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16 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA MARTES 13 6 2006 ABC MIKEL BUESA Presidente del Foro Ermua También el Gobierno vasco creyó que contribuía a la paz cuando retiró la escolta a mi hermano Recuerda que durante el alto el fuego anunciado por ETA tras el pacto de Estella, la Consejería de Interior del Gobierno vasco quitó la protección a Fernando Buesa, entonces portavoz del PSE en el Parlamento de Vitoria. Hay una responsabilidad política que nunca ha sido asumida TEXTO: M. LUISA G. FRANCO Asesinato tres meses después de la ruptura BILBAO. Fernando Buesa fue asesinado, junto con su escolta, el ertzaina Jorge Díez, el 22 de febrero del año 2000, tres meses después de que ETA pusiera fin a su anterior tregua y un mes después de que reanudara los atentados. Los autores del atentado fueron los miembros del comando Ituren Asier Carrera, Diego Ugarte y Luis Mariñelarena, siguiendo las órdenes, según quedó demostrado en el juicio, de Francisco García Gaztelu, Txapote Según el auto judicial, en 1999 los miembros del comando comenzaron a investigar las costumbres y los movimientos de Fernando Buesa para acumular los datos suficientes que les permitieran acabar con su vida. El 22 de febrero de 2000, Asier Carrera cogió su vehículo y lo aparcó en la zona universitaria de Vitoria con el fin de ocupar una plaza que les permitiera posteriormente colocar en ese lugar un vehículo cargado de explosivos. Hacia las dos de la tarde, Asier Carrera cambió de sitio su vehículo y en su lugar colocó una furgoneta que había sido robada en Tolosa (Guipúzcoa) La furgoneta contenía un artefacto explosivo compuesto por 20 kilos de dinamita y metralla de bolas metálicas, así como un mecanismo electrónico para activar el artefacto a distancia. Hacia las cuatro y media de la tarde, Buesa se dirigió desde su domicilio a la sede del PSE en Vitoria, acompañado por su escolta. Al llegar ambos a la altura de la furgoneta, Carrera accionó el mecanismo electrónico. BILBAO. El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, alerta sobre los riesgos de un exceso de confianza en la supuesta intención de ETA de dejar de matar, tras la experiencia del asesinato de su hermano Fernando en febrero del año 2000, crimen que, según recuerda, fue perpetrado con los datos recabados durante la anterior tregua. ¿Cree que ETA podría aprovechar el alto el fuego permanente para recabar información sobre posibles objetivos, como hizo en 1998? -Podría ocurrir exactamente lo mismo. En la medida en la que ETA no ha renunciado a la actividad terrorista, es perfectamente posible que esté realizando tareas de información para preparar atentados si llega el momento en el que decida romper el alto el fuego. ¿Qué diferencias puede haber entre una y otra situación? -Entonces el Gobierno vasco había pactado con ETA y una de las contrapartidas de ese pacto fue desmontar la actividad antiterrorista de la Ertzaintza. Además de eso, retiraron todas las escoltas, excepto a catorce personas. En estos momentos el consejero de Interior, Javier Balza, por lo que sé, ha decidido mantenerlas. Supongo que no es tonto y sabe que de la experiencia anterior se derivó un desastre, y que ahora prefiere curarse en salud antes que cometer el mismo error de entonces. Lo que pasa es que de lo pasado parece que todo el mundo se ha olvidado o no se quiere acordar, y además hay una responsabilidad política que nunca ha sido asumida y que corresponde al consejero de Interior y al lendakari, porque si ellos no actuaron como deberían haberlo hecho para prevenir el delito, la responsabilidad la tienen, la quieran o no asumir. ¿Le retiraron la escolta a su hermano durante la tregua surgida del pacto de Estella? -Sí, a pesar de que estaba amenazado desde 1995 y de que antes de la tregua tenía una protección muy alta, con coche blindado, inhibidor de frecuencia y contravigilancias. ¿No pediría él que se la retirasen? -Sabemos que no lo hizo, porque su hija Sara le preguntó más de una vez por qué no tenía escoltas. Mi hermano siempre creyó, equivocadamente, en la profesionalidad de los servicios policiales del Gobierno vasco y pensaba Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua que si le habían retirado la escolta era porque no había riesgo, porque quien de verdad tiene que valorar el riesgo son los servicios policiales, no las personas amenazadas. ¿Cómo sabe que sólo quedaron catorce personas con escolta? -Después de que asesinaran a Fernando, algunos miembros del PSE y de la familia, especialmente el actual director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, y yo, elaboramos un informe para ver qué había pasado con la protección de mi hermano. Lo que descubrimos es que se fueron quitando las escoltas porque de esa manera el Gobierno vasco creía que contribuía a la paz, y a lo que contribuyó fue a facilitar la labor de los terroristas. ¿Quiénes continuaron protegidos? -El lendakari, el consejero de Interior, el viceconsejero de Seguridad, su antecesor, el presidente del Parlamento vasco, el diputado general de Álava, el alcalde de Vitoria, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, el juez de Vigilancia Penitenciaria, el presidente del PP vasco, el secretario general del PSE, el secretario general de UA y un empresario. ¿Se demostró que se había aprovechado la falta de protección de Fernando para recoger datos sobre él? -Está probado en el juicio que los tres etarras que atentaron contra él desarrollaron una labor de seguimiento durante meses en el periodo de tregua. Incluso hubo uno que se matriculó en la Universidad del País Vasco para justificar sus recorridos. -El Gobierno vasco dijo entonces que su hermano colaboraba con la Policía Nacional para que pudieran detener al comando que le vigilaba. -Lanzaron ese rumor para justificar la desprotección de mi hermano Fernando. Fue la manera que tuvieron de quitarse de encima la responsabilidad de no haberle protegido. Ya no se trata sólo de eludir la responsabilidad política, sino que además está la indecencia de tratar de echarle después la culpa al muerto.