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ABC LUNES 12 6 2006 Nacional EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN 17 MADRID. En la recta final de la campaña para el referéndum sobre el Estatuto de Cataluña, los socialistas- -con el no capitalizado por el PP ante el desdibujamiento de ERC- -dan por asegurada una victoria contundente del sí por lo que volcarán sus esfuerzos en mantener la tensión para lograr un nivel de participación aceptable que tiene como listón mínimo el 41 por ciento de la última consulta popular celebrada en la comunidad, la referida a la Constitución europea. La otra referencia, la del Estatuto de Sau, eleva el listón hasta el 59 por ciento, y la expectativa es que el resultado final se mueva entre ambos parámetros. Maragall aguarda al resultado del referéndum para completar el puzle que le llevará a pelear por ser de nuevo el candidato o pasar pacíficamente el testigo a José Montilla. El PSC prevé que las elecciones sean, a más tardar, en noviembre La última pieza del puzle de Maragall G. LÓPEZ ALBA Montilla avanza con paso firme Pero el resultado del referéndum es también, según las fuentes consultadas, la última pieza que espera a tener en sus manos Pasqual Maragall para completar el puzle que determinará su decisión final de pelear para repetir como candidato del PSC o pasar pacíficamente el testigo a José Montilla, cuya candidatura- -dicen sus partidarios- camina con paso firme Aunque se han hecho conjeturas con los consejeros Castells y Tura, desde la dirección del PSC se sostiene que el candidato o es Maragall o es Montilla; no hay más alternativas Las elecciones, según el compromiso asumido por Maragall en sede parlamentaria, se celebrarán antes de fin de año, y la duda es si serán en octubre o en noviembre, ya que, aunque legalmente cabría esta posibilidad, los alcal- des del PSC no quieren que coincidan con las municipales de mayo de 2007. Maragall es partidario de estirar su mandato hasta noviembre, lo que permitiría acabar la tramitación parlamentaria de media docena de proyectos legislativos, y, además, intentar capitalizar la negociación de los primeros traspasos de nuevas competencias recogidas en el Estatuto, aunque existen serias dudas de que, en tan pocos meses, pudiera culminarse alguna. No obstante, la prórroga permitiría tam- bién- -si Maragall opta por retirarse- -que Montilla explote su condición de ministro para llegar a su nominación en el centro del foco Los pactos volverán a ser la clave El gran temor de Maragall para dar la batalla por repetir como candidato no es otro, según fuentes próximas, que la posibilidad de verse derrotado en las urnas por Artur Mas- -el síndrome Pujol cuando su currículum como candidato no contiene más que victorias. Pero los temores del PSC son más amplios. El estudio de los múltiples sondeos realizados en las últimas semanas y su propia percepción de la realidad socio- política de Cataluña llevan a los estrategas del PSC a sostener que la política de pactos volverá a ser el elemento central de la próxima legislatura Los expertos socialistas han con- El president quiere estirar su mandato hasta noviembre para capitalizar la entrada en vigor del nuevo Estatuto cluido del análisis de esas encuestas- -las publicadas y las internas- -que si en 2003 los catalanes se dividían casi al cincuenta por ciento entre los partidarios de la alianza CiU- ERC y los del pacto PSC- ERC- ICV, ahora la primera fórmula ha desaparecido prácticamente como un escenario deseable en las preferencias de los encuestados, lo que se atribuye a que ERC ha perdido credibilidad como partido de gobierno En paralelo, la fórmula PSC- CiU- -que tenía hace dos años un gran rechazo- -ha ganado adeptos, aunque sigue siendo vista como una solución excepcional o de transición por cuanto son los dos partidos de la alternancia. Así, aunque el PSOE quisiera otra cosa, la mayoría del PSC sigue decantándose por repetir el tripartito pero con una influencia de ERC limitada a su representación real y sin la capacidad de veto que ejerció hasta su expulsión del gobierno de Maragall. Ante cualquiera de los posibles escenarios poselectorales, Montilla parte con ventaja frente a Maragall, que ha dejado intransitables -en términos personales- -los caminos de colaboración con los actuales dirigentes de ERC y que, en ningún caso, aceptaría tener un papel subordinado en la Generalitat respecto de Artur Mas, que está en la misma actitud. Así, aunque volviera a ganar, podría convertirse en sí mismo en el obstáculo para formar un gobierno estable, y nadie- -salvo quizás él mismo- -espera que el resultado del 18- J vaya a alterar este escenario.