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6 Opinión LUNES 12 6 2006 ABC EL OBSERVATORIO EN FIN COMO CIUDADANOS S de esperar que el presidente Rodríguez Zapatero no se deslice ahora por una suerte de plano inclinado de las comparaciones: había muchísimos ciudadanos en la concentración del sábado organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo- -apoyada además por el PP- pero él cuenta con una mayoría- -a una gran mayoría apeló en Tarragona este fin de semana- -para lo que sorprendentemente sigue llamando proceso de paz Ni son magnitudes comparables ni el voto recibido en las urnas por el PSOE y sus aliados es una papeleta en blanco que implique la aceptación de todos los objetivos y todos los procedimientos. GERMÁN La gran mayoría a la YANKE que alude el presidente, la que según sus palabras está empeñada en el fin de la violencia, incluye sin duda a quienes se reunieron en la plaza de Colón. Algunos de ellos, además, han demostrado sobradamente que no han reparado en ese sufrimiento que Rodríguez Zapatero quiere que termine a la hora de luchar contra el terror y el totalitarismo. No es eso lo que se discute, por mucha retórica que el Gobierno quiera desplegar identificando paz con la aceptación de su estrategia (que es una vieja táctica, por cierto, de los violentos) sino el modo en que se consigue terminar con el terrorismo sin rémora para nuestra libertad, que es lo que debería incluir el presidente en su lenguaje. Lo que no puede obviar, aunque juegue con los números de manifestantes y votantes, es la ley y la reacción de una opinión pública de la que la concentración es una muestra más. Ambas reclaman que el fin del terrorismo no puede conseguirse por atajos ni por la más mínima consideración- -ni teórica- -al chantaje de los violentos. Rodríguez Zapatero debe saber que ha contado con el apoyo del PP en este proceso incluso a costa de las críticas a Mariano Rajoy de los más escépticos, y si ahora se encuentra con la rebeldía de propios y extraños (porque tiene en contra a muchos de los propios) es, sencillamente, porque da muestras de avanzar sin la prudencia prometida, sin la calma exigible y sin el convencimiento de que su objetivo no es buscar acomodo a los violentos en un nuevo marco jurídico sino la permanencia del Estado de Derecho, la defensa de la libertad de los ciudadanos y la justicia, que es dar a cada uno lo suyo. Si ahora se bromea con las cifras, se trata de colocar a unos en el deseo de la paz y a otros en su contra, o se teoriza sobre la confianza en los gobernantes, Rodríguez Zapatero hará un flaco servicio a aquellas metas, a la coherencia política y a sÍ mismo. Su triunfo, si esa paz lo es, será espurio. En Tarragona, el presidente hablaba de identidades y Maragall, en concordancia con él por una vez, proclamaba: Manifestaos, pueblos de España... Los que se manifestaban en Madrid lo hacían como ciudadanos. PEREZAS PRIVADAS deos de opinión hechos a la medida, en los que las PINIONES públicas, perezas privadas. La frapreguntas predeterminan muchas de las respuesse es de Nietzsche, quien advertía que, así cotas; sumémosle a todo ello el fenómeno de los confimo del perezoso puede decirse que mata el denciales que circulan por la red, y estaremos destiempo, una época que basa su salud en la opinión púcribiendo las fuentes de las que, en España, se nublica, es decir en las perezas privadas puede llegar a tre una opinión pública a la que se atribuye pompomorir realmente de una vez Por pereza privada, el samente la condición de árbitro de la verdad filósofo alemán entendía el resultado de ese mecanisCon mucha más exactitud, la escuela liberal mo en virtud del cual los hombres, individualeuropea de posguerra consideraba la tal opimente considerados, dimiten de sus propios crinión pública como una forma irresponsaterios privados para hacer descansar sus punble de poder Irresponsable en virtud de su tos de vista sobre una anónima y difusa opianonimato y de su vulnerabilidad frente a la nión pública que les libera de cualquier commanipulación. promiso. A más opinión pública, así construiEn un estado liberal, pues, se corren grandes da, más conocimiento inútil sentenciaba el riesgos cuando los gobernantes ajustan sus decigran periodista y escritor liberal francés JeanEDUARDO siones a los veredictos de lo que se identifica coFrançois Revel, recientemente desaparecido. SAN MARTÍN mo opinión pública. A no ser que lo que se quieEl fenómeno no es nuevo. Pero en un mundo ra evitar sea, precisamente, confrontar esas deen que gobiernos, partidos o grandes empresas cisiones con la única opinión responsable que debe ser definen sus estrategias en función de los dictados de tenida en cuenta en una democracia representativa, y esa masa informe, son especialmente inquietantes las que no es otra que aquella que se expresa a través de perezas privadas de quienes tendrían la obligación sus instancias de mediación política y social, sometide alzar su voz por encima del aura mediocritas de das a un sistema público de fiscalización. una sociedad indolentemente parapetada tras los saEl Gobierno que preside Rodríguez Zapatero puede cos terreros de la vox populi prescindir del apoyo y de la opinión del Partido PopuPero ¿representa realmente a la voz del pueblo esa lar para seguir el itinerario y los plazos que él mismo tan cacareada vox populi Giovanni Sartori ha teorise ha marcado a fin de ver el fin de la violencia Es su zado sobre la conformación de la opinión pública a traderecho. Y su riesgo. Pero si lo que pretende es, como vés del medio de masas por excelencia de nuestro tiemsugieren algunos de sus colaboradores, sustituir esa po. La televisión- -escribía el profesor italiano en compañía por el apoyo mayoritario de la opinión pú 1998- -se muestra como portavoz de una opinión públiblica española al proceso de paz entonces pisamos teca que es en realidad el eco de su propia voz Y citaba a rreno cenagoso. continuación al periodista y escritor norteamericano Ninguna opinión pública se resiste al embeleso de Mark Herstgaard: Los sondeos de opinión mandan. las grandes palabras. Y paz es una de las más seductoContinuamente se pregunta a 500 norteamericanos paras. Cuando todo esto comenzaba escribí que, por desra que nos digan, a los otros 250 millones de norteamegracia, hay mucha gente normal dispuesta a que se paricanos, lo que debemos pensar Es falso, pues, que la gue un precio por la paz. La misma probablemente televisión se limite a reflejar los cambios en curso. En que, en situaciones extremas, estaría a favor de la pena realidad, la televisión refleja cambios que, en gran mede muerte. Así que no convirtamos a las opiniones púdida, promueve e inspira concluía Sartori. blicas en árbitros de la política. Los dirigentes responAñadamos a la televisión la radio, y en especial sables no gobiernan a favor de mayorías emocionales. algunas de sus voces, además de determinados son- E O ¿Por qué no puedo yo hacer con ETA lo que ni Felipe, ni Aznar hicieron con ella por sensatez, dignidad nacional y demás tonterías?