Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
68 MARTES 13 6 2006 ABC FIRMAS EN ABC tener un hijo sobre la vida humana embrionaria? Porque, como se sabe, independientemente de otras razones antropológicas, las técnicas que suplantan la relación personal de los padres en la procreación arrastran consigo atentados contra vidas humanas incipientes, es decir, contra los hijos. ¿Tiene una persona derecho a fabricar seres humanos para utilizarlos como medio para restablecer la salud propia o ajena? Esta ley permite producir seres humanos a los que no se les dejará nacer, sino que se les utilizará como material de ensayo científico -otro adjetivo que hace buena a cualquier realidad a que se aplique- -en busca de presuntas terapias futuras. La ley hace posible también producir embriones humanos- -llamados sobrantes de las prácticas de reproducción- -como mero material de investigación, posibilitando su comercialización, tráfico y uso industrial. Y, en la medida en que se limita a prohibir la clonación reproductiva (que es tanto como prohibir casarse con un habitante de Júpiter) está permitiendo la clonación terapéutica. Cuando parecía que la eugenesia había quedado por fin arrumbada junto con la ideología nazi, nos encontramos con que esta ley posibilita la selección eugenésica diagnóstico preimplantacional con vistas a producir bebés- medicamento, o sea, niños que nacerán con perfiles terapéuticos precisos, para curar a otros hermanos suyos, que no cumplen esos perfiles, y que, de haber sido descubiertos a tiempo, habrían siso considerados no aptos para vivir. Si todo sale como el gobierno tiene previsto, en poco tiempo habrá un gran stock de nuevos embriones sanos y frescos, sin daños por la congelación, al servicio de los investigadores, también de los que todavía creen en los usos terapéuticos de las células madre embrionarias, a pesar del fraude de los científicos coreanos dirigidos por Hwang Woo- suk. La vida humana embrionaria debería merecer más respeto. Todos los seres humanos hemos pasado por esa fase de vida embrionaria. Ningún embrión humano, hasta ahora, que se sepa, ha dado lugar, pasado el tiempo, a un gato o a una oveja. Nunca ha estado la Humanidad mejor pertrechada técnicamente para poder averiguar qué es y qué no es una vida humana. Da igual si se trata del comienzo como del final de la vida. La historia del siglo XX, al compás de progresos técnicos que nos enorgullecen, ha sido también un muestrario variopinto y cruel de atentados contra la humanidad que todavía nos avergüenzan. Al cancelar el axioma moral de que el fin no justifica los medios, los ideólogos y científicos visionarios fijan un fin bueno; y en nombre de ese fin, vale todo: A nosotros todo nos está permitido, decía Lenin, porque tenemos un programa para optimizar el mundo, y todo lo que sirva a ese programa puede ser considerado bueno Por lo demás, los defensores de la inhumanidad siempre acertaron a dar con la expresión políticamente correcta- -la solución final de los nazis, el paraíso de los comunistas, la reeducación social los daños colaterales Siempre queda el pudor de la palabra que decía Jorge Guillén) que anestesiara las conciencias y adormeciera la sensibilidad moral. Por un tiempo, al menos. MANUEL CASADO VELARDE CATEDRÁTICO DE LENGUA ESPAÑOLA. UNIVERSIDAD DE NAVARRA EMBRIONES HUMANOS Y MANIPULACIÓN DEL LENGUAJE La vida humana embrionaria debería merecer más respeto. Todos hemos pasado por esa fase... A Ley sobre técnicas de reproducción humana asistida recientemente aprobada en el Congreso, y que podría entrar en vigor alrededor del verano, está despertando las más graves reservas éticas en muchos ciudadanos. Y ha vuelto a poner sobre el tapete la falta de protección jurídica de la vida humana incipiente. Siempre que se va a hacer mella en la conciencia ética y en el sentido común, la primera tarea se le confía al lenguaje. Hay que encontrar formulaciones que halaguen la sensibilidad dominante en cada época. La nuestra es muy adicta a todo lo nes como derechos reproductivos derecho a un hijo reproducción humana asistida FIVET, diagnóstico preimplantacional clonación terapéutica pre- embrión Por lo que se refiere al invento de esta última palabra, el científico C. W. Kisher ha podido afirmar que el llamado pre- embrión es una falsa fase del desarrollo humano, inventada por un embriólogo de anfibios sólo por razones políticas. No tiene justificación creíble alguna Por supuesto que nada tengo que objetar a los auténticos derechos individuales ni a la salud: todo lo contrario. El problema reside en qué precio estamos dispuestos a pagar por ello. Y cuando el precio se mide en vidas humanas, por incipientes que sean, habrá que andarse con sumo cuidado. ¿Debe prevalecer el derecho a L que se enuncie en términos de derechos individuales y de salud, y a todo lo que contribuya a su logro, cueste lo que cueste. Como ha dicho Woody Allen, las dos palabras más hermosas que se pueden oír hoy ya no son Te quiero sino Es benigno Y puestos a encontrar vocablos biensonantes, el adjetivo terapéutico, en particular, tiene la rara virtud de convertir en buena cualquier realidad a la que se aplique. Los intereses comerciales de las empresas biotecnológicas, en connivencia a veces con científicos dispuestos a tragar lo que haga falta, no son ajenos a todo esto. Y son ya moneda corriente acuñacio- JUANA VÁZQUEZ ESCRITORA LOS PROFESORES: ÍDOLOS CAÍDOS ODAS las épocas y sociedades han tenido sus modelos, en los que de una u otra forma, se ha mirado la sociedad. Primeros fueron los héroes. Los héroes épicos difundieron el ideal del guerrero. La fuerza, la valentía, el honor y la dignidad pasaron a ser virtudes admiradas y respetadas por todos durante la Edad Media. El Renacimiento se miró en otro espejo, el del cortesano. El modelo a imitar ahora no sólo debía saber manejar la espada sino también la pluma, tocar algún que otro instrumento musical y mover el cuerpo en justas y torneos, transformando la fuerza en armonía y belleza. El paradigma del XVIII fue el afrancesado- ilustrado de empolvada melena, y la petimetra con su indumentaria a la última moda de París. El héroe romántico se encarnó en el dandi pálido y ojeroso, con afán premeditado de suicidio por amor. El siglo XX ha fabricado muchos ídolos, desde el dolido existencialista hasta los que ha introducido el cine y la televisión: cantantes actrices, bailarinas, deportistas de elite, etc. En muy contadas ocasiones fue el maestro un modelo para sus discípulos, a no ser que nos remontemos a la Grecia clásica, o en casos excepcionales, cuando el carisma del mismo se imponía como arquetipo de conducta. No obstante, la cultura y el conocimiento gozaban de gran estima por parte de la población, y existía el criterio de autoridad y jerar- T quía, además de que la tradición imponía ciertos valores sociales, como la amabilidad, la cortesía, el respeto... y aunque el profesor no era Dios, podemos decir que se trataba como un dios menor. Hoy, en franca decadencia el criterio de jerarquía, autoridad y esfuerzo, con una generación intelectual desnutrida, el enseñante- -sobre todo el de enseñanza media- -desposeído de todo prestigio por el abandono de la Administración y expulsado de cualquier foro de poder que acredite su importante tarea, queda del lado de los antihéroes, de los que se llaman pringaos en el lenguaje de tribu del discípulo adolescente. Sin embargo, sobre este colectivo devaluado recae una de las más importantes funciones sociales, la de configurar culturalmente las nuevas generaciones, profundizando sobre enseñanzas, disciplinas y valores con el objeto de crear un hombre nuevo. Este profesorado- -por la edad de sus discípulos- es el llamado a la tarea de conformar ideas fundamentales que serán el basamento del futuro. Pero los adolescentes, tan amantes de ídolos y superhombres, no comprenden ni aceptan que alguien fuera de todos los circuitos de la mitología social, sin ascendientes ni liderazgo alguno, pueda aportarles a ellos, nada importante. Ocurre, pues, que al maestro en minusvalía como modelo, le es difícil impartir conocimientos, que en algunos casos- -fundamentalmente en las disciplinas humanísticas- necesitan de un componente de seducción, admiración y crédito. Resumiendo, en una época en que la realidad se conforma más que nunca de forma simbólica, los profesores de enseñanza media, sin referentes cualitativos de liderazgo alguno- -olvidados por los medios de comunicación, que toman de la cantera social como ídolos, a jueces, políticos, cantantes, actrices... -resbalan por el precipicio de la desmemoria y el olvido. Es necesario crear otra imagen de dicho profesorado, el más desvalido en la actualidad, por la carga de abandono y anonimia que pesa sobre él. No se trata de ascenderlo hacia el benditismo y el prestigio carismático, sino de que la sociedad no descienda hacia la elementalidad, la agresividad y la violencia, pues el principal patrimonio de la enseñanza descansa en el valimiento social de sus profesionales. Además, para la difusión de saberes se necesitan arquetipos positivos, no personajes rotos por el abandono y el desamparo, que como estamos viendo a lo único que llevan es a la huída de las aulas quemados y deprimidos. Urge, pues, hacer algo y pronto, pues la violencia ha llegado como consecuencia de este hombre- mujer que se atreve a ser guía e ídolo difundiendo normas y conocimientos sin estar amparado por la sociedad con ningún valor que lo coloque en el escenario de los lideres Para terminar, darle las gracias a José Antonio Marina, que de vez en cuando y con conocimiento de lo que dice- -y no como tantos otros que no han visitado en su vida un instituto de Bachillerato y desbarran -introduce en el altar de los medios de comunicación la palabra de profesor de secundaria dándole su verdadera dimensión en todos los aspectos.