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14 Nacional MARTES 13 6 2006 ABC LAS MANOS MANCHADAS U na colega de las tertulias de Punto Radio, practicante de un progresismo inteligente y sensato, me decía hace unos días que un estado democrático se mancha siempre las manos cuando emprende cualquier tipo de negociación con los terroristas. Que ni ésta negociación con ETA es moralmente inocente ni lo han sido otras. Tenía razón y la tiene el Gobierno cuando transmite a la opinión pública el mensaje de que también el PP se manchó las manos en su intento de negociación con ETA. Cualquier mesa en la que el estado otorgue categoría de interlocutor a unos asesinos, sea cual sea el objetivo, ensucia a las instituciones democráticas. PeEDURNE ro una cosa es mancharURIARTE se ligeramente las manos y otra embadurnárselas completamente. Y ésa es la diferencia entre aquella negociación y ésta. Y quizá no el Gobierno, pero la izquierda sabe y admite, lo mismo que la derecha, que esa diferenciación tiene enormes consecuencias para las normas y la ética democráticas. Si la inmensa mayoría de los ciudadanos aceptamos la reunión del Gobierno con ETA para acordar las condiciones de su disolución, lo hacemos porque asumimos eso que Michael Ignatieff definió como la ética del mal menor (El mal menor, Taurus, 2005) Ignatieff se atrevió a escribir lo que todos creemos aunque no siempre lo reconozcamos, que, o utilizamos el mal para luchar contra el mal o sucumbimos. Pero también, que ese mal debe ser el mal menor posible y que es esencial para la democracia impedir que el mal menor se convierta en males mayores. De eso se trata en la guerra o en la lucha antiterrorista, de las que se ocupa Ignatieff. Pero también en otra forma de suciedad ética que es la negociación con los terroristas. También entonces es preciso establecer los límites, la vigilancia, para que esa suciedad sea la mínima, para que la ética democrática no quede irreversiblemente impregnada de inmundicia. Y hay varias diferencias sonoras entre lo que llegó a hacer el PP y lo que ya ha hecho y va a hacer el PSOE que recuerdan a esa distancia entre la mancha y el pringue generalizado. Primero, entonces Batasuna era legal. Creíamos que era parte de ETA, pero no lo habíamos podido demostrar. Ahora, no hay espacio para esas ambigüedades. Segundo, el PP mantuvo un único contacto secreto con Batasuna, sólo comparable con los varios que ya ha mantenido el PSOE en los últimos dos años y no con la reunión oficial que va a celebrar. Y tercero, la diferencia infranqueable está en esa reunión, en su carácter: es la mesa de negociación política exigida por ETA. Por eso es pública y oficial y las miradas de ojos son ante fotógrafo y no en el secreto de un caserío guipuzcoano. Ese es el mal mayor. Por eso se han encendido todas las luces de alarma en España, en la oposición y en la calle. Y estoy segura de que también en la izquierda que aún calla o que aún quisiera creer que se trata del mal menor. Pero la suciedad es demasiado llamativa. El PSOE acoge con inquietud la constitución de una nueva alternativa de centro- izquierda El recién creado Partido Social Demócrata aspira a integrar a los socialistas desencantados con la gestión del alto el fuego de ETA b Uno de los referentes del nuevo partido, presentado el pasado jueves en Madrid, es José Luis Balbás, quien contribuyó al triunfo de Zapatero en el XXXV Congreso Federal I. BLASCO VALENCIA. La secretaría de Organización del PSOE ha encargado la elaboración de un informe sobre una nueva alternativa de centro- izquierda que, bajo la denominación Partido Social Demócrata (PSD) impulsa un grupo de ex dirigentes socialistas. La nueva propuesta electoral, a la que se dio carta de naturaleza el pasado jueves en Madrid, está integrada por viejos referentes del PSOE y de elementos procedentes del Centro Democrático y Social (CDS) y su constitución ha llevado a Ferraz a recabar información para determinar el impacto de la entrada en escena de una formación que busca sin disimulos aprovechar el descontento con el PSOE de aquellos electores que no comparten la dinámica de alianzas entablada por el partido con las formaciones nacionalistas. José Blanco, secretario de Organización del PSOE presarios de la zona destinada a financiar al partido en la región. García Ortuño, ex secretario local del PSOE en Orihuela, ha sido designado por el PSD para establecer contactos con socialistas significados por su cuestionamiento a la revisión territorial inherente al proceso de reformas estatutarias o al enfoque otorgado a la vía de lograr que ETA abandone definitivamente las armas. Así, la formación prevé reunirse con el ex ministro José Bono, la eurodiputada Rosa Díez y la edil Gotzone Mora con el objeto de invitarles a sumarse al proyecto. El PSD también negocia con Nicolás Redondo Terreros su incorporación a las siglas. En este caso, lo hace a través de José Luis Marcos Merino, vicesecretario del PSE entre 1989 y 1994, y luego expulsado de las filas socialistas. Esta suma de voluntades con vistas a 2007 incluye también la posi- IGNACIO GIL El bastión valenciano Para ello, los dirigentes federales han recurrido a los datos de que, sobre el PSD, se disponen en el aparato socialista valenciano (PSPV) dado que es en Valencia donde la alternativa socialdemócrata ha arraigado con singular fuerza. Entre los artífices del nuevo proyecto político destaca José Luis Balbás, líder de la corriente madrileña que contribuyó al encumbramiento de José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE durante la celebración del XXXV Congreso Federal. El PSD se nutre también de elementos muy vinculados a las propuestas políticas del centro. Es el caso de Juan Iglesias, quien lideró la formación heredera de la UCD en la Comunidad de Madrid. La representación de ex socialistas en la nueva formación socialdemócrata se completa, entre otros, con Francisco García Ortuño, especialmente beligerante con el candidato del PSOE a la Generalitat Valenciana, Joan Ignasi Pla, a quien García Ortuño responsabiliza en la Fiscalía de Alicante de haber urdido en esa provincia una trama de intereses económicos con em- bilidad de fijar pactos con la plataforma Ciutadans de Catalunya Las expectativas electorales del recientemente presentado PSD son las de consolidarse en el ámbito municipal. De hecho, el partido, de la mano de los contactos aportados por Balbás, tiene ya decidida la presentación de listas en algo más de cincuenta municipios madrileños, entre ellos la capital de España, donde Juan Iglesias será la persona elegida. El objetivo es alcanzar las cien candidaturas locales en Madrid, con independencia de que también sea presentado un cabeza de lista autonómico. Pese a que la formación tendrá listas en casi toda España (Aragón, Murcia, Cantabria, CastillaLa Mancha, Extremadura... es en la Comunidad Valenciana donde la formación cuenta con mayor fuerza. En esta región, el PSD planea presentar candidaturas electorales en unos 145 municipios. José Luis Balbás, un fontanero de libro Mediante un control selectivo de la Federación Socialista Madrileña (FSM) José Luis Balbás dominó el PSOE en Madrid como nadie, hasta el punto de lograr la defenestración de Joaquín Leguina en la FSM. Ni siquiera el hecho de que Leguina aún se empleara como presidente de la Comunidad de Madrid evitó su ninguneo orgánico. Balbás, bajito, alopécico, todo un tipo de oscuro funcionario, acumuló tal poder de influencia desde la FSM durante la era preZP que no es exagerado decir que, con sus oficios en la sombra, contribuyó singularmente al acceso del hoy presidente del Gobierno a la secretaría general del PSOE en el el XXXV Congreso Federal. Luego (2003) su implicación en el episodio de la Asamblea madrileña, con la fuga de los diputados Tamayo y Sáez, precipitó su caída.