir la moral a las tropas, renovar su compromiso con la democracia iraquí e intentar dar la vuelta a las encuentas de su país, donde la muerte de Al- Zarqaui no ha detenido su caída- -CBS le da dos puntos menos que el mes pasado- He venido no sólo a mirarte a los ojos le dijo al primer ministro iraquí, frente a sus flamantes ministros, sino a decirte que cuando Estados Unidos da su palabra, la mantiene prometió. Siguen los atentados He venido- -dijo Bush a Al- Maliki- -no sólo a mirarte a los ojos sino también a decirte que cuando EE. UU. da la palabra, la mantiene Su propuesta para unificar Irak se limita, sin embargo, a crear un fondo nacional con los beneficios del petróleo para proyectos nacionales, a pesar de que los iraquíes siguen haciendo colas en las gasolineras y el suministro eléctrico es irregular Pese a la presencia en Bagdad del presidente de Estados Unidos, ayer fue un día de rutina en el país. Treinta y seis personas resultaron muertas y decenas heridas en varios actos de violencia en Irak, 18 de ellas en cinco atentados con coche bomba en la ciudad petrolera de Kirkuk (norte) según fuentes de seguridad. RAMÓN PÉREZ- MAURA ZP, IRAK Y EL FIN DE ZARQAUI i la comunidad internacional hubiera seguido los consejos que José Luis Rodríguez Zapatero le hizo desde un minarete en Túnez, a estas horas Abu Musab al- Zarqaui seguiría vivo, libre y asesinando inocentes iraquíes. Porque lo que Zapatero pidió entonces fue que el resto de los países con tropas en Irak se retiraran imitando el ejemplo español. Algo que hubiera hecho del hoy terrorista muerto el dueño de la situación en el país mesopotámico. Es evidente que los iraquíes, solos, no hubieran podido hacer frente a la ola de terrorismo desestabilizador que S ha sido promovida desde fuera de aquel país. Quizá el Gobierno español intente convencernos ahora de que esto hubiera ido mejor sin la presencia internacional allí. Que el terrorista AlZarqaui también se hubiera entregado y que se habría sentado a la mesa con el nuevo Gobierno iraquí para negociar su entrega. El sábado pasado un círculo de amigos tuvo ocasión de intercambiar opiniones en Londres con un teniente coronel que es el que más hombres ha mandado en Irak hasta la fecha- -y seguirá haciéndolo- -y el que más ba- jas lleva acumuladas en ese país. Pero sus bajas no figuran en ningún listado ni sus hombres sirven bajo ninguna bandera. Estos soldados de fortuna hacen el trabajo y mueren sin que ningún Gobierno tenga que rendir cuentas a su opinión pública. Nuestro interlocutor contaba con cierto detalle cómo por primera vez se ha producido una grave quiebra en la seguridad de Al Qaida. Esa falla es la que ha permitido acabar con AlZarqaui, porque el soplo que llevó a ubicar al terrorista no llegó de ciudadanos iraquíes que lo hubieran visto y por razones evidentes- -razones llamadas 25 millones de dólares -quisieran delatarlo. Quien bien lo sabe asegura que Al- Zarqaui fue delatado por los suyos. Y quien más soldados muertos está poniendo en Irak nos aseguraba que es falsa la imagen de guerra civil que se intenta dar de ese país. Lo que allí suce- de sigue siendo puro terrorismo. A partir de ahora, la clave está en el mensaje que vamos a transmitir a los muchachos de Al- Zarqaui. Si ahora les vamos a hacer creer que la muerte de su jefe nos parece un buen punto de inflexión para retirarnos de Irak o, por el contrario vamos a terminar la tarea que está en marcha. La muerte de Al- Zarqaui tiene que ser un recordatorio para todos de lo que ocurriría si Sadam siguiera en el poder y el ahora terrorista muerto estuviera actuando allí bajo la protección del tirano y como enlace entre éste y Osama bin Laden. En esta hora en que tanto gusta recordar el Gobierno de Rodríguez Zapatero en cada debate parlamentario el papel que tuvo España en Irak, bajo el Gobierno del PP, dígannos, por favor, si la desaparición de Al- Zarqaui es positiva. Y si ésta hubiera sido posible sin la presencia de tropas extranjeras.