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ABC LUNES 12 6 2006 Economía 85 JUAN RAMÓN QUINTÁS Presidente de la Confederación Española de las Cajas de Ahorros Nunca soy parte en problemas donde las cajas tienen intereses confrontados MADRID. Reelegido recientemente como presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) Juan Ramón Quintás, en el que será su segundo mandato, se enfrenta a nuevos retos, entre los que figuran el fortalecimiento institucional de las cajas, la cooperación con agentes privados y administraciones públicas o el conseguir el mejor marco jurídico para estas entidades. -Casi todos los gobiernos han tenido encima de su mesa algún proyecto para cambiar el estatus jurídico de las cajas. ¿Cree usted que ese cambio es necesario? -Es que las propias cajas sabemos que aún estamos muy lejos de haber alcanzado la perfección. Llevamos ciento setenta años evolucionando, y en los últimos treinta hemos adquirido dos características nuevas en nuestro modelo: competir entre nosotras y el que se sienten en nuestros órganos de gobierno no una minoría ilustrada de patronos como antes, sino representantes de toda la sociedad. Y, seguramente, seguiremos evolucionando, pero intentaremos que sea siempre una evolución hacia adelante, no hacia algo que nació hace varios siglos, como es la sociedad anónima. ¿Teme que haya presiones para alterar su carácter fundacional? -Los negocios privados que se podrían derivar de una decisión de ese tipo son tan inmensos que sin duda es inimaginable. Pero lo mismo que no ha concluido con éxito hasta ahora una tentación tal, suponemos que no ocurrirá en el futuro. Sería una verdadera tragedia para las cajas que caminásemos hacia una sociedad donde el poder monopólico fuera la principal razón de ser. En este segundo escenario las cajas desapareceríamos; en el primer escenario, nos fortaleceríamos. Incluso probablemente nuestro modelo institucional se extendería también a otras áreas de actividad. ¿No resulta demasiado difícil ser el representante de todas las cajas viendo los diferentes intereses de cada entidad? -Mi primera obligación es procurar no intervenir como parte en aquellos problemas donde las cajas tienen intereses confrontados. Una de las características más singulares de las cajas es que están compitiendo y luchando ferozmente entre sí. La única forma de preservar el papel de árbitro y de tener la autoridad moral suficiente como para llevar los temas a reflexión, lo de buscar la coincidencia de pareceres, es no ser parte. Asumo las consecuencias con total disposición, incluso antes de que nadie me diga nada procuro tomar yo las decisiones pertinentes. Recién estrenado su segundo mandato al frente de las cajas españolas, Juan Ramón Quintás reflexiona sobre el futuro de las mismas, con prudencia, pero con optimismo TEXTO: MARÍA JESÚS PÉREZ FOTO: CHEMA BARROSO ¿Se siente incómodo como consejero de Endesa, donde dos cajas libran una sorda batalla? -Es complicado, pero divertido al mismo tiempo. Pero no por este caso en concreto, porque se dan muchos más. Es una actividad muy compleja, pero que también da muchas satisfaccio- nes. Después de trece años viviendo en ese entorno difícil, que me hayan vuelto a elegir por tercera vez y unánimemente ha sido una de mis mayores satisfacciones personales. Siempre que uno arbitra, molesta a uno y a veces a dos. -La banca ya ha completado, prácticamente, su proceso de consolida- ción. ¿Para cuándo una oleada de fusiones entre las cajas españolas? -La situación de las cajas es distinta. Por ejemplo, a los bancos pequeños les ha sido muy difícil la supervivencia. En el caso de las cajas no es así, porque han descubierto la cooperación, y sin perder su identidad. La primera premisa es que no hay urgencia porque ninguna caja se encuentra apretada por una situación de angustia. Las cajas tampoco han optado nunca por el negocio mayorista, donde ni siquiera los grandes bancos españoles tienen un papel importante, ya que sólo hay sitio para dos o tres jugadores en el mundo. Además, hay una experiencia en la tradición de las cajas muy clara: todas las fusiones a las que han ido voluntariamente han dado unos resultados muy buenos y a muy corto plazo. ¿Están las cajas preparadas para los nuevos tiempos? -Las cajas están ya dando claros ejemplos de reducción de compromisos con algunos sectores respecto a los cuales no solamente el Banco de España, el ministro de Economía y algún consejero habían dicho que sería interesante que los redujéramos. Las cajas lo que han sabido hacer siempre magistralmente ha sido entrar en sectores en el momento en el que empezaba la expansión, y han sabido emigrar hacia otros intereses cuando el ciclo cambiaba. ¿En qué casos tendrían problemas? -Si la economía española entra en una fase amarga del ciclo, que algún día llegará, las cajas al tener solamente negocio en España pasarán aprietos, como ya ocurrió en otras fases negativas del ciclo. Los bancos en eso tienen la enorme ventaja de operar en otros mercados que tienen un ciclo hipotecario distinto, como, por ejemplo, Iberoamérica o Reino Unido. ¿Cómo sortearían la crisis? -Sufriendo. Aunque existe la posibilidad de que pudieran acudir a diversificaciones... o simplemente apretando los dientes como en otras ocasiones. Nunca en la historia de las cajas su fortaleza ha sido mayor que la de ahora. Están perfectamente provistas. -El Banco de España ha reprochado a las cajas su actitud respecto a las participaciones industriales. ¿Qué opinión le merece esta crítica? -El Banco de España, o la administración pública, nos ha advertido con recomendaciones siempre que un peligro asomaba en el horizonte. Es su función. Pero ¿qué hubiera sido de las cajas si la primera vez que el Banco de España nos dijo que estábamos creciendo fuerte hubiéramos parado? Habríamos quedado realmente jibarizados en el sistema bancario español.