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28 Internacional LUNES 12 6 2006 ABC La Policía de Los Ángeles detiene a dos abuelas septuagenarias, acusadas de cobrar los seguros de vida de vagabundos muertos en misteriosos atropellos, de manera que acumularon una cuantiosa pero fraudulenta fortuna Arsénico sin compasión PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. De todas las películas del genial Frank Capra, Arsénico por compasión es una de las más celebradas con un inolvidable Cary Grant que, cuando visita a sus dos ancianas tías, Martha y Abbey, descubre que las encantadoras señoras se dedican a aliviar- -por la vía tóxica y como acto de caridad- -las penas de hombres solitarios. Sesenta años después de aquella icónica comedia negra, la Policía de Los Ángeles ha podido comprobar una vez más cómo la realidad tiende a superar con creces a las más estrambóticas fantasías de Hollywood. Olga Rutterschmidt, de 73 años, y Helen Golay, de 75, fueron detenidas hace dos semanas acusadas de formar parte de un complot basado en entablar amistad con vagabundos y regalarles seguros de vida para después atropellarlos en callejones de Los Ángeles y cobrar las primas. Una despiadada empresa criminal que, según las autorida- des, habría deparado a Olga y Helen una cuantiosa pero fraudulenta fortuna de 2,2 millones de dólares, el equivalente a 1,7 millones de euros. Ambas abuelas están relacionadas con al menos dos homicidios, uno el 8 de noviembre de 1999 y otro el 22 de junio de 2005. Pero la Policía ya revisa su lista de misteriosos atropellos mortales en busca de otras posibles víctimas. Además de incautarse de los automóviles de las señoras- -un Honda Civic y un todoterreno Mercedes- -mientras ellas permanecen encarceladas sin fianza en Los Ángeles. Paul Vados (en un callejón de la Avenida La Brea en Hollywood) y después de Kenneth McDavid (en otro callejón del Boulevard Westwood) Sospechas que de confirmarse vaticinan cargos por estafa y asesinato en primer grado, lo que en California puede acarrear la correspondiente pena de muerte. Caridad interesada A tenor del sumario de este comentado caso, el modus operandi de Olga y Helen consistía en demostrar un gran interés filantrópico hacia sus cuidadosamente seleccionadas víctimas, subvencionándoles durante extensos periodos de tiempo comida y apartamentos para que pudieran abandonar su triste condición de vagabundos. Y a cambio, sólo pedían un pequeño favor para hacer posible una gentileza adicional: la rúbrica de los interesados en la solicitud de un seguro de vida. A partir de esa primera muestra las Una agente muestra las fotos de Golay y Rutterschmidt, con sus dos víctimas septuagenarias copiaban la firma original en un sello de caucho y contrataban múltiples pólizas adicionales entre diferentes empresas aseguradoras, pero siempre con la pareja de pensionistas abuelas como principales beneficiarias. Esperando con paciencia dos años para eliminar a sus mantenidas víctimas, y así solventar el período de Sin cómplices Según ha explicado el teniente Paul Vernor, aunque nuestra presunción inicial fue que estas mujeres tuvieron algún cómplice para atropellar a las víctimas, los detectives se inclinan por creer que las detenidas están directamente implicadas en las muertes de