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20 Nacional LUNES 12 6 2006 ABC Nuria se enfrenta a multitud de dificultades cada vez que sale a la calle NURIA PÉREZ Tetrapléjica y profesora del carné por puntos Yo vivía fenomenal y de repente haces clac y te quedas aquí sentado Un accidente a los 31 años la dejó atada a una silla de ruedas. Ahora quiere que los conductores conozcan lo que hay después de un siniestro y se conciencien del peligro TEXTO: PABLO MINGOTE FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Nuria, madrileña, era enfermera y tiene 33 años. Hace dos, sufrió un accidente de tráfico que la dejó en una silla de ruedas con una tetraplejia C 5 y C 6. De los últimos 24 meses, diez los ha pasado ingresada en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y sigue con la rehabilitación. Es una de las profesoras que van a dar clase en los cursos de recuperación del carné por puntos. Ahora se dedica a impartir charlas sobre seguridad vial en colegios. ¿Qué te parece el dar estas clases? -Muy bien. Creo que cuanto más se informe a la gente sobre el estado real en el que se puede quedar después de un accidente mejor; me parece fundamental. Además yo soy muy drástica, hay que ver la realidad pura y dura. Cuando ves a una persona en silla de ruedas que te dice si tú haces eso te va a pasar esto al menos te lo piensas. ¿Qué esperas encontrar? -A gente de todo tipo. Va a haber gente con 30 años de carné que pensará: esta niña me viene a decir a mí esto, ¡já! yo que nunca he tenido un accidente y que me han quitado los puntos por correr o por aparcar en doble fila Tengo un poco de miedo, pero espero que vaya bien. ¿Qué quieres transmitir al conductor? -Que todo el mundo sepa la repercu- sión que tiene. No ya el hecho de que tengas un accidente y te hayas quedado así. Son muchísimas más cosas. La idea que tiene la gente de una persona en silla de ruedas es que no puedes mover las manos, no puedes mover los dedos, las piernas, y ya está, pero son muchas más cosas, y eso es lo que realmente debería calar en la gente. ¿Y qué más cosas hay? -Lo primero es que te cambia la vida. Yo vivía estupendamente, fenomenal, y de repente haces clac y te quedas aquí sentado. No es como si te dicen que en cinco meses te vas a quedar en una silla de ruedas, algo que puedas ir asimilando poco a poco. Tú llevabas una vida, una vida más o menos activa, pero sobre todo independiente. Esto te suele ocurrir entre los quince y los treinta y cinco años, que estás en la flor de la vida, que estás estudiando o empezando a trabajar, y todo se te vuelca. Ya no puedes volver a hacer el trabajo que hacías antes, te tienes que Te tienen que sondar tres veces al día, ir con un pañal, te tienen que limpiar. Ya no puedo hacer lo que quería buscar otras cosas, cambias completamente. Pero es que te cambia todo, desde el simple hecho de levantarte por las mañanas. ¿Qué hacías antes? -Yo era enfermera, era de las que están a pie de cama y ya no voy a estar así. Ahora preparo unas oposiciones que como mucho me van a permitir estar delante de un ordenador gestionando camas o pacientes o lo que sea. Pero es que le pasa a todo el mundo. Ya no vas a poder hacer lo que te gusta. En la vida social, en el hecho de salir. Yo antes no paraba en casa y esto te limita mucho. Tienes que pensar y planear todo lo que vas a hacer. Y la independencia es lo que más echas de menos. ¿Cómo fue el accidente? -Iba en el coche con mi pareja, a 60 o 70, no muy deprisa porque era una zona de obras. Yo iba con el cinturón pero muy mal sentada en el asiento del copiloto, iba medio tumbada y dormida. Y a la altura de Perales de Tajuña había un tramo de dos sentidos separados por conos y había uno justo en medio. Fuimos a esquivarlo, nos dimos contra la mediana y por un mal movimiento me quedé tetrapléjica. Y es que no me pasó nada más. Ni me rompí las piernas ni los brazos ni una rotura pulmonar, nada. No fue nada aparatoso. -Se te ve muy entera. ¿Tienes com- pletamente asumida tu situación? -Sí, es que cuanto antes le plantes cara al problema, cuanto antes lo asumas, mejor. Pero es que luego también tienes que dar las gracias, porque me podría haber quedado peor, con un respirador puesto. Por lo menos he empezado a mover una mano y muevo los brazos, ya no me tienen que dar de comer, y eso para mí es importante. ¿Cómo van a ser las clases? ¿Qué planteamiento se va a hacer? -Van a estar enfocadas a la realidad que tienes en ese momento. Primero explicar el accidente, cómo sucedió, todo el proceso de rehabilitación y luego contar la vida que se lleva. Sobre todo, el contraste entre el antes y el después. Les diré: Yo llevaba una vida de esta manera y ahora vivo de esta otra. ¿Cuál te gusta más? ¿Qué te apetece más? Porque también se puede vivir así, yo lo he aceptado y soy feliz, pero prefiero vivir de la otra manera. Voy a ser muy radical y voy a contar las cosas como son. Bueno, si ves que hay gente muy sensible, que se empieza a poner mal, pues habrá que frenar un poco. ¿Cómo crees que reaccionará la gente? -Espero que les impacte bastante verme en silla de ruedas. Y luego espero que les cale la descripción de tu vida cotidiana. Contarles que te tienen que sondar tres veces al día y que no puedes hacer pis como una persona normal es tremendo, que te tienen que limpiar todos los días el culo, que tienes que ir con pañales. Ya no puedo hacer lo que quería, lo que había planificado. Yo era una loca de la carretera. Yo volaba de un sitio a otro y si eran cinco minutos los que ganaba, vamos, fenomenal. Encima trabajaba en La Paz, y por mucho que viera estas cosas- -tenía un paciente tetrapléjico por un accidente de tráfico- no te lo imaginas, piensas que no te va a tocar a ti. ¿Falta cultura de seguridad vial en España? -Sí, sin duda. Tenemos una plaza de minusválido en la puerta que no podemos usar porque todas las noches hay un coche ahí aparcado. La gente aparca en los pasos de cebra. Cuántas veces te topas con un coche del que, a la mínima, el conductor sale dando gritos. O el que está como loco por ser el primero en salir del semáforo. Así no se puede ser, hay que tener más cabeza, ser más educado, tener más civismo, que eso también influye en los accidentes. ¿Qué es lo que falla? -Son muchas cosas. Pero vamos, tenemos coches tan rápidos, carreteras tan largas, tan bien puestas. No puede ser. ¿Cómo le das a un niño de 18 años un coche que va a 200 por hora? Hay medidas, pero hay muchas cuestiones de fondo. ¿Qué les dirías a los conductores que están leyendo esta entrevista? -Que si les merece la pena vivir y estar como están, que se piensen mucho lo que hacen al volante. Que la calle y la carretera tienen un uso específico y que no son una diversión. Y que piensen en la gente que les rodea, en sus hijos, en su familia, su pareja, sus amigos. Que si quieren vivir atados a una silla de ruedas, hagan lo que quieran; pero si no, que piensen un poco antes de hacer las cosas.