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54 LUNES 12 6 2006 ABC Cultura y espectáculos Oriana Fallaci Peter Handke, en el ojo del huracán de nuevo Gabriel García Márquez El 150 aniversario de Heine ha quedado salpicado por la embarrada relación entre literatura y política, tras la concesión del premio que lleva su nombre a Peter Handke, quien renunció a él tras el intento de varios partidos políticos de bloquear la dotación económica Literatura y política, amistades peligrosas TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL FOTOS: ABC y AFP BERLIN. Desgracia empeorable uno de los rebuscados títulos de Peter Handke, sirve para describir el rubor ante el premio Heine, en el 150 aniversario del gran poeta germano- hebreo de Düsseldorf. Concedido al autor de El miedo del portero al penalty e Insultos al público el reglamento habla de reconocer a personalidades que con su creación intelectual se comprometan por los derechos del hombre y esto no es evidente en el escritor que recibió del denostado régimen serbio la alta Orden del Aguila Blanca. ¿Un patinazo literario más por el tentador barrizal político? Mucho intelectual sensible ha sucumbido al momento histórico y al compromiso político, para derivar en el bochorno. Ni el eximio Heine fue siempre honesto al abandonar el judaísmo como peaje para la admisión en la cultura europea lo que no hicieron muchos como Mendelssohn, que musicó sus versos. Tras rendir Handke tributo en la tumba del presidente Milósevic- -y así insulto a la Serbia que se enfrentó a él- -la Comédie Française es acusada de censura cultural por retirar un estreno suyo y la ciudad de Düsseldorf le ha concedido, retirado y por fin declarado desierto el prestigioso premio Heine. El diario de izquierda Tageszeitung escribe que ni Heine se merece a Handke ni éste el premio Heine pero tras la intervención política esta forma de censura parece peor que dar el premio a la persona equivocada En todo caso, todos cuestionan que Handke aceptara los 50.000 euros de este premio tras de anunciar que nunca más aceptaría uno: Lo acepté para poder dar un discurso con más eco responde al Frankfurter Dulcificación de los peores delitos El jurado dijo que Handke orienta su visión poética hacia el mundo en contra de la opinión publicada, sin la menor concesión y así lo ha defendido Martin Walser, pero los Verdes se han indignado y Cohn- Bendit calificó la elección como locura también el presidente iraní nada contra corriente replicó. Algunos se han apresurado a diferenciar el aura de rebelde de la bobería de quien dice desaprobar la sintáxis periodística sobre un despotismo: No he venido al entierro por lealtad a Milósevic sino por una cuestión de lenguaje... dijo acompañando al presidium del partido Socialista, una de los grupos más siniestros en el conflicto. El autor de Carta breve para un largo adiós no cosecha así aprecio entre los demócratas balcánicos y el novelista Bora Cosic denuncia en sus libros una dulcificación de los peores delitos... fascinado por el orgullo local... el lector termina olvidando que se trata de crímenes Otros insisten en la separación entre literatura y política. Handke es au- tor que provoca reflexión y debate y, para Updike, el mejor del ámbito germano. No se ha querido separar tan fácilmente en cambio el cine de Leni Riefenstahl, Elia Kazan, la literatura y entusiasmo de D Anunzzio, Céline o Ezra Pound y la filosofía de Heidegger de la ensoñación fascista de los años 30. Más disculpables han sido los compromisos soviéticos de Prokofiev o Ehrenburg, de Brecht con la RDA, de Sartre con Pol Pot, Márquez o Grass con Castro. No fueron reparo para algún Nobel, en tanto que a un Vargas Llosa se le cita como caso perdido desde su candidatura peruana, como al albanés Kadaré por huir del maoísmo de Hox- En defensa de la libertad radical de los creadores A. VILLARREAL MADRID. Las ideas políticas, ya puedan ser conservadoras o progresistas, y siempre que vayan dentro de la literatura, no ensucian nada, sino que forman parte de la conciencia crítica que todo escritor tiene En estos términos se mueve el poeta Luis García Montero al abordar hasta qué grado de compromiso político debe llegar un escritor. Nuestros escritores, en términos generales, apoyan la liber- tad de pensamiento, incluido el político, por muy inconvenientes que sus ideas puedan resultar a la opinión pública. He estado al tanto de casos como el de Handke- -dice Almudena Grandes- -y a mí me parece que la libertad de un creador debe ser radical, siempre que no entre en conflicto con la ley. Creo que ésa es la única frontera que se tiene que respetar Para Julia Navarro, periodista y autora de varios best- seller, existen autores que tienen un compromiso con la sociedad y con lo que sucede a su alrededor, mientras otros prefieren mantener una distancia entre escritura y sociedad. En mi caso, prefiero implicarme, porque es muy difícil establecer la frontera De todos los escritores que ayer firmaban en la clausura de la Feria del Libro, seguramente era Fernando Sánchez- Dragó el que defendía de forma más acérrima la libertad de creación: Lo que llaman corrección política es el nuevo nombre de la censura y de la inquisición. Cualquier escritor y cualquier persona puede ir a contracorriente y, por supuesto, todos los autores tienen absoluto derecho a recibir premios, a estrenar sus obras o a publicar sus libros en cualquier lugar del mundo, sean cuales sean sus ideas. declaraba el escritor a ABC desde su caseta en la Feria.