Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 Internacional LUNES 12 6 2006 ABC CARLOS FRANQUI Escritor y disidente cubano Raúl ya no es el sucesor, sino Pérez Roque, jefe de la corriente chavista Quizá el gesto de cortarse la barba a la semana del triunfo de la revolución, en la que se codeó con Castro y el Che, auguraba su próximo desencanto. Quien fuera una especie de embajador del régimen para asuntos culturales, hoy exiliado en Puerto Rico, entona su mea culpa TEXTO CARMEN MUÑOZ. FOTO VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. A Carlos Franqui (Clavellinas, Villa Clara, 1921) le parece exagerado que se le considere el mitificador y el desmitificador de la revolución cubana. Sí reconoce, en cambio, el escritor disidente que él viajó a Europa para difundir las bonanzas de la revolución en marcha entre intelectuales y artistas como Picasso, Le Corbusier o Sartre. Al filósofo, cuenta Franqui, le sorprendió que en Sierra Maestra se hablara de existencialismo Luego llegó su desencanto, la caída en desgracia y el exilio. En Cuba, la revolución: ¿mito o realidad? el libro que acaba de presentar en Madrid, asumo las responsabilidades de mis actos ¿Qué ha querido transmitir con el título de su libro? -Una cosa es Cuba y otra la revolu- ción. Cuba es un mito para mucha gente y la realidad es otra. No sólo entre intelectuales, sino también entre ciertos políticos de izquierda que no quieren aceptar el fracaso de las revoluciones comunistas. ¿Qué le llevó a la ruptura con el régimen en 1968 o fue progresiva? -Fue progresiva a partir de 1961, cuando se suprimió el suplemento Lunes de Revolución, que dirigía (Guillermo) Cabrera Infante. En 1963 me sustituyeron como director del diario Revolución. Caí en desgracia y estuve varios años saliendo y entrando del país. Me dí cuenta de que la revolución estaba perdida, pero pensé que en lugar de salvarme yo, debía tirar todos los días mi gotica de agua y criticar. ¿Qué futuro cree que le espera a Cuba después de Fidel Castro? -Aquello es un gran cáncer y de ese cáncer el castrismo no se puede curar porque es el que lo produce. Ahora estamos en el comienzo de la sucesión, que no de la transición. Raúl Castro ya no es el sucesor sino Felipe Pérez Roque, que es el jefe de la corriente chavista en Cuba. Esta corriente tiene 30.000 talibanes que están acusando de corrupción a gente del régimen y desplazándolos. Hay, además, una segunda generación en el poder que pudiera emerger en una crisis; la posibilidad de un estallido popular, porque hay mucho odio, y una oposición minoritaria pero prestigiosa que pudiera jugar un papel con la parte del sistema que quiere cambios. ¿Esa oposición debe unirse y no esperar a la solución biológica -Ante una represión tan grande, la oposición interna ha superado gran parte de las divisiones. Su problema es el aislamiento. Muchos llevan meses sin salir de su casa a causa de los actos de repudio... Un factor interesante es que en los últimos años el exilio está apoyando a la oposición interna. ¿Comparte la posición del Gobierno español y la Unión Europea? -A España, a la UE y a la opinión pública internacional hay que pedirle mayor presión al régimen para que libere a los presos y mayor apoyo a la oposición. Veo muy bien la posición del Parlamento Europeo, hay que seguir premiando a la disidencia. Al final del castrismo, la UE, incluida España, debe plantearse si está con el régimen o con el pueblo, que es la víctima.