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ABC LUNES 12 6 2006 Cultura 59 Vida y Milagros el lado más íntimo de Albert Plà, en riguroso directo b El cantautor de Sabadell lanza CLÁSICA Ibermúsica Obras de Mozart. Int. Orchestra of the Eighteenth Century. Dir. F. Brüggen. Solista: K. Bezuidenhout. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. un disco en directo, que recoge los temas más importantes de un músico tan independiente como ecléctico A. V. MADRID. El actor, el cantante, el mendigo o el artista iluminado. Todas estas caras las recoge Albert Plà dentro de sí mismo y de su talento creativo como si de un embudo se tratara. Tras ocho discos de estudio y una carrera musical que cumple ahora la mayoría de edad, si es que acaso las canciones envejecen, el de Sabadell lanza ahora Vida y Milagros un concierto de 15 canciones que puede ser visto u oído por los muchos admiradores que Plà y su particular eclecticismo han reunido en estos años. La intención de este lanzamiento, para Plà, era hacer un disco de canciones en directo, que yo siempre había disfrutado mucho. Hacerlo con los mejores músicos, coger y hacer un conciertazo, grabarlo y editarlo Entre otros motivos, también acabamos contrato con nuestra discográfica y creo que es una buena forma de... decir adiós. Además... (ríe) nunca había hecho un disco así Rodeado de una banda de lujo, cuenta entre sus miembros con Quimi Portet, ex Último de la Fila, a la guitarra eléctrica. También ha hecho las mezclillas y un poco la producción, en su papel de productor natural de la banda añade Plà. Buscando nuevos desafíos, ahora el cantante se embarca en un proyecto que mezcla cine con teatro y música. Diametralmente opuesto a la simplicidad del directo que estos días presenta, un espectáculo nuevo, que aguantará hasta el verano que viene, mientras los teatros estén abiertos El teatro forma parte de la manera en la que Albert Plà concibe la música, y su próxima aventura es también bastante teatral. Bueno, es en realidad una película en la que nosotros contamos la película. Y sí, tiene bastante de... teatral o como quiera llamarse. No es un concierto, digamos La mezcla de géneros que el cantautor despliega en sus actuaciones obedece también a una forma particular de ver la música. Creo- -dice Plà- -que lo de los géneros es una tontería. Yo, como me siento más cómodo, es con la guitarra, e incluso a veces sin ella Por lo tanto, aquellos que disfruten del quehacer musical de Albert Plà pueden ahora contemplarlo en un directo tan simple como efectivo. Para los que no lo hagan, pueden esperar al próximo otoño para valorar su pericia como cineasta en El malo de la película PIANOFORTE Y MOZART ANTONIO IGLESIAS P La bailaora Merche Esmeralda, en plena actuación AFP FLAMENCO Festival Suma Flamenca Baile: Merche Esmeralda, El Güito, LaTruco, José Maya, Rocío Molina y Antonio Reyes, con sus respectivos grupos. Teatro Albéniz. 9- 06- 06 Cante: Luis El Zambo y Fernando de la Morena. Guitarra: Fernando Moreno. Baile: Joaquín Grilo y su grupo. Teatro Albéniz. 10- 06- 6. vas, primero sobre romances buleaeros y, luego, danzando sobre un tema festero de guitarra y percusión, con movimientos y pasos experimentalistas, que no añaden nada interesante al acervo flamenco. Antonio Reyes, con indumentaria atípica, hizo su baile soleaero con cierta prestancia. Jondura y compás de Jerez LA CUMBRE BAILAORA MANUEL RÍOS RUIZ L a escuela de baile flamenco madrileña Amor de Dios es una institución que ha lanzado al arte flamenco diversas generaciones de intérpretes. El Festival Suma Flamenca ha escogido artistas de distintas promociones de la escuela, configurando una especie de cumbre bailaora, constituida por consagrados y promesas en ciernes. Por parte de los consagrados, la velada alcanzó una altura de calidad superlativa con Merche Esmeralda, que bailó por siguiriya, con el buen cante de Guadiana, con tanta primorosidad como jondura. La bailaora sevillana dictó una lección que el público le aplaudió entregado. En cuanto al maestro, el Güito, ofreció su enjundiosa soleá, con la justeza rítmica, braceos y zapateados que le caracterizan, y que convierten su baile en modélico y para los anales. Tras estas dos grandes figuras, debemos situar a La Truco, que con el cante brillante de Talegón, brindaría un baile tarantero con cierta distinción coreográfica. La participación de José Maya estuvo cifrada en un alarde de facultades, siempre a la búsqueda de lo espectacular, con su rotundo dominio del baile de pies principalmente. Y Rocío Molina, que persigue la originalidad a ultranza, tuvo dos actuaciones consecuti- Un día después, con la guitarra enjundiosa de Fernando Moreno, Luis El Zambo y Fernando de la Morena dejaron patente los valores del cante jerezano, en una buena sarta de estilos. Primero con cantes a capella. Luis El Zambo por martinetes clásicos y Fernando de la Morena por tonás campesinas, las tradicionales trilleras, ajonándolas de verdad. Luego continuaron alternándose, como si estuvieran en el cuarto de un colmao. Luis El Zambo interpretó soleabulería y soleares, demostrando sus saberes y sus sabores. Fernando de la Morena se fajó por siguiriyas peleadas y por fandangos, a los que maneja a su modo y manera, estirando o retorneando los tercios, formándoles un titirimundi expresivo sumamente original, e intercalando, siempre a tiempo, ese ay tan flamenco y tan suyo. Seguidamente ofrecieron una lección de bulerías fetén, las legítimas de su barrio de Santiago. Y otro jerezano, Joaquín Grilo. Escogió para sus bailes los estilos básicos, injertándoles su personalidad coreográfica, dando razón de una estética cifrada en una acertada mezcolanza de pasos, yendo de lo sutil a lo rotundo, siempre con medida y regusto artístico. Remató por bulerías, demostrando que por este palo no lo iguala nadie en repertorio y dando lugar a un fin de fiesta con todo el cartel en escena, arrancando los aplausos a raudales. La hondura y el compás de Jerez en toda su dimensión, estuvo puesta de relieve a lo largo de toda la velada. Una maravilla, en una palabra. erfecta su adecuación. Por un lado, continuidad en las conmemoraciones mozartianas que el mundo dedica a los 250 años de su nacimiento y, por otra parte, confiar la interpretación de todo un programa Mozart a especializados ilustres, porque si el que fue un excelente flautista y musicólogo, formado en la universidad de Amsterdam (su ciudad natal) Frans Brüggen, renunció a todo lo que fuere el siglo XVIII y, naturalmente, el coloso de Salzburgo mereció su máxima atracción. Si, además, el medio centenar de profesores que, de vez en cuando, se reúnen anualmente para realizar sus giras de conciertos y, quiérase o no, se han de estimar dentro de la misma especialización dieciochesca, hasta tender que sus instrumentos se asemejen a sus predecesores de antaño, henos aquí con un total espléndido que quizá no pueda ofrecer mayores garantías de época, y éste será mi primer aplauso para la organización de Ibermúsica por haber procedido así. Como quiera que las dos obras que contenía la primera parte de este magnífico concierto eran dos de la veintena de concertos que se anuncian para piano y orquesta los catalogados como KV 453 y KV 491, cambiarían este instrumento solista por el pianoforte utilizado y, según parece, muy de acuerdo con el gusto de su autor, pues... ¡qué bien! Pues, no señor, con el primer teclado que podría matizar dinámicamente como su sonoridad es mucho más pequeña que nuestro espléndido gran cola, todo se viene abajo, debido a tal reducción y, aunque el solista sea tan completo, dedos infalibles, criterio acertado con justa expresividad, como la demostrada por el joven surafricano, Kristian Bezuidenhout, más que la sincera lección recibida, añoramos la maravillosa gama de matices que, al propio Mozart, dejaría maravillado con el enriquecido teclado de nuestros días. Sólo cosas buenas es preciso consignar ante la labor del maestro Frans Brüggen que, ya parco en ademanes, sin batuta, dirigió con notoria maestría a los componentes de la internacional Orchestra of the Eighteenth Century, en verdad extraordinaria en su tarea colaboradora con el pianoforte y, en una segunda parte, con la Sinfonía Praga KV 504. En resumen: una sesión formativa y de consecuente calidad interpretativa ésta de Ibermúsica.